Miami exhibió los “rebeldes con causa” del documentalista cubano Manuel Zayas

Las vidas narradas en primera persona por las “ovejas negras” de la literatura y el cine de Cuba, Reinaldo Arenas y Nicolás Guillén Landrián, respectivamente, ocupan el programa temático “Rebeldes con causa”, que se proyectó recientemente en Miami dentro del ciclo de cine cubano independiente “La fruta prohibida”.

Este especial está constituido por los documentales “Seres extravagantes” (2004), sobre la vida del poeta Reynaldo Arenas, y “Café con leche” (2003), en torno a la obra del documentalista marginado “Nicolasito” Guillén Landrián, ambos dirigidos por el cineasta afincado en Nueva York Manuel Zayas.

En una entrevista telefónica con Efe, Zayas indicó que “ambos documentales tienen algo en común: Son los propios biografiados los que cuentan su vida, o hablan de su obra, en su propia voz”.

Zayas, un periodista cubano que se exilió en Barcelona (España) y luego se radicó en Estados Unidos, explicó que en el caso de Guillén Landrián pudo enviar un cuestionario y que unos amigos lo entrevistaron en Miami antes de que el creador falleciera en 2003.

“Esa entrevista fue la génesis de todo”, explica Zayas sobre su documental “Café con leche” (2003), que se proyectará esta noche en el cine arte de Coral Gables, ciudad aledaña a Miami, y también el lunes próximo.

En el caso de Reinaldo Arenas, la “voz” que alude el director procede de una entrevista que le hizo al escritor Liliane Hasson, traductora al francés de la mayoría de sus libros, y que fue la “gran cómplice” de que Zayas pudiera hacer el documental.

A los protagonistas de sus documentales “intentaron anularlos y convertirlos en no-personas”, señala el director.

“Me interesaba que fueron ellos mismos los que tuvieran voz”, apunta Zayas, quien escogió a ambos personajes de la cultura cubana porque “ambos fueron las ovejas negras del cine y la literatura” en su país.

“Nicolás Guillén Landrián, a pesar de ser el mejor documentalista cubano de todos los tiempos, sufrió la censura con especial saña”, aseveró.

“De 18 documentales que realizó para el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC, estatal), apenas se exhibieron tres o cuatro. Su nombre fue borrado de catálogos y casi que de la historia del cine cubano”, precisó.

“Sufrió prisión en varias ocasiones. Expulsado del ICAIC, fue internado en hospitales psiquiátricos donde le dieron electroshocks, y cuando quiso participar en una exposición de pintura independiente, porque también era pintor, esa muestra fue abortada por la Seguridad del Estado y Guillén Landrián golpeado”, ahonda el realizador.

La obra cinematográfica de Guillén Landrián, exiliado en EEUU en 1989 y sobrino del poeta nacional de la revolución cubana Nicolás Guillén, es de las más irreverentes y personales de las realizadas por el cine cubano a partir de 1959, pero Zayas afirma que las copias de sus documentales prácticamente desaparecieron.

“Después de casi 40 años de censurados, el ICAIC dejó que las copias y negativos de sus películas se destruyeran. Eso sucedió mientras esa institución recibía millones de euros de dinero público, de la Junta de Andalucía y de otras instituciones españolas, destinados a la conservación y preservación de los archivos fílmicos. Un gran fraude”, expresa Zayas.

Por su parte, Reinaldo Arenas, el gran “maldito” de la literatura cubana que apenas pudo publicar un libro en Cuba y sufrió persecución por ser homosexual y por publicar libros en el extranjero sin autorización oficial, ocupó la atención de Zayas en “Seres extravagantes” (2004).

Ese documental se realizó cuatro años después de que se rodara la película de ficción “Before Night Falls” (Antes que anochezca), en la que el realizador estadounidense Julian Schnabel narra la vida de Arenas, con el español Javier Bardem en el papel del escritor.

“Por tener una voz propia, disidente, fue encarcelado por un supuesto delito de corrupción de menores en la famosa prisión de El Morro, a poca distancia de donde se fusilaba”, manifestó el realizador.

Añadió que a pesar de los varios libros que publicó en el extranjero no hay nada de él en la Biblioteca Nacional de La Habana, y aun así sus libros circulan de mano en mano.

Gracias a que Zayas fue estudiante de la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños, logró acceder a material “conflictivo”.

“De ahí salió el discurso de Fidel Castro en el que habla de los ‘seres extravagantes’, cuando el dictador advierte, otra vez, de la gran razzia, la persecución contra hippies y homosexuales”, explicó el director.

En los años en que hizo su investigación, recuerda Zayas, la escuela de cine era dirigida por Julio García Espinosa, “el principal responsable en la censura de la obra de Nicolás Guillén Landrián”, y quien luego de censurarla quiso “resucitar” la obra de Guillén Landrían, una filmografía que cuestionaba los procesos sociales revolucionarios desde adentro.

“No hay que olvidar que en un régimen totalitario no se censuran solo obras, se censura a las personas en su totalidad”, matizó Zayas.

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