El principio del final para Alex Rodríguez

El atleta estelar es casi siempre el último enterarse, así que Alex Rodríguez estaba parado al frente de su casillero de esquina en el camerino de los Yankees de Nueva York, desafiante, hablando sobre un buen juego a pesar que él ya no suele tenerlos.

Un A-Rod con mirada decidida nos dijo que no habíamos escuchado lo último de él y que le encanta hacer quedar mal a la gente. Esas son palabras que anteriormente ha podido probar con hechos.

El problema es que, dentro de un mes, cumplirá 41 años. Ya ha sufrido dos cirugías de cadera. La vida de su bate casi se ha extinguido. Si no fuera por los $21 millones que se le deben esta temporada y la que viene, ya sería un ex Yankee.

El que fuera alguna vez el mejor atleta – sí, ayudado por la química – en el deporte, ha sufrido los embates del Padre Tiempo en su guante, su velocidad y gran parte de su poder. Los Yankees ya colocaron su bate en respiración artificial.

El manager Joe Girardi, con un empujoncito del gerente Brian Cashman, envió a la banca a A-Rod por segundo partido consecutive ante pitcheo derecho el lunes. Rodríguez estará de nuevo en la alineación el martes ante el zurdo de Texas Cole Hamels, y entonces el miércoles y jueves los Yankees se medirán a lanzadores derechos. Durante el fin de semana, ellos estarán en San Diego donde no habrá bateador designado y Rodríguez ya no juega ninguna posición en el terreno.

A menos que logre encontrar algunos frijoles mágicos, no hay forma de pensar que Rodríguez pueda volver a tener el mismo éxito que en el pasado. Él no ha sido bueno por mucho tiempo.

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