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Propietario de ‘El Cortez’ es testigo de la evolución de Las Vegas

Tony Curtis en “Vega$”, Robert DeNiro en “Casino”, Andy Garcia en “Ocean’s Eleven”, muchos programas de televisión y películas te harán creer que administrar un casino en Las Vegas es lo mejor del mundo.

“Absolutamente”, afirma Kenny Epstein. “Es absolutamente lo mejor del mundo”.

Epstein, de 77 años, es dueño de El Cortez, en el centro de Las Vegas, que ha sido parte del panorama de los juegos de esta ciudad durante más de 75 años y no para atenuar la imagen cinematográfica de la propiedad del casino, pero Epstein señala que “ya no está solo en el negocio de los juegos”.

“Estamos en el negocio de remodelación de habitaciones, estamos en el cambio el alcantarillado, estamos arreglando fugas, haciendo que un techador vuelva a cubrir todo el lugar. Estás en todas estas cosas que nunca antes sabías y se maneja todo tipo de negocio, no solo juegos de azar”.

“Es divertido todos los días”, agrega Epstein. “No estoy diciendo que no haya baches en el camino, pero es divertido”.

Como propietario de El Cortez, Epstein es el custodio de una parte del pasado de Las Vegas.

“Creo que El Cortez de muchas maneras es realmente el guardián de la llama de los días originales de los juegos de Nevada”, explica David Schwartz, ex director del Centro de Investigación de Juegos de la UNLV y ahora el vicerrector adjunto de asuntos universitarios.

Epstein trae al panorama de juego del sur de Nevada “un poco del tiempo cuando Las Vegas fue más sobre la conexión personal y un aprecio por la historia”, comenta Schwartz (y con algunos de los hijos de Epstein ahora involucrados en la administración del hotel) e incluso “muestra que el negocio del casino puede ser generacional”.

Conocer a un mentor

“Desde que tenía, tenía 12 años, sabía exactamente lo que quería: quería ser como mi padre”, afirmó Epstein, cuyo padre, Ike, era un jugador y corredor de apuestas en Chicago.

El atractivo era “el glamour”, añade Epstein. “Mi padre nos llevó a peleas de campeonato, la Serie Mundial, partidos de fútbol, ​​pistas de carreras, los mejores restaurantes, hoteles bonitos. ¿Qué más querías?”

También el interés de Epstein en una carrera en el juego fue un encuentro casual que tuvo con un gigante ejecutivo de juegos que más tarde se convirtió en su socio de negocios, mentor y amigo. Fue durante un viaje familiar por carretera que incluyó una parada en Lake Tahoe y una estadía en Cal Neva Lodge, propiedad de amigos del padre de Epstein.

Uno, dice Epstein, “le dijo a mi padre: ‘Quiero que conozcas a un compañero, su nombre es Jackie Gaughan, el dueño de Tahoe Biltmore’. Fuimos y conocimos a Jackie, nos mostró el lugar y para un chico de 15 años eso ya era emocionante, él fue muy amable con nosotros”.

Más tarde ese día, su padre le dijo a Epstein de Gaughan que era “una triple amenaza”.

“Bueno, sabía lo que era una triple amenaza en el fútbol: puedes pasar, puedes correr y puedes patear”. Le dije: “Papá, no sé lo que quieres decir”, él respondió: “Bueno, él es ambicioso, inteligente y está en el mapa, eso es una triple amenaza”. Así que nunca lo olvidé”.

Sueños de casino

Epstein se mudó a Las Vegas en 1960, un año después de que su familia se mudara aquí. Su padre trató de dirigirlo hacia otras carreras.

“Mi padre dijo: ‘Escucha, en el negocio de bienes raíces en Las Vegas ganarás más dinero del que cualquier apuesta’”, mencionó Epstein.

Después de pasar unos cinco años en el negocio de seguros (y bienes raíces), Epstein comenzó a trabajar en Caesars Palace como gerente de baccarat cuando abrió el hotel.

Estuvo en Caesars durante nueve años, pero se mantuvo en contacto con Gaughan, quien compró El Cortez en 1963. En 1975, Gaughan le ofreció a Epstein el 5 por ciento de la propiedad de El Cortez por 250 mil dólares. Luego, en 2008, Epstein compró El Cortez de Gaughan.

Un enfoque personal

Desde el principio, Epstein ha mantenido el enfoque de Gaughan en el servicio personalizado y está dirigido a locales y clientes que podrían no ser un mercado principal para las propiedades del Strip. “En la mayoría de los lugares, el cliente nunca ve a las personas que poseen el lugar, nosotros los vemos todos los días”, dice.

El Cortez “es el club de campo de la persona promedio, un lugar al que ir todos los días, un lugar para reunirse con los amigos, tomar un café y tomar unas copas por la tarde”.

Además de atraer a clientes de larga data, El Cortez ha ampliado sus esfuerzos para atraer a los clientes más jóvenes. El hotel está remodelando sus habitaciones torre y suites. También promueve su propia historia, que incluye la propiedad por un breve tiempo durante la década de 1940 por un grupo que incluía a Benjamin “Bugsy” Siegel. El nombre del restaurante del hotel, Siegel’s 1941, alude al mafioso y la fecha de apertura del hotel.

“Hubo un rumor de que, debido a que los mafiosos eran dueños de este lugar, había fantasmas aquí y personas enterradas en el sótano”, relató Epstein, riendo. “La verdadera historia es que tuvimos varios veladores que Jackie enterró y pagó por sus funerales y guardó sus cenizas en algún lugar del sótano”.

Como muchos veteranos, Epstein recuerda cuando Las Vegas era una ciudad mucho más pequeña. A diferencia de otros, no se lamenta del crecimiento de la ciudad.

“Era grandioso, conocías a todo mundo”, manifestó Epstein. “Era una gran ciudad esos días, pero ahora está mucho mejor”.

“Tenemos los mejores restaurantes, los mejores hoteles. Ahora tenemos a los Golden Knights y los Raiders llegarán pronto, también estoy seguro de que tendremos un equipo de baloncesto”.

“Te hace sentir muy bien lo que esta ciudad ha logrado y ser parte de eso te hace sentir mejor”.

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