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La batalla de una maestra de Las Vegas contra la leucemia se convierte en un asunto de toda la escuela

Cuando Nikki McGuire se enteró de que su leucemia había regresado el año pasado, se desmoronó.

Pero las lágrimas no fueron solo porque ella una vez más tuvo que luchar contra la enfermedad. Estaba muy molesta por haber dejado a sus estudiantes de jardín de niños en la Escuela Staton en Summerlin a mediados del año escolar y regresar a Arizona para recibir tratamiento.

“No quería dejar a los padres y los niños”, comentó. “Sentí que los estaba decepcionando”.

McGuire, de 36 años, tiene leucemia mieloide crónica, un cáncer de la sangre y la médula ósea que ha estado combatiendo desde 2009.

Luchar contra la enfermedad ha sido un desafío, pero algo aún más fuerte corre por sus venas: un amor absoluto por la enseñanza. Es lo que la mantiene activa, afirma.

“Voy a trabajar todos los días y estoy feliz de ir”, dijo McGuire, quien regresó a las aulas en febrero después de someterse a otra ronda de tratamiento. “Esos niños me hacen feliz, no importa si estoy teniendo un día horrible donde tengo tanto dolor y me siento muy mal”.

Y la escuela la ama también, los padres, el personal y los estudiantes se han unido por McGuire.

Un equipo de padres ha ayudado a recaudar fondos para los gastos médicos de McGuire a través de una apelación en GoFundMe que, hasta el viernes, había recaudado casi 23 mil 500 dólares hacia la meta de $100 mil. También han vendido camisetas moradas de “Hope for Nikki” que los estudiantes usan los martes.

Esa comunidad es una de las razones por las que McGuire quería volver a la escuela lo antes posible.

“Son las personas más solidarias que he conocido en mi vida”, aseguró. “No es sólo el personal, son los estudiantes, son los padres, es toda la comunidad”.

Una larga batalla

La leucemia mieloide crónica por lo general es de crecimiento lento y generalmente afecta a adultos mayores, informó el Dr. Ed Kingsley, un hematólogo de los Centros Integrales de Cáncer de Nevada.

Una vez se consideró casi ciertamente fatal, pero se produjo un gran avance en el 2000 con la introducción de una terapia dirigida llamada imatinib. Es una píldora de una vez al día que es una terapia dirigida, no una quimioterapia.

Para la mayoría de los pacientes, mantiene alejado el cáncer para siempre.

“El noventa y cinco por ciento de los pacientes van a responder muy bien”, detalló Kingsley.

McGuire tomó cuatro tipos de píldoras de quimioterapia durante varios años que produjeron efectos secundarios negativos antes de saber que necesitaría un trasplante de médula ósea. Encontró una coincidencia para un donante de médula a través de la organización “Be the Match”.

El servicio no está disponible en Nevada, por lo que tuvo que viajar al Centro Médico Banner-University en Tucson para la cirugía.

Después de su trasplante en 2016, McGuire desarrolló una enfermedad de injerto contra huésped, una rara complicación en la cual la médula ósea del donante o las células madre atacan al receptor. Ella no regresó a casa hasta finales de ese año.

Cuando regresó a Nevada, no podía esperar para volver al trabajo. Quedarse en casa ese año escolar fue difícil.

‘Soy una profesora’

“Soy un profesora. Eso es lo que soy, esa es mi vida”, reiteró. “Cuando no pude ejercer, la pasé realmente mal”.

Regresó a Staton este año escolar antes de saber que su cáncer había regresado. Su donante estaba dispuesto a donar una vez más, esta vez para un tratamiento diferente llamado infusión de linfocitos. Se sometió a ese procedimiento en enero y también se le aplicó un tratamiento terapéutico dirigido similar al imatinib.

Ahora está de vuelta en clases, usando una máscara médica y guantes para protegerla de los gérmenes. Pero sus hijos, dijo ella, no le preguntan sobre eso, ellos entienden que está enferma.

“El derroche de amor y apoyo de esta escuela y comunidad es más de lo que jamás podría pedir o haber soñado en mi vida”, aseveró.

McGuire también recibió otra sorpresa: su donante de médula donó $5 mil a su cuenta de GoFundMe, además del regalo de su médula sanguínea y glóbulos blancos.

Eric Nelson, el donante de McGuire, mencionó que inicialmente se comprometió a donar cuando el hijo de su amigo fue diagnosticado con leucemia hace 20 años, pero no era compatible.

“Estoy feliz de dar esta vez”, confesó.

“Me hizo pensar en mi hija”, que es un poco más joven que McGuire, detalló. “Espero que si alguna vez lo contrae, que un extraño esté dispuesto a hacer lo mismo por ella”.

McGuire dijo que estaba desconcertada cuando se enteró de la donación en efectivo de Nelson.

“Es como, ‘Ya has hecho más de lo que cualquier persona podría hacer por alguien’, me has dado vida”, relató McGuire. “Él ni siquiera necesitaba hacer eso y es tan generoso”.

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