A “Contraluz” y percusiones

El cantautor chileno, avecindado en esta ciudad desde hace muchos años, Samy Gana, anunció el lanzamiento de su más reciente producción discográfica, titulada Contraluz.

“Este disco es muy versátil, tiene ritmos alternativos y combinados. Hay una pieza con influencias cubanas, mezcladas con rock, un cha cha chá muy sabrosón”, manifestó a El Tiempo sobre Contraluz, en una charla previa a su participación en el tributo a Juanes, organizado por Omar Hurtado, titular de The Revolution Rock, el pasado sábado 13 de octubre.

“Tengo 20 años viviendo en Las Vegas, casi la mitad haciendo música, esta sería la quinta producción y para interpretar las rolas en vivo me hago acompañar de músicos muy talentosos como David Cornejo, colega y compatriota chileno, Edgar Morales en la batería y Brett, el niño prodigio del bajo”, precisó sobre la alineación del grupo.

Precisamente, dada la calidad del baterista, oriundo de la Ciudad de México, conversamos con el joven sobre su experiencia al compartir escenario con profesionales como Samy Gana.

Edgar Morales nació el 5 de febrero de 1987 en la capital mexicana, referente del movimiento roquero por excelencia. Es hijo de los señores Alejandro Morales Mejía y María Elena Galindo Castro, tiene dos hermanas: Nelly y Melanie. Está casado con Amber García y tiene dos bellas hijas: Presley y Londyn.

La inclinación por la batería le llegó por casualidad, porque “no estuve expuesto a la música en vivo hasta que me llevaron a la iglesia y el baterista era súper talentoso, tenía como 12 años y a todos los morritos nos encantaba el sonido de los tambores”, comentó con cierta nostalgia sobre sus inicios.

Pese a ser jóvenes de edad, los músicos de Samy Gana tienen mucha experiencia en sus respetivos instrumentos. “El rol –específico- de cada uno de nosotros esta predeterminado por la rola que tocamos, pero hay una intensidad que fluye, como una energía que te transporta, que te conduce por el sinuoso camino de los acordes. La batería es un instrumento que permite transitar en el espacio, la técnica domina su camino, y el virtuosismo de cada interprete es precisamente definido por la manera en que obtienes el sonido”, explicó sobre su papel en el conjunto musical.

La velocidad es un factor que resulta irrelevante en el proceso de extracción musical, “para muchos es más importante la limpieza, que el sonido salga pulcro, afinado, porque hay gente como el canadiense Neil Ellwood Peart, de Rush, que tocaba con una batería que lo rodeaba por completo y el sonido era excepcional. Depende de qué quieras transmitir, como los demás instrumentos”, precisó acotando que “en lo personal me gustan las cosas sencillas, estoy convencido que entre menores aditamentos tengas debes hacer mayor esfuerzo para obtener un sonido extenso, ese es el reto”.

Carlos Hauptvogel y Adolfo de la Parra, bateristas de Three Souls in my Mind y Canned Heat, respectivamente se consagraron tocando instrumentos de tres piezas, lo que da testimonio de gran calidad.

Para Edgar Morales integrarse a Samy Gana fue un paso importante en su carrera, “nos conocemos desde mucho antes, pero en 2013 formalizamos mi colaboración y, la verdad, me siento muy contento con ellos, David es un guitarrista consagrado, la gente lo conoce por su paso en Dr. Hizteria, mientras que Brett es un joven estadounidense prodigio que pudiera estar tocando en alguna otra banda, dado que tiene mucha calidad en sus manos”, dijo Morales.

Cabe destacar que Samy Gana graba con instrumentación orgánica, por lo que contrata un baterista (ruso) que tiene estudio propio y eso le permite reducir sus costos en la producción. “Yo le acompaño en vivo, modifico las pistas a mi estilo y luego las interpreto”, puntualizó.

Sobre la inclinación que tuvo por el rock, habiendo otro tipo de ritmos más lucrativos, acotó que “es la música que más escuché de chavo, me gusta tocar eso. No lo hago por dinero, porque es obvio que de esto no vives, pero eso es lo chido del rock que te permite explorar tu amor por la música, sin que haya de por medio cosas materiales o dinero”.

El trabajo del roquero es de mucho sacrificio, hay códigos de respeto a la música, ellos no hacen “playback”, como en algunos otros géneros. “La esencia del rock es genuina, por eso hay muchísimo material que sigue vigente en el gusto de las nuevas generaciones; por ejemplo, Los Dioses ocultos, Persiana Americana, Tren al Sur, Entre dos tierras, El maldito duende, son piezas que llegaron parta quedarse”, mencionó. Aunque como baterista, la pieza que más le gusta interpretar es El séptimo día, de Soda Estéreo.

A los jóvenes recomienda “asuman que la música es muy celosa, debes darle todo tu tiempo, tu máximo esfuerzo, tu alma. Disfruten cada tocada, cada ensayo, todo, hasta los errores que siempre suceden”.

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