Hace 50 años Star Trek ya defendía la diversidad

Cuando llegó en 1966, la televisión estaba repleta de hombres blancos (o amas de casa impolutas y blancas) y la serie optó por un reparto diferente. No sólo se convirtió en un éxito, sino que representó la diversidad y la tolerancia.

Hace 50 años un grupo de exploradores intergalácticos se atrevieron por primera vez a ir “a donde ningún hombre ha llegado” y con eso comenzó un fenómeno de cultura pop que mantiene su vigencia hoy en día. Sí, puede que Star Wars se ganará el caché de la pantalla grande, pero Star Trek ha sobrevivido en la televisión (y el cine) durante décadas con varias iteraciones, varios repartos e incluso diversas líneas temporales.

Star Trek nació como una ficción aspirativa, una muestra de la posibilidad de que la humanidad fuese tolerante y pacífica. También cambió el panorama televisivo cuando insistió en la “diversidad infinita en infinitas combinaciones”.

Para su nacimiento en la década de los 60 la televisión estaba repleta de hombres blancos (o amas de casa impolutas y blancas), pero Star Trek optó por un reparto diferente. Nichelle Nichols (Teniente Uhura) fue la primera mujer negra que no representó un estereotipo en la televisión, por ejemplo. Su presencia en la exitosa serie era de tal importancia que incluso Martin Luther King le pidió que no se fuese. Nichols quería cantar en Broadway, pero al final optó por quedarse. Lo contó en su cuenta de Twitter hace poco: “Tiempo después de conocerlo el Dr. Martin Luther King me dijo algo como: Nichelle te guste o no te has convertido en un símbolo. Si te vas te pueden reemplazar con una chica blanca y rubia y será como que nunca hubieses estado ahí. Lo que has logrado, por todos nosotros, será sólo real si te quedas. Eso me hizo pensar en los fans de color en todo el país y cómo se sentirían si me iba. Pensé: esto es más grande que yo”.

Además de ella en el puente de la nave están el capitán Hikaru Sulu, intepretado por George Takei, y el almirante Pavel Chekov, interpretado por Walter Koening. El primero es un oficial asiático, el segundo de origen ruso (esto en medio de la Guerra Fría).

Pero no sólo se trataba de los actores a bordo del Enterprise, se trataba también de la premisa de la serie, basada en el respeto a diversas culturas y seres. La serie lidió con temas de religión, xenofobia, racismo y machismo. Todo pasado por la lente final de la necesidad de convivencia y tolerancia, de la inefectividad del fanatismo.

Con el paso del tiempo y las diversas versiones para televisión (The Next Generation, Deep Space Nine, Voyager, Enterprise) la serie incluyó más diversidad. Por ejemplo, Geordi La Forge (LeVar Burton), jefe de ingenierios en The Next Generation, sigue siendo uno de los personajes con una discapacidad (estaba ciego) que más protagonismo ha tenido en la televisión. No sólo por su discapacidad, sino por el hecho de que ésta nunca definió a su personaje y que de hecho era uno de los miembros más importantes de la tripulación en la serie.

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En la nueva serie, Discovery (2017), el creador Brian Fuller ya ha informado que tendrá un personaje principal homosexual y, como ya pasara en Voyager, la protagonista será una teniente, no un capitán.

La nueva saga de películas, protagonizadas por Chris Pine y Zachary Quinto, entre otros, vuelve a los personajes originales, aunque se desarrolla en una realidad paralela. Y aquí Hikari Sulu es homosexual, como quedó claro en la tercera entrega de la saga, Star Trek Beyond, en la que aparece su pareja y su hijo.

En una entrevista para Usa Today el director de esta última entrega, Justin Lin, deja claro su compromiso con la diversidad, el compromiso que implica este universio de ficción. “Está en la declaración de principios cuando entras en el mundo de Star Trek. Es tu trabajo ser valiente y llevarlo más lejos. Tienes que estar consciente de eso. Star Trek no se trata sólo de exploración liberal, sino de una exploración de nosotros mismos”.

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