La historia del balón de fútbol en el mundial

Corría el año 1549 en un convulsionada Escocia, que se dividía entre seguir siendo católica o adoptar definitivamente la religión protestante en sus territorios. En el Castillo de Stirling, la Reina María Estuardo observaba a las tropas estacionadas en el palacio, en busca de alguna actividad para entretenerse antes de ir a la guerra. Fue entonces, cuando decidió arrojar desde una ventana del palacio una pelota fabricada con vejiga de cerdo cosida recubierta de cuero. Por aquellos días, la reina solía arrojar el balón desde su balcón, al inicio de los partidos disputados entre el personal de la casa real y los soldados. Los encuentros, solían disputarse entre decenas de hombres, deporte que más se parecía al rugbi moderno que al balompié actual.

En 1999 en medio de una obra de excavación, en El Castillo Stirling de Escocia, se encontró la pelota de cuero más antigua que se tenga pruebas, y la que se estima, tiene más de 450 años.

Por supuesto, con el paso de tiempo la construcción, el peso, y la aerodinámica del balón han evolucionado considerablemente.

En el primer mundial de 1930, disputado en Montevideo (Uruguay), la selección anfitriona y la argentina, lograron ponerse de acuerdo en muchas cosas, como ser horarios, árbitros, precios de las entradas para la final etc. Pero en lo que no se logró consenso, fue en la pelota que se iba a usar para la primera final de la historia de los mundiales. Ambas partes daban sus razones más que valederas para usar la fabricada en su tierra. Al final, la terna arbitral fue la que decidió jugar el primer tiempo con la argentina, y el segundo con la uruguaya. En ambos casos, aquel balón estaba construido con gajos en forma de T, y cosidos de tal forma que lo hacía todo un avance tecnológico para la época. Con el paso del tiempo, se empezó a utilizar el caucho y las cámaras de goma, que hicieron revolución en materia de deportes jugados con pelotas inflables. En la actualidad, existe una ley que unifica y reglamenta los valores que se deben respetar para construirla, y dice que: Todo balón reglamentario debe ser esférico, llenado con aire, debe tener una circunferencia de 68-70 centímetros, un peso de 410 a 450 gramos, una presión de 0.6 a 1.1 atmósferas a la altura del mar, y debe estar recubierto por cuero, poliuretano o un material similar.

Basados en estos valores, los fabricantes fueron haciendo evolucionar su aerodinámica a través de los años, sin conseguir grandes cambios que impactaran al deporte.

Pero sí existe una pelota que revolucionó un mundial, por los problemas que les presentó a los porteros, por su recorrido irregular e inesperado esa fue la Jabulani, que en zulú quiere decir “llevando alegría a todos”. Era un balón hecho en torno al número 11. Fue el undécimo balón fabricado por Adidas para un mundial. Tenía 11 colores (uno por cada jugador de fútbol en el campo de juego). También se tuvo en cuenta que en Sudáfrica hay 11 idiomas oficiales, y que el mundial (históricamente) empieza el día 11 de junio y termina el 11 de julio.

Para el Mundial Brasil 2014, los organizadores presentaron a Brazuka, combinación de las palabras Brazilian y Bazuka o bazooka, llevado al portugués. Adidas, patrocinadora oficial de la FIFA y desarrolladora del balón, afirmó que este esférico posee seis paneles de poliuretano que se unen para mantener la pelota el mismo peso y la misma redondez incluso en la lluvia más intensa. De acuerdo a la estética, la forma nunca antes vista del panel revoluciona el juego mediante la producción de una mayor velocidad de vuelo y el mantenimiento de la redondez verdadera. Entonces, dependerá de los jugadores y de sus habilidades para sacarle lo mejor a la Brazuca en este mundial.

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