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Ante lo inevitable, un lugar digno

El diagnóstico médico puede ser duro, una enfermedad terminal que hace enfrentar al paciente y a la familia con la posibilidad de conocer que su vida va a terminar por esta causa o alguna otra complicación; ante lo inminente existe un lugar para apoyar a estas personas a partir de una forma más digna y brinda un entendimiento de lo natural de terminar un ciclo de vida.

El hospicio Nathan Adelson, está registrado sin ánimo de lucro, ellos obtienen sus recursos de donaciones, eventos caritativos y aportaciones de socios y del gobierno, por tratar una situación que no se fija en clases sociales o etnias, o mucho menos un estatus migratorio, cuentan con grupos y atención en español para sus pacientes que hablan la lengua de Cervantes.

Maritza Hutchinson, originaria de Guatemala, es representante de relaciones de negocios del hospicio Nathan Adelson, recibió a El Tiempo en su oficina para explicar los servicios de la institución que representa, “aquí la persona no es que viene a morir, nuestra atención es integral a la familia y brindamos los recursos necesarios para la partida con el menos dolor posible”.

En cuanto a dolor, Maritza aclaró que se refiere a lo físico y emocional, “un paciente con una enfermedad terminal por diagnóstico, son referidos al hospicio, éste o muchos otros en Las Vegas, nuestra función es mitigar los síntomas secundarios de la enfermedad, dolores y vómitos, entrenar a un miembro de la familia a cómo atender a su ser querido esos últimos momentos”.

Ya con los síntomas controlados dentro del hospicio, el paciente es mandado a su hogar, con todo lo necesario; silla de ruedas, cama de hospital, medicamento, visitas de emergencia o establecidas de enfermeras y la persona designada por la familia ya capacitada en como tomar temperatura, horarios de medicamentos y atención a su paciente.

Una enfermedad terminal a pesar de su descripción, nunca se sabe exactamente el tiempo que resta de vida, “el doctor da un aproximado, 6 meses a un año, por ejemplo, eso nunca lo vamos a tener determinado, nuestro servicio puede durar hasta un año si hay una mejora lo retiramos, pero todos estamos conscientes que son excepciones”, dijo la representante del hospicio Nathan Adelson.

Al año atienden hasta 20 mil personas, en servicios que se extienden por la fuerza del paciente, el hospicio siempre tiene las puertas abiertas en caso de que se tenga que regresar para una re-estabilización, o inclusive en caso de un acomodo en casa de la familia, y necesiten dejar al paciente unos días durante una mudanza en la ciudad. Siempre se puede regresar.

Al ser integral el servicio, también el hospicio Nathan Adelson cuenta con capellán, esto ayuda a la familia a prepararse para el luto y al paciente a ser un consejero espiritual, los servicios pueden ser en iglesia o sinagoga, de nueva cuenta queda de lado los prejuicios y es amplia esta prestación por las distintas preferencias religiosas de cada caso que se atiende.

La familia va a tener el apoyo de no buscar bajo estrés un servicio funerario y arreglos del cuerpo, hay trabajadores sociales que crean instrucciones establecidas por la familia de forma anticipada para estos servicios, algo que en el hospicio es un tema natural que se aborda por la naturaleza de sus atenciones.

Inclusive después de la muerte, continua la atención al familiar, con los grupos de apoyo ya sea de emociones personales o espirituales, grupos de apoyo exclusivo para padres que pierden a sus hijos a temprana edad, de cómo enfrentar la muerte de un ser querido. En particular el grupo en español es cada jueves en la unidad principal, 4131 Swenson Street. (702)-796-3167.

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