Colombia sueña con la copa

Hacía 16 años que Colombia no llegaba a un Mundial y todo su pueblo lo necesitaba. La llegada de nuevas generaciones, de José Pékerman y un trabajo serio y ordenado han sido la combinación perfecta para el momento actual de lo que sin lugar a equivocarnos es la fiebre amarilla del Mundial.

En su debut en Brasil 2014, la familia colombiana se reunió en el restaurante – Oiga, mire y vea – de nuestra ciudad, en un apoyo incondicional a los colores que llevan tatuados en la piel.

Fue muy agradable contemplar a la familia cafetera llegar muy temprano a alentar y disfrutar de sus platos típicos en el único rinconcito donde se pueden conseguir.

Cuando menos lo imaginábamos, y mientras pensabamos que lo que iba a abundar era el café, Michael Pizarro ordenó una jarra de REFAJO (cerveza colombiana y soda típica colombiana) y aguardiente, para mezclarlo con la adrenalina que provocaba cada pelota que tocaba James Rodríguez o Teo Gutiérrez.

Sentadas atrás nuestro, María, nacida en Bucaramanga se deleitaba con una ensalada de fruta en cuerpo de piña, a su lado Andrea de Bogotá disfrutaba de unas empanadas rellenas de carne y papas mientras que Natalia de Medellín esperaba por sus arepas de queso y calentao, preparado con frijoles trasnochaos, huevo y carne asada. Las tres hinchas sin parar de gritar por cada ataque de su selección, mientras la televisión brasilera mostraba imágenes de Radamel Falacao sentado en la tribuna, con lentes de sol y barba crecida como para pasar desapercibido, pero acompañando de corazón a su equipo. Varias pantallas de alta definición informaban lo que pasaba en el Mineirao de Belo Horizonte donde el combinado dirigido por el argentino José Pékerman hacía gala de un fútbol rápido, de toque corto y buena posesión de la pelota, indescifrable para una Grecia avara y mezquina que sufría de los síntomas incurables de esta fiebre amarilla. “Es una satisfacción regresar a un Mundial de esta manera, pero todavía no hemos ganado nada”, compartió Michael Pizarro, a lo que agregaba; “nos hemos preparado muy bien para hacer un buen Mundial, tenemos un gran equipo y nos llena de alegría esta reunión de nuestros hermanos colombianos”, concluyó diciendo.

Al final, los más de 150 seguidores reunidos en Oiga, Mire y Vea aquella mañana de sábado comenzaban a tomar conciencia que habían dado un paso muy importante para clasificar en su fase de grupo. En medio de gritos de sufrimiento y de emoción, los aficionados colombianos celebraron entre abrazos, gritos y lágrimas los tres goles que anotaron Teo Gutiérrez, Pablo Armero “Miñía” y James Rodríguez, plasmando la superioridad colombiana, que les dio el primer paso hacia los octavos e final.

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