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Algunas empresas del Condado de Clark pueden evitar las costosas tarifas de China

Cuando el presidente Donald Trump comenzó a insinuar los aranceles a las importaciones chinas el año pasado, los propietarios de Retro Manufacturing sabían que su modelo de negocio tenía que cambiar.

La compañía con sede en Henderson es un proveedor líder de componentes de audio diseñados para automóviles clásicos e importa aproximadamente el 95 por ciento de sus materiales de China, todos los cuales están sujetos a un arancel del 25 por ciento.

“Sabíamos que teníamos que encontrar una solución”, dijo la Directora de Operaciones Tammi Harrington, quien comenzó la compañía en 2007 con su esposo, Steve.

Las empresas que enfrentan tarifas a menudo se enfrentan a dos opciones: aumentar los precios o afectar sus resultados finales. Harrington encontró otra forma de reducir costos.

En abril, la compañía recibió la aprobación de la Aduana de EU para ser designada como Zona de Comercio Exterior o FTZ, un área donde la mercancía comercial puede ser retenida sin estar sujeta a ciertas tarifas e impuestos. Harrington estima que la compañía puede ahorrar cerca de 500 mil dólares al año al evitar los costos.

Con el aumento de las tensiones comerciales entre EU y otros países, los expertos señalan que más empresas locales están mostrando interés en el programa a través de la vid de negocios.

Un aumento en el interés

El programa FTZ comenzó en 1934, en medio de la Gran Depresión, y fue diseñado para crear empleos, fomentar el comercio internacional y estimular el desarrollo económico, según David Harlow, presidente y director ejecutivo de la consultora de comercio internacional ITC-Diligence Inc.

Las zonas son áreas geográficas en o cerca de un puerto de entrada de Estados Unidos y están autorizadas por el gobierno federal. Dentro de esas zonas, las mercancías extranjeras y nacionales se tratan como si estuvieran fuera del territorio aduanero de los Estados Unidos.

Hay dos FTZ en Nevada: una en el sur y otra en el norte. Cuatro compañías en la mitad sur del estado aprovechan las zonas, según Harlow, pero todas las empresas del estado tienen acceso, aunque es posible que no lo sepan.

“Se requieren asociaciones sin fines de lucro o de comercio y la industria privada para promoverlo”, explicó. “Es una joya escondida”.

El gobierno federal no lo promueve ampliamente, pero organizaciones como la Alianza Económica Global de Las Vegas han estado creando conciencia sobre el programa al analizarlo con los dueños de negocios locales. Si el negocio parece ser una buena opción, la alianza realiza un análisis de costo-beneficio con la compañía y lo ayuda a entender cómo la FTZ podría contribuir a su balance final.

A medida que aumentan las tensiones comerciales con China y otros países, más compañías están mostrando interés, afirmó Perry Ursem, vicepresidente de retención y expansión de la alianza.

Stu Spikerman, presidente y director ejecutivo de Tri-Link FTZ con sede en Los Ángeles, que ofrece almacenamiento designado por FTZ, ha visto un aumento en el interés. Su compañía está programada para abrir otro almacén logístico de FTZ de terceros en septiembre, el primero en el Condado de Clark en aproximadamente cinco años.

La compañía proporcionará servicios de almacenamiento y logística para varios clientes. Los productos que se encuentran en algunos de los almacenes de FTZ de su compañía en otros estados incluyen azúcar, madera contrachapada y productos electrónicos.

“Vemos un enorme potencial para Las Vegas”, aseveró. “Las Vegas está en auge, hay muchos negocios entrando”.

Harlow comentó que el estado necesitaba un programa que proporcionara a las pequeñas y medianas empresas servicios de almacén FTZ.

Proceso de solicitud

Spikerman agregó que se está preparando para buscar negocios locales en el sur de Nevada.

“Queremos que se conviertan en subcontratistas”, indicó. “Queremos que se aprovechen de los beneficios, la mayoría de la gente no sabe sobre ellos”.

Harrington añadió que otros propietarios de negocios podrían no participar en las zonas porque están convencidos de que las tarifas serán eliminadas pronto o no están interesados ​​en revisar las regulaciones y el papeleo necesarios para unirse.

“Es un proceso de aplicación bastante desalentador”, determinó.

Si las empresas desean designar sus instalaciones como una FTZ, describió Spikerman, el proceso puede demorar hasta nueve meses y costar entre 50 y 75 mil dólares. Las compañías también deben depositar un bono de 400 mil dólares para el operador y, eventualmente, pagar desde la mitad hasta el monto total en garantía.

Pero Spikerman argumentó que las zonas no lo resuelven todo, especialmente con productos importados desde China.

Los aranceles aplicados a los productos chinos se encuentran bajo un estatus extranjero privilegiado. Por lo general, las empresas pueden ahorrar dinero al importar productos de otros países a una zona franca y reducir los aranceles debidos al fabricar su producto en el sitio. Pero los aranceles de estatus privilegiado, como los que se aplican a China, mantienen el mismo tipo de derecho que los bienes iniciales.

“Lo interesante de esto es que mientras las tarifas nos impactan, las apoyamos”, criticó Harrington. “Creemos que fortalecen el negocio de EU, especialmente cuando se relaciona con la propiedad intelectual”.

Mientras tanto, Harrington concluyó que la designación de la zona de comercio está ayudando.

“Estamos ahorrando un 25 por ciento en las exportaciones, lo cual es enorme”, finalizó.

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