16 billones de dólares obtienen los falsificadores de tarjetas bancarias

Como cada primer martes del mes, el Departamento de Policía Metropolitana de Las Vegas (LVMPD) abre sus puertas a la comunidad y les recibe en sus distas comandancias, El Tiempo visitó la encargada de la zona centro de la ciudad, con el tema “fraude cibernético con tarjetas bancarias”, taller impartido por un policía encubierto que no se puede revelar su nombre o fotografiar su rostro para los medios de comunicación.

Cabe mencionar que esta actividad, se tuvo que suspender durante octubre, luego del ataque armado ocurrido el mes anterior, ya que los oficiales se encontraban trabajando horas extras en la investigación y protección de los visitantes y residentes de Las Vegas, obviamente no hubo oportunidad de recibir a los interesados en estos temas.

La historia del departamento de crímenes cibernéticos, fue fundada en las bases de los encargados de investigar los fraudes con cheques de papel, crimen común en décadas anteriores, que por el desuso y modernización de la banca electrónica, ahora se ataca a los criminales que con programas computarizados roban identidades o dinero de los usuarios bancarios.

“Fue un gran avance en la tecnología en la que invirtieron los bancos con los chips en las tarjetas plásticas de banco, pero ya hay tecnología de los falsificadores que atacan directamente al chip y obtienen los números de la tarjeta, código trasero, fecha de expiración y hasta el número de seguridad PIN”, comentó el oficial encubierto.

Los puntos más comunes para la clonación de información son las gasolineras, los falsificadores obtienen piezas idénticas que compran vía internet, les instalan los lectores con software que capturan la información de la tarjeta y mediante una micro cámara de video graban a la persona digitando los 4 números de su PIN de seguridad. Reveló el ponente.

El policía de LVMPD, continuó, “se consigue todo por internet, inclusive los hologramas del águila que utilizan las tarjetas visa, las bandas magnéticas, papel dorado o plateado para la numeración de la tarjeta, el propio plástico ya recortado a la medida de las tarjetas, todo esto lo unen mediante una máquina que cuesta $65 mil dólares, que es la inversión del falsificador”.

En los cajeros automáticos (ATM), de igual forma que con las gasolineras, les adhieren piezas similares con los lectores de chips o bandas, la cámara de video y lo que haga falta detalladamente para que se vean verdaderos y las personas no sospechen y realicen sus transacciones mientras su información está siendo robada.

Los ladrones instalan sus lectores en cuestión de segundos, tienen 4 horas, que es lo que les duran sus baterías de lectores para regresar por ellos y descargar la información que obtuvieron, que son hasta mil tarjetas, a cada una le pueden estafar desde $2 mil hasta $50 mil, así hasta nacionalmente obtener la cifra de $16 billones de dólares robados a los bancos y usuarios.

Durante octubre 2016, el departamento de fraudes cibernéticos de LVMPD, recuperó 23 aparatos lectores de información bancaria, por lo que estiman se ahorraron hasta $46 mil millones de dólares con la desactivación de estos instrumentos en varios puntos de la ciudad, incluyendo los que son colocados dentro de los casinos del Strip, a pesar de sus cientos de cámaras de vigilancia.

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