McGregor bebe y toma shots en la conferencia de prensa de UFC 229

NUEVA YORK – Conor McGregor se acurrucó en su barra improvisada, dejó sus zapatos de vestir sobre la mesa y tomó un trago de su propio whisky irlandés.

¿Tomar un shot por cada blasfemia eructada por la estrella que planea regresar?

Sería todo un brindis.

Pero la UFC puede levantar una copa al regreso de la estrella más locuaz, perversa y quizás la libra por libra más rentable en los 25 años de historia de la promoción. McGregor se sentó en el escenario del Radio City Music Hall, el segundo hogar de Santa Claus, y usó su poder de persuasión de cuatro letras para sacar a los creyentes de sus dudas de que está listo para sacudirse el óxido y vencer a Khabib Nurmagomedov en el evento de UFC 229 en octubre.

“¡No te pongas frente al rey! Nunca vengas hacia el rey”, bramó McGregor.

Conor —- McGregor ha vuelto.

McGregor encabezó carteleras una vez más en una ciudad apropiada para exagerar su regreso después de un paréntesis de dos años: luchó por última vez en noviembre de 2016 en el Madison Square Garden y fue en abril pasado en Brooklyn donde usó un dolly, sillas y barandas en un alboroto, con Nurmagomedov como su objetivo previsto. McGregor fue arrestado y sentenciado a cinco días de servicio comunitario, evitando el tiempo en la cárcel en un acuerdo de culpabilidad.

La conmoción fue una de las razones por las que la UFC puso el freno a la tradición de permitir a los fans en el presser.

“No quiero problemas en Nueva York hoy”, dijo el presidente de UFC, Dana White.

Nadie puede cerrar la boca de McGregor.

McGregor trajo dos cinturones de campeonato de UFC con él, aunque no tiene título, y una, no…doce botellas de su propio Whisky. Guardó sus mejores shots para Nurmagomedov:

-McGregor hablando sobre su habilidad de lucha contra Nurmagomedov: “Vas a estar luchando contra mi nudillo en tu hueso orbital”.

– McGregor hablando sobre lo que hubiera pasado si hubiera llegado a Nurmagomedov en abril: “Él estaría en una caja y yo en una celda”.

– McGregor habla sobre en su marca de alcohol patrocinando la pelea: “Está en el lienzo, al igual que su sangre lo estará”.

McGregor y Nurmagomedov se reunirán el 6 de octubre en el evento principal del espectáculo de pago por evento UFC 229 en T-Mobile Arena, el mismo lugar donde Floyd Mayweather detuvo a McGregor en el décimo asalto de su combate de un solo lado.

Nurmagomedov (26-0) es un retador formidable para McGregor en un regreso de un descanso de 23 meses en la competencia de MMA, pero McGregor nunca ha retrocedido ante un desafío.

A McGregor se le garantizaron $30 millones el año pasado en su pelea de boxeo contra Mayweather, y White abiertamente se preguntó si su atracción estrella volvería alguna vez a la jaula.

Mete dinero por eso: White ahora está prediciendo al menos 2.5 millones de compras de pago por evento para la pelea principal más esperada del año.

A McGregor le encanta el programa tanto como a él le gusta una pelea. A veces era excesivo, salpicaba sus frases con blasfemias, gritaba a Nurmagomedov cada vez que tenía la oportunidad y continuaba como el bullicioso animador que es para vender la pelea en una conferencia de prensa emitida en vivo en Times Square.

“Regresé por el amor a la lucha y a la guerra”, dijo McGregor. “Verdaderamente, me encantará darle una mala paliza a esta pequeña rata”.

McGregor (21-3) mantuvo simultáneamente los cinturones de peso ligero y liviano durante su meteórica carrera en la UFC, pero no ha peleado en MMA desde que tomó el cinturón liviano de 155 libras de Eddie Álvarez en noviembre de 2016.

Vistiendo un traje a cuadros marrones, McGregor trajo accesorios, refrescos e incluso tenía un saco de boxeo, sí, ese sería Nurmagomedov, el campeón de peso ligero de la UFC, a remolque de su monólogo de 30 minutos.

Levantó una botella de whisky hacia la multitud y sacó una más pequeña del bolsillo interior de su saco (para evitar a seguridad, bromeó) con él, chelando su última empresa comercial tanto como su próxima pelea. McGregor incluso ofreció un shot a todos por el cumpleaños número 30 de Nurmagomedov.

Oye, ¿quién dejaría pasar eso?

“No bebo. Nunca bebo”, respondió Nurmagomedov.

McGregor puso su propio toque profano en una de las siete palabras sucias de George Carlin para describir el desaire de Nurmagomedov y continuó alardeando sobre lo que sucedería en octubre.

“Pisaré fuerte en su cabeza mientras está inconsciente”, afirmó McGregor.

Esa era la parte del presser donde los fans de la UFC solían aullar y gritar y McGregor jugaba con la multitud. Pero en la Radio City reinaba un silencio inquietante, tan silencioso que se podía escuchar el descenso de las malas palabras.

Nurmagomedov se quedó perplejo ante el palabrerío de McGregor.

“Tú vienes por dinero, yo vengo por legado”, dijo Nurmagomedov.

Una de las contestaciones de McGregor, “¡Murrr murrr murrr murrr murrr, cierra la boca!”

“¿Crees que el whisky te va a ayudar?”, agregó Nurmagomedov.

Sí, a veces se trataba sobre la hora feliz más infeliz de Nueva York.

Deje que McGregor tenga la última palabra, y la última llamada.

“¿Vamos a abrir esta botella o qué?”, respondió.

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