Mandela y su verdadero amor

Cuando se habla de la relación que existía entre Nelson Mandela y el deporte, la memoria remite a lo inmediato.

Sí, Madiba usó al rugby como instrumento para unir a blancos y negros en Sudáfrica y jugó un rol preponderante para que su país fuera el primero africano en organizar una Copa Mundial de futbol.

Pero ni uno ni otro eran su amor. No. Mandela, quien perdió la vida el pasado 5 de diciembre a la edad de 95 años, era un amante del boxeo.

Es el único deporte que practicó en su vida y, quizá por eso, se ganó un lugar en su autobiografía Un largo camino a la libertad.

“El boxeo es igualitario. En el ring, tu rango, tu edad, color y riquezas, son irrelevantes”, escribió Mandela.

El ex presidente sudafricano se involucró por primera vez con el boxeo en 1936 en la Universidad de Fort Hare, donde era común que pasara su tiempo libre en el gimnasio, entrenando y corriendo.

En 1943, Mandela se mudó a Johannesburgo a estudiar leyes en la Universidad de Whitwatersrand, donde, a diferencia de Fort Hare, él era el único estudiante nativo de África.

Los tiempos ya eran de mucha tensión racial, el “apartheid” estaba a punto de ser institucionalizado y Mandela comenzaba a ser un activista político.

Debido a que no podía usar el gimnasio de la Universidad, Mandela fue obligado a entrenar en el centro comunitario de Soweto, en Johannesburgo, que hoy es un YMCA.

Mandela veía al boxeo como un escape en medio de ese ambiente.

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