Pacquiao tomó revancha después de dos años

Manny Pacquiao ganó sin objeción alguna, a quien lo derrotó en discutida decisión en la pelea anterior que ambos mantuvieron tiempo atrás. Si bien El Pac-Man no tuvo el regreso mágico que todos habíamos querido, aún así, le bastó para derrotar a Tim Bradley en el combate realizado en el MGM Grand Arena de Las Vegas, en el que recuperó el título mundial de la OMB. Pacquiao rompió el invicto de su rival y se tomó revancha del hombre que lo había vencido hace dos años, en decisión polémica.

Desde el comienzo, la respuesta más que conservadora de los filipinos que se habían dado cita en las instalaciones del MGM, les ponían un gran signo de interrogación a sus expectativas, tal vez producto de aquella derrota fulminante que le propinó Juan Manuel Márquez; lo cierto, es que en el ambiente se respiraba un aire de dudas después del regreso tan esperado de su ídolo. Para sintetizar, debemos decir que no fue la pelea emotiva y candente que todos esperábamos ya que Pacquiao se tomó las cosas con mucha cautela en los primeros encuentros y Bradley (lejos de salir a proponer) hizo lo mejor que sabe hacer, tocar y salir que donde naturalmente se siente más cómodo a la hora enfrentar a su rival de turno.

Empezó mejor Bradley marcando el ritmo, imponiendo condiciones y al menos, en el primer tercio del combate, el hombre de Palm Springs ganó dos de los tres asaltos. Por más que algunos golpes llegaron de lleno a la humanidad del filipino, este supo que las manos de su rival no tenían mucho poder. Fue entonces cuando que se fue al frente a buscar y (aunque pagaba el precio de ser conectado), pudo poner sus manos para acumular puntos a su favor y nivelar el combate, cuando se había ido casi la mitad del pleito. A medida que pasaban los minutos, mas se acentuaban las incógnitas en torno al estado físico y emocional de Pacquiao. Al mismo tiempo, los seguidores del ídolo filipino estaban frente a otro peleador, muy distinto a aquel peleador vibrante y letal que dominó el boxeo mundial en su categoría por casi una década. Tal vez solo fue un plan diferente al que nos tenía acostumbrado o simplemente era que el zurdo filipino -ganador de mil batallas- ya siente el peso de los años y las secuelas de aquel impacto de Márquez que lo mandó al hospital. Las claves de su victoria fueron la consistencia de sus acciones una inquebrantable fuerza de voluntad para revertir una situación más que incómoda.. Poco a poco, ganó en confianza para ir al frente donde fue tomando lo que Bradley le regalaba, quien puso todo en los primeros rounds y se fue quedando sin piernas para cerrar lo que había empezado. Entonces y a medida que maduraba el combate, Pacquiao se sacudió sus miedos y bastó que una temida derecha plena de Bradley entrara al rostro del filipino, para que la pelea cambiara de tono.

Fue ahí, justamente mientras Pacquiao era conectado por su rival con una derecha, que mas que un golpe fue una caricia donde el filipino supo que eso era todo lo que su rival traía. Sin perder tiempo apuró el paso, le metió presión a un cansado Bradley y al final se vio dominador y merecedor de una victoria que (en los primeros rounds) veían sobrevolar los fantasmas de un tal Juan Manuel Márquez. Por otra parte, con su derrota, Bradley perdió su invicto y quedó con 31 combates y una derrota.

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