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Acusan a dos hombres de Henderson por estafar a apostadores deportivos por 29.5 mdd

La Comisión de Valores y Bolsa (Securities and Exchange Commission, o SEC) presentó una denuncia penal acusando a dos delincuentes de Henderson de estafar a cientos de clientes en un plan de apuestas deportivas multimillonarias.

John Thomas, de 74 años, y Thomas Becker, de 72, recaudaron 29.5 millones de dólares de más de 600 inversores en todo Estados Unidos en medio de promesas de que podrían incrementar sus ingresos varias veces en tan solo un año, declaró la SEC en su comunicado.

Sin embargo, los dos hombres (quienes estuvieron encarcelados en la década de 1990 por vender máquinas copiadoras inexistentes) usaron el dinero para “financiar su estilo de vida, pagar comisiones a representantes y agentes, o realizar pagos al estilo Ponzi a otros inversores”, dicta la queja de la SEC.

El Review-Journal informó en mayo por primera vez que Becker y Thomas (quienes utilizan varios seudónimos, incluido Jonathan West) habían estado administrando seis fondos de apuestas deportivas no registradas desde la casa de Thomas en Henderson y que no le habían pagado a docenas de inversores.

En junio, unas seis semanas después de que se publicara el reportaje, la casa de millones de dólares de Thomas ubicada en 440 Welpman Way, se quemó hasta los cimientos. Una vocera de la policía de Henderson indicó que fue un accidente.

Investigación de la SEC

Thomas afirmó ser capaz de vencer repetidamente a las casas de apuestas de Nevada con su algoritmo patentado y “sofisticado” que selecciona a los ganadores, de acuerdo con los contratos y correos electrónicos vistos por el Review-Journal.

Dijo a los inversores que podía generar mejores ganancias que el famoso inversor Warren Buffett y también afirmó que los propietarios de equipos de fútbol americano estaban en manos de corredores de apuestas, según correos electrónicos y videos vistos por el Review Journal.

Thomas les respondió repetidamente a los inversionistas que lo llamaban en busca de su dinero que estaba “ocupado” realizando análisis deportivos. Sin embargo, la SEC destacó que Thomas y Becker hicieron “pocas apuestas deportivas reales”.

Los hombres gastaron ocho millones de dólares en gastos personales y comerciales, incluidos 860 mil dólares para compras minoristas, según la denuncia. Pagaron a los clientes 13.2 millones de dólares en “supuestas devoluciones”, aclaró la SEC.

Los corredores y agentes que ayudaron a los hombres a encontrar clientes recibieron 5.8 millones de dólares. Según la queja de la SEC, solo se gastaron aproximadamente 4.4 millones de dólares en apuestas deportivas, los gastos totales incluyen 1.6 millones de dólares de fuentes distintas a los inversores.

Thomas y Becker utilizaron a más de 150 corredores y agentes para ayudar a promover los fondos en Estados Unidos. Encontró algunos de esos abogados a través de “Craigslist”, aseveraron tres agentes al Review-Journal.

Los hombres ofrecieron a los clientes varios contratos que prometían aumentar su dinero del 250 al 600 por ciento, según la queja de la SEC.

Los inversores tuvieron acceso a una cuenta en línea que mostraba el valor de la inversión y se actualizaba semanalmente.

Sin embargo, a diferencia de los fondos mutuos de acciones o bonos, los inversores no tienen acceso a sus cuentas y, por lo tanto, no pueden transferir sus supuestas ganancias a sus cuentas bancarias.

Casi dos docenas de inversores le han informado al Review-Journal que cuando su inversión alcanzó el objetivo establecido en el contrato, Thomas no les pagó, o ignoró sus llamadas y correos electrónicos o afirmó tener problemas para enviar dinero a través de los bancos.

El Review-Journal intentó contactar a Thomas varias veces desde noviembre de 2018 por correo electrónico y por teléfono, colgó las dos veces que lo llamaron por teléfono, nunca respondió a ningún correo electrónico. Becker tampoco respondió a los correos electrónicos.

Una persona quien asegura ser la hija de Thomas, Andrea Thomas, contactó al Review-Journal a través de redes sociales en junio después de la publicación del reportaje sobre el incendio para decir que su padre era inocente.

“Mi padre no puede pagarle a las personas en efectivo porque levantaría sospechas de lavado de dinero, tampoco puede pagar en vales. No puede pagar de todos modos, a menos que sea a través de transferencias bancarias”, detalló en el mensaje. “Está haciendo todo lo posible para hacer las cosas bien y esa siempre ha sido su intención”.

Ella afirmó que su padre trabajó “día y noche en análisis de juegos”. Varios inversores dijeron que la conocieron durante visitas a su casa.

Becker y Thomas fueron arrestados en la costa este en 1990 por ejecutar un plan de estafa estilo Ponzi que involucraba la venta de máquinas copiadoras que no existían. Los hombres ejecutaron el fraude a las compañías de arrendamiento con 30 millones de dólares, según un artículo en 1992 del Philadelphia Inquirer.

Thomas había estafado previamente a compañías de tarjetas de crédito en Filadelfia por 650 mil dólares en la década de 1970, expuso el periódico, citando al juez.

Ambos hombres se mudaron a Henderson después de cumplir largas penas de prisión. Antes de comenzar sus fondos de apuestas deportivas, Thomas dirigió un negocio que afirmaba ayudar a las empresas a encontrar los candidatos de trabajo adecuados a través de exámenes de redacción psicológica.

La SEC recalcó que Thomas recaudó los 29.5 millones de dólares desde 2014 hasta el presente. Sin embargo, el Review Journal descubrió que Thomas administraba otro fondo de apuestas, Sports Psychometrics, ya en 2010, según los correos electrónicos de los clientes vistos por el Review-Journal.

Los fondos de apuestas deportivas se legalizaron en Nevada en 2015.

Notifican al FBI en 2016

Los inversores que hablaron con el Review-Journal revelaron que no sabían sobre los antecedentes criminales de los hombres porque Thomas utilizó un seudónimo.

Algunos descubrieron más tarde ese hecho después de sospechar de las repetidas excusas de los hombres para retrasar los pagos.

Jim Shugart, un inversionista descontento que encontró reportajes antiguos sobre los hombres, relató que voló a Las Vegas en 2016 para reunirse con el FBI, llevándose copias de documentos con él.

Shugart expuso que los dos agentes con los que habló ya sabían quién era Thomas, y agregó que uno de ellos le mostró una foto de él en su teléfono.

Añadió que también se contactó con la Junta de Control de Juegos de Nevada y la policía de Henderson.

Shugart indicó que la Junta de Control de Juegos le pidió que se pusiera en contacto con la oficina del fiscal general, que a su vez lo envió a la Secretaría de Estado.

Shugart le mostró al Review-Journal la queja que presentó a la oficina de Secretaría de Estado.

La policía de Henderson confirmó que Shugart presentó un informe telefónico, pero señaló que las agencias de investigación para tal caso habrían sido el FBI o la Junta de Control de Juegos de Nevada.

La Junta de Control de Juegos de Nevada mencionó que su División de Aplicación investigó el asunto y “lo remitió a las autoridades correspondientes”.

El FBI no respondió a una solicitud de comentarios el miércoles.

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