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Adolescente condenado a más de 20 años en prisión por participar en el asesinato de una niña de North Las Vegas

Anabel Sarabia sollozó el martes mientras miraba a través de una sala de audiencias de Las Vegas a uno de los asesinos adolescentes de su hija de 11 años.

Angelina Erives estaba en la mesa de la cocina de la casa de su familia en North Las Vegas el 1º de noviembre, ayudando a su hermana mayor con un proyecto científico, cuando de repente, balas atravesaron las ventanas.

“No se detuvieron”, recordó la madre de la niña. “No se detenían, no les importó. Sé que mi Angelina está en un lugar mejor, pero él le quitó la vida. Ella aún tenía toda una vida por vivir”.

Angelina fue la única afectada por lo que las autoridades denominaron “un tiroteo relacionado con pandillas que estaba destinado para otra casa”. Uno de los pistoleros, Damion Dill, quien tenía 16 años en ese momento, se declaró culpable este año de asesinato en primer grado. Debido a su edad, los fiscales acordaron una sentencia de 20 a 50 años de prisión, que la jueza de distrito Michelle Leavitt dictó el martes.

Otros tres hombres, Jarquan Tiffith de 20 años, Isaac George de 19 años y Erin Deshawn Lynn Hines de 18 años, están en espera de juicio por sus papeles en el tiroteo. Los fiscales buscan pena capital para George y Tiffith.

Un quinto sospechoso, Guy Lee Banks III, de 19 años, murió de una herida de bala en la cabeza después de que un vecino disparó contra su vehículo mientras huían de la escena.

El padrastro de Angelina, Alberto Sarabia, le relató al juez que momentos antes de que sonaran 43 disparos, él le dijo a la niña lo hermosa que se había puesto. Estaba en el segundo piso de la casa en la cuadra 6700 de Courtney Michelle Street cuando comenzó el tiroteo.

Bajó corriendo las escaleras para encontrar a Angelina (a quien ayudó a criar) sobre un charco de sangre e intentó resucitarla, pero ahí supo que ya era demasiado tarde.

“Todos, todos los días me quedo dormido pensando en mi hermoso ángel. Todos los días”, señaló Alberto Sarabia. “Todavía me despierto pensando que es una pesadilla horrible y que el dolor vuelve a aparecer”.

Ahora, añadió, confía en su fe para seguir adelante.

“Mi familia, yo, y todos los seres queridos de Angelina, tendremos una vida llena de dolor y pena”, afirmó. “Todos tendremos ese vacío”.

En la corte, Dill estaba encadenado con un traje de prisionero, leyendo de una hoja de papel, y pidió perdón.

“Sé que decir que lo siento nunca será suficiente”, leyó el joven de 17 años. “Me siento terrible por el papel que jugué en toda esta situación”.

Su abogado, el defensor público especial asistente Jordan Savage, escribió en un escrito de sentencia que la madre de Dill usó metanfetamina y alcohol cuando estaba embarazada, y fue encarcelada cuando él era un bebé.

“Él acepta la responsabilidad”, aseveró Savage, “y sentirá remordimiento todos los días por el resto de su vida”.

Cuando los Sarabias expresaron su dolor, los detectives de homicidios de la policía de North Las Vegas que estaban parados en la parte trasera de la sala, se secaron lágrimas de los ojos.

“No puedo perdonar ahora mismo, no puedo”, admitió Alberto Sarabia. “Cuarenta y tres rondas. ¿Cómo? ¿Cómo puedes pedir perdón después de eso? Este mundo necesita almas hermosas como mi Angelina. No quiero escuchar un “lo siento”.

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