Peculado, la justicia no es pareja


La solicitud internacional de captura del exgobernador de Chihuahua, César Duarte, es una muestra de que la justicia en México no es pareja.

Muy bien que se gire orden de aprehensión en su contra si está comprobado que desvió recursos del estado al PRI (14 millones de pesos). Que pague por ello porque es peculado.

Sin embargo esa vara no se usa para medir el mismo delito, peculado, de Delfina Gómez, de Morena, cometido cuando fue alcaldesa de Texcoco.

Las pruebas contra la excandidata al gobierno del Estado de México están a la vista de quien quiera verlas pues han sido expuestas en los medios: oficios firmados por ella para descontar sueldo a los empleados del ayuntamiento y entregarlos a su movimiento político. Peculado.

A César Duarte se le castiga porque es del PRI. Y a Delfina no se le molesta ni con un citatorio porque es de Morena.

Lo que sería muy negativo es que esta acción penal contra el Duarte de Chihuahua, y la permisividad hacia autoridades de otros partidos que han cometido delitos iguales o peores, sea para que el procurador Cervantes tenga los votos de la oposición en el Senado y sea ratificado en el cargo.

Duro contra los priistas, que hay materia y aguantan vara. Cerrar los ojos a delitos de opositores porque se necesitan sus votos en el Senado para ratificar a Raúl Cervantes como fiscal, de acuerdo con la nueva legislación.

¿Así se demuestra que es autónomo el procurador? Castigo al PRI y mano ancha a los demás partidos.

El actual alcalde morenista de Texcoco, Higinio Martínez, desvió recursos de la pensión alimenticia de las exesposas de trabajadores del ayuntamiento, para financiar la campaña de Delfina Gómez. Eso es peculado y las pruebas fueron hechas públicas. ¿Por qué no se actúa?

Nada que pueda molestar a la oposición. Duro contra el PRI.

López Obrador ha violado las leyes cuantas veces ha querido y no pasa nada. Es intocable.

Sus segundos pisos del Periférico se inundaron el miércoles y ni siquiera hay una auditoría para determinar cómo es posible que se inunde una vía elevada. Eso sólo ocurre en México.

Tomo el caso de los segundos pisos por no hablar de sus presuntos delitos fiscales por vivir de gratis durante más de una década sin pagar impuestos.

Vamos a ver qué cara ponen los senadores priistas cuando les indiquen aprobar los transitorios que ratifiquen a Raúl Cervantes, un extraordinario jurista, pero que sólo le carga la mano al PRI para hacer evidente su autonomía.

Es cierto que la orden de captura internacional a César Duarte solicitada por la PGR se originó en una actuación de la Fepade. Pero ésta depende de la Procuraduría. El fiscal, sin embargo, es un acérrimo antipriista. Se lo merecen, por asignar cargos vitales a través de cuotas partidistas y no por capacidad.

Si César Duarte desvió esos 14 millones de pesos al PRI que le imputan, que pague por ello, no hay duda de que así debe ser.

Pero mientras al chihuahuense lo busca la Interpol por peculado, la excandidata de Morena en el Estado de México, que cometió el mismo delito, sigue recorriendo la entidad para denunciar un ‘fraude’ en su contra.

La justicia no es pareja. Se usa para estrechar lazos con la oposición, amarrar votos en el Congreso y castigar a los priistas -que se lo merecen-, pues sus votos y disciplina en las cámaras están aseguradas.