Brasil; ¿decime que se siente tener en casa a tu papá?, cantó Argentina

El himno argentino de Brasil 2014 se dejó oír más que nunca en El Rincón de Buenos Aires, donde se reunieron los hinchas de la albi-celeste. El partido estaba programado para las 9 de la mañana, pero para conseguir un lugar frente a los televisores, había que llegar a las 7.

El cordobés Gabriel Ramallo, envuelto en la bandera argentina, se pasea entre las mesas rogando, para que pasen los minutos de un partido que empezó favorable a su selección, y se fue complicando en la segunda parte. “Cada uno lo vive de diferente manera”, dice Gabriel, mientras enciende su enésimo cigarrillo para calmar la ansiedad. “Anoche me acosté con la camiseta puesta, y es que el fútbol es una religión para el pueblo argentino”, aseguraba mientras miraba de reojo cuando empezaba el segundo tiempo.

En la misma mesa, apoyando sus parejas, nos encontramos con algunas damitas de diferentes nacionalidades, pero todas enfundadas en la camiseta argentina. Gustavo Rosa (rosarino), aprovecha para desayunar un café con leche con medias lunas, mientras su novia Nora Argueta (salvadoreña), se come el tostado casi frío que le trajo la mesera colombiana al comienzo del partido.

En la otra punta de la mesa, Araceli Gotes (mexicana), y su esposo Hernán (rosarino), se abrazan mientras la televisión brasilera muestra al fideo Di María abandonar el campo de juego, producto de un desgarro muscular en el cuádriceps de la pierna derecha, lo cual (de confirmarse) lo dejaría fuera del Mundial. “Después de 24 años de no pasar a octavos de final, esto parece un sueño”, nos dice Rosa, que explota de la emoción, cuando Gonzalo Higuaín estrella un potentísimo remate en el horizontal del arco belga.

Son las 2.52 pm en Brasilia, y el árbitro central da por terminado el partido. En el campo de juego, Javier Mascherano cae de rodillas en el césped invadido de la emoción, al mismo tiempo, en Las Vegas, Hernán Gotes levanta los brazos al cielo, y las mejillas se les humedecen con lágrimas de alegría. Gritan, lloran, festejan, y en segundos, se arma una montaña humana, que sale fuera del restaurante El Rincón de Buenos Aires, para dejar escapar tanta emoción contenida, cantando la canción que el pueblo futbolero argentino le dedicó al brasilero, recordándole que son sus padres en las copas del mundo, y que dice: “Brasil decime que se siente ? Tener en casa a tu papá”.

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