Alejandro Valdéz, se abre camino

El San Pedro era el equipo de un barrio pobre en los suburbios de Tijuana, que luchaba para mejorar sus instalaciones con los pocos recursos que tenía. Cuando se acercaba el día del partido, todos cruzaban los dedos para que no lloviera, ya que el lodo y los charcos harían difícil el jugar al fútbol, sin que esto fuera un obstáculo para que Alejandro y sus amigos dejaran volar sus sueños de llegar algún día a jugar en un equipo profesional. Cuando cumplió sus trece años, Valdéz ingresó a – El Amateur Guadalajara- de la ciudad de Tijuana, donde comenzó a jugar como delantero, ya que ésta era la posición donde más cómodo se sentía, y donde mejor desarrollaba su juego. A medida que fue creciendo, llegaron nuevos retos deportivos, y Alejandro pasó a jugar en el medio campo. Fue ahí donde se afianzó como un jugador de recorridos inteligentes, y de trazos largos dentro del campo de juego. No duró demasiado su posición en el medio del equipo, cuando fue ubicado como defensa central.

“Mi ídolo es Rafael Márquez, en esa posición. Su personalidad, su cabeza levantada y su visión del campo de juego, lo han llevado a ser caudillo y capitán de la selección mexicana “, dice Alejandro, que se identifica con el ídolo michoacano.

Sus primeros pasos en el fútbol semi-profesional fue de la mano del Sr. Garay quien lo llevó a una Olimpiada Nacional, donde tuvo la oportunidad de conocer a Pavel Alvarado, visor de selecciones nacionales mexicanas. “Fue en esa oportunidad donde nos coronamos campeones regionales, ahí tuvimos que superar a Tecate, Mexicali, Rosarito, Ensenada y otros Municipios”, recuerda Alejandro. Después llegaría la gran oportunidad, ya que de ese torneo saldrían los mejores jugadores del estado.

“Fue entonces cuando se me abrieron las puertas de los equipos profesionales. Primero llegué al América donde estuve 2 meses entrenando con fuerzas básicas y salí por una lesión. Regresé a Tijuana 6 mese para mi rehabilitación y me llamaron de Santos y unos meses después me fui al Monarcas Morelia donde estuve 2 años, primero en la sub 15 y después en la sub 17”, agrega a su relato, mientras hace memoria de su historial deportivo.

“Cuando ya estaba afianzado en el equipo, decidieron mandarme al comienzo de temporada a Apatzingán. La situación de la ciudad era muy peligrosa. Las actividades del narcotráfico, de las autodefensas y de las autoridades, hacían que fuera casi imposible sobrevivir en medio de tanta inseguridad,” dijo Alejandro. Fue entonces cuando sus padres le pidieron que regresara a Tijuana donde el equipo de Xoloitzcuintles le brindó la oportunidad de mantenerse en forma. En la actualidad, cruzó la frontera para aprovechar un ofrecimiento que le llegó de Chivas USA y se encuentra a la espera de los papeles oficiales de la FIFA para incorporarse oficialmente a su nuevo club. Mientras esto ocurre, integra la formación del Caesar’s Palace de La Mayor Soccer League en nuestra ciudad.

Para terminar le pedimos que nos hablara de sus sueños y nos dijo, “sueño con llegar a jugar en un equipo de fútbol profesional y ser convocado a la selección nacional de México, a pesar que nací en La Ciudad de San Diego, California,” puntualizó.

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