Bibliotecas cooperan con docentes

Brooke Bergquist, “Miss B” como la conocen sus alumnos debido a lo complicado de repetir su nombre, compró 23 libros por la cantidad de $5.75 dólares, en la venta especial para profesores, organizada por la Fundación del Distrito de Bibliotecas del Condado Clark, en la biblioteca central ubicada sobre la avenida Flamingo, casi esquina con Maryland Parkway, el sábado 4 de agosto.

La maestra Bergquist está en su primer año al frente de un grupo, y se da cuenta de las carencias económicas que pasan sus alumnos, y que como es del dominio popular, muchos son los profesores que gastan de su bolsillo para apoyar a los jóvenes con quien tienen el compromiso de enseñar en las aulas, y esta inversión en libros no es la excepción.

“Hay muchas escuelas que ni siquiera tienen una biblioteca propia, un libro nuevo cuesta en promedio 20 dólares, que es mucho dinero para un estudiante. El tener el recurso de un libro en el salón de clases facilita el trabajo, y si el Distrito de Bibliotecas está apoyando con este precio increíble de 25 centavos, hay que aprovechar”, dijo la maestra.

Bergquist, es maestra de inglés en la preparatoria Western, prácticamente su clase está basada en libros de este idioma, desde un nivel para comenzar a leer fluidamente, hasta más complicados de acuerdo al avance del alumno. Los 23 libros que llevó fueron pocos en comparación a sus colegas que asistieron con cajas o con canastas para poder llevar mayor cantidad.

La coordinadora de voluntarios de la Fundación del Distrito de Bibliotecas, Leslie Valdés, reveló que fueron 5 mil libros los que fueron puestos a la venta por 25 centavos.

A las 10:00 de la mañana, la fila de maestros ya era larga, “el año pasado sobraron 100 libros, ya se corrió la voz que el primer sábado de agosto se realiza esta venta especial desde hace 4 años, y tenemos pronosticado que todo se va a terminar, hay libros desde ciencias, teológicos, sobre Nevada, de inglés, biografías, etcétera”, dijo la coordinadora.

Sobre el debate de si los libros ya son obsoletos ante la tecnología, “no estamos peleados con la forma en cómo el público realiza su lectura, un libro en una escuela siempre van a ir de la mano, son necesarios, los jóvenes también tienen el derecho a conocer un libro, aunque ya estén en otra era”, consideró Valdés.

La idea del evento surgió en la Fundación del Distrito de Bibliotecas ya que están conscientes de que el gasto en muchos materiales didácticos, incluyendo libros, son de los propios maestros, los libros que fueron comercializados, previamente fueron sustituidos por nuevos que son rentados al público en general, y por eso se pueden dar a ese precio de donación (veinticinco centavos).

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