¿Por qué le toma tanto tiempo a Pedro Báez hacer un lanzamiento?

Pedro Báez está a la espera de la señal de su receptor, enfocado en su objetivo, se sacude la tierra y vuelve a mirar a la espera de la selección del lanzamiento.

Era el Juego 1 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional y la demora por lluvia humana lleva el juego conforme a sus propios términos. Báez se agita y se contorsiona. Hace una pausa y medita en el montículo del Wrigley Field.

Su media entrada en la SCLN – en el quinto episodio del juego – duró 15 minutos, a pesar que no permitió ni un hit ni una carrera. Hizo 20 lanzamientos mientras el reloj análogo más famoso del béisbol pendía sobre él desde el jardín central, arrastrando su gran mano junto con el lento ritmo del lanzador.

Si el juego completo se hubiese llevado a cabo al ritmo que juega Báez, se habrían necesitado cinco horas para completar las nueve entradas, en adición a las pausas comerciales entre episodios.

Báez, la versión de los Dodgers de la autopista 405 en la hora pico de tráfico, escucha las peticiones de que acelere el ritmo de juego e intenta cumplir con las mismas según su naturaleza le permita.

“Yo simplemente no lo noto”, dijo Báez a través del intérprete del equipo Jesús Quiñonez, cuando se le preguntó por su ritmo tan lento de juego. “No pensaba que me tomaba tanto tiempo. Yo pensaba que era normal. Ahora entiendo de lo que hablan. Estoy trabajando en eso. He estado trabajando en ello para acelerarlo un poco”.

Que él sea conocido por su lento ritmo de juego, mientras posee una recta que pasa silbando por el plato a alrededor de 98 mph, lo convierte en una completa contradicción. Él es la tortuga y la liebre, todo enrollado en uno.

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