Agricultores presionan en Washington para levantar embargo a Cuba

Las principales compañías agrícolas de Estados Unidos aplauden el esperado aumento de ventas a Cuba y desde ya han cerrado filas para que el Congreso levante de una vez el embargo contra la isla.

Hace apenas un mes, cerca de 30 de las principales empresas agrícolas, como Cargill, CoBank y la Federación de Productores de Arroz, lanzaron en Washington la Coalición Agrícola Estadounidense para Cuba (USACC, en inglés), con el objetivo de ampliar su presencia en un mercado de $1,700 millones.

Desde entonces, elaboran estrategias de cabildeo en Washington ante el Legislativo, que es el único que puede levantar el embargo.

“Creemos que un fin del embargo permitirá a los bancos y entidades privadas de Estados Unidos facilitar crédito a Cuba, y permitirá al sector privado forjar alianzas en Cuba y entre el pueblo cubano, incluyendo a las cooperativas agrícolas y agricultores independientes”, explicó a este diario Chuck Lippstreu, portavoz de USACC.

“Vamos a trabajar con líderes del Congreso que apoyan un fin al embargo y estamos organizando un viaje a Cuba en marzo próximo para que nuestros miembros puedan hablar con el gobierno cubano y con líderes empresariales”, agregó.

Chip Bowling, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Maíz, dijo que su grupo se sumó a la coalición para forjar un comercio “eficiente, competitivo a nivel global, y que beneficie a ambas naciones”.

Un mercado apetecible

En la actualidad, Cuba importa cerca del 80% de sus alimentos, y aunque el Departamento del Tesoro flexibilizó el mes pasado algunas restricciones para la venta de productos agrícolas y medicinas, las compañías estadounidenses creen que eso no es suficiente.

En 2014, las exportaciones agrícolas superaron los $152,000 millones, según USACC.

En 2013, Estados Unidos exportó productos por un total de $359.4 millones a Cuba, la mayoría de éstos del sector agrícola, según datos oficiales.

Ese año, las principales categorías agrícolas fueron la venta de carne y pollo ($155 millones), alimento para animales ($80.3 millones), maíz ($56.8 millones), frijoles de soja ($39.4 millones), y productos no manufacturados ($14.8 millones), en ese orden.

Con las nuevas reglas, se prevé que el comercio total hacia la isla alcance los 1,000 millones de dólares, que también beneficiará principalmente a empresas y estados agrícolas.

Tan solo los productores de trigo podrían ver un aumento de ventas a $115 millones anuales, incrementando su cuota del mercado cubano de su nivel actual de cero a entre 80% y 90%, según el grupo U.S. Wheat Associates.

Estas compañías seguirán afrontando un complejo sistema de ventas a Cuba, que deja en pie severas restricciones de financiamiento y exige el pago al contado antes de la transferencia de títulos.

A eso hay que sumar la voraz competencia que enfrentan de empresas de Europa, Canadá, Argentina y Brasil, que comercian libremente con Cuba.

Apoyo a la liberación comercial

Los empresarios afrontan la ingente labor de lograr el levantamiento del embargo impuesto a Cuba en 1962, tomando en cuenta que muchos legisladores republicanos, y algunos demócratas, siguen oponiéndose a la idea.

Sin embargo, el empresariado ha conseguido importantes aliados en la figura de demócratas y republicanos de estados agrícolas en ambas cámaras del Congreso, que promueven algunas medidas para levantar la prohibición de viajes a la isla para todos los estadounidenses, y las restricciones bancarias vinculadas con esos viajes.

La nueva coalición, liderada por un vicepresidente de Cargill, Devry Boughner Vorwerk, también tiene el respaldo de influyentes organizaciones como la Cámara de Comercio de Estados Unidos y el Concejo Nacional de Comercio Exterior (NFTC).

Para los empresarios, el racionamiento de comida y los mercados casi vacíos representan la actual disfunción del sistema económico en Cuba, pero también una buena oportunidad para fomentar el incipiente sector privado y un mayor intercambio comercial con la isla.

Por ahora, reconocen que es prematuro imaginar la llegada de Starbucks o McDonald’s a La Habana, pero consideran que tampoco es una utopía, ahora que EEUU y Cuba han iniciado una serie de diálogos para la eventual normalización de las relaciones.

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