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Mujer de Las Vegas emerge como defensora nacional del derecho a morir

Después de regresar la semana pasada de unos agitados días de entrevistas con los medios y visitas turísticas en la ciudad de Nueva York, Hanna Olivas ya no podía ignorar su fatiga aplastante.

Cuando saludó a un periodista en la puerta de su casa el martes por la tarde, Olivas, con el rostro en blanco, dijo que había planeado trapear el piso, pero que no había podido reunir la energía para hacer mucho más que sentarse en su sofá por horas.

La residente de Las Vegas, de 45 años, a quien hace dos años le diagnosticaron mieloma múltiple (un cáncer raro en la sangre) pasó parte de su primera visita a la Gran Manzana revisando artículos de la lista de deseos: yendo al backstage en “The Lion King” en Broadway, comiendo una hamburguesa con queso en PJ Clarke’s en Manhattan y mirando muñecas Barbie antiguas en la icónica tienda de juguetes FAO Schwarz.

Pero la mayor parte de sus horas las pasó en entrevistas con los medios de comunicación.

Las entrevistas con los medios de comunicación hispanos fueron las más difíciles, aseveró Olivas, refiriéndose a la franqueza de sus entrevistadores. “Me preguntaron, ‘entonces, ¿cuándo te vas a morir?’”

Es una pregunta natural, pero dura. Olivas en los últimos meses se ha convertido en una vocal defensora de las leyes que permiten a los pacientes con enfermedades terminales y solo meses de vida para terminar médicamente con sus vidas. Una vez que la revista People con Olivas llegó a los quioscos el 11 de octubre, se convirtió en una invitada codiciada en programas de televisión emitidos a nivel nacional, uno de los cuales la llevó a la ciudad de Nueva York.

“Ve a vivir tu vida”

Aunque es su defensa del derecho a morir lo que la ha puesto en el centro de atención, deja en claro que preferiría pensar y hablar acerca de vivir que morir.

Uno de sus médicos le dijo: “Vive tu vida y vívela bien”, y eso es lo que intenta hacer hasta que ya no pueda más.

Su rostro se iluminó y los primeros signos de fatiga se desvanecieron cuando recordó hacer turismo con su esposo, Jerry, en Nueva York, pasar tiempo con sus cuatro hijos adultos y dos nietos, y su trabajo voluntario con Hope for Prisoners y organizaciones contra el cáncer.

También continúa trabajando a medio tiempo en su ocupación como maquilladora. “Si solo descansara y si dejara de hacer lo que estoy haciendo, sentiría todo 10 veces más”, dijo sobre su dolor y agotamiento.”Me marchitaría más rápido”.

Pero cuando la muerte está cerca, y ya no pueda hacer estas cosas que ama, planea mudarse con Jerry a California, donde, según la ley estatal, los médicos están autorizados a proporcionar medicamentos inductores de muerte a adultos con enfermedades terminales con menos de seis meses de vida. Primero tendría que establecer residencia, ser evaluada por dos médicos y ser encontrada mentalmente capaz de tomar sus propias decisiones médicas.

“Sé que el mieloma viene con una muerte dolorosa, larga y lenta”, afirmó Olivas. “Y sé que no estás en tu sano juicio al final, no quiero que mis hijos y mi esposo me vean de esa manera. No puedo dejar la Tierra de esa manera y si eso significa que tengo que empacar mis cosas e ir a California cuando llegue el momento, eso es lo que voy a hacer”.

Ella imagina morir pacíficamente y rápidamente, rodeada de sus cuatro hijos adultos y Jerry.

Jerry y Hanna se conocieron en la preparatoria, se volvieron a conectar décadas después y llevan casados ​​seis años y medio. “Ella lo es todo para mí”, reveló. “La he amado desde que éramos niños, y la necesito aquí para mantenerme completo. Tal vez suene egoísta, pero la necesito aquí”.

Dijo que no está “100 por ciento de acuerdo con su decisión en la ayuda médica para morir”.

“Yo mismo, no elegiría ese camino”, reveló, pero cree que su esposa tiene el derecho de tomar la decisión y la apoya en ello.

Olivas dijo que ya ha sufrido mucho, sintiendo que sus huesos están “en llamas”, dolores de cabeza tan fuertes que no puede levantarse de la cama, erupciones, náuseas y más recientemente, sufrió de costillas fracturadas y de un bulto canceroso en su pierna.

Le dieron cinco años de vida

Durante meses, sus síntomas desconcertaron a los médicos, pero en agosto de 2017 recibió el diagnóstico de mieloma múltiple y un pronóstico de cinco años de vida si se sometía a quimioterapia. Pero después de cinco rondas de tratamientos, interrumpió la terapia cuando sus médicos le informaron que estaba dañando sus riñones e hígado.

Olivas expuso que recibió más respuestas sobre su enfermedad cuando vio a un especialista en Mayo Clinic en Phoenix. Sin embargo, la clínica estaba fuera de su red de seguros, y ahora ve a un médico en el Centro Médico Ronald Reagan UCLA en Los Ángeles, así como a uno en Las Vegas.

Los médicos de Olivas se negaron a hablar con los medios de comunicación, declaró un representante de Compassion & Choices, un grupo de defensa de la muerte con asistencia médica que está ayudando a Olivas con las consultas de los medios. Olivas aseveró que sus médicos no apoyan la asistencia médica a la muerte.

Actualmente está evaluando si comenzar la quimioterapia nuevamente, y señaló que sus médicos han indicado que sería riesgoso para ella.

“La quimioterapia solo extiende tu vida, pero ¿por cuánto tiempo?”, pregunta ella. “¿Qué calidad de vida tienes? ¿Siempre estás conectado a un puerto o en una silla para recibir tratamiento?

“Prefiero vivir mi vida, cuando aún puedo caminar y hacer las cosas que quiero hacer, que sentarme en el consultorio de un médico”, opinó. “Si pudieran darme un diagnóstico más esperanzador, entonces podría considerarlo de una manera diferente y difícil”. Sus médicos ahora estiman que podría tener un año de vida sin tratamiento.

“Para mí, los médicos no son Dios”, concluyó. “Y no lo saben todo, solo están dando su mejor suposición”.

A aquellos que dicen que morir con asistencia médica está mal, les dice: “Tienen derecho a su opinión, pero hasta que caminen en mis zapatos lo sabrán y eso es todo para mí”. Ella es cristiana e intenta ser tan buena persona como puede ser, “pero esta es mi decisión personal. Solo espero que puedan respetar eso. Yo no me doy por vencida, quiero vivir, no quiero morir, solo quiero morir en mis propios términos cuando llegue ese día”.

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