Clinton asegura que presentará una reforma migratoria apenas llegue la Casa Blanca, algo que ilusiona a muchos, aunque el lapso prometido recuerda a otros la oferta incumplida

FILADELFIA, Pensilvania – Por los pasillos del Centro de Convenciones Pensilvania del centro de Filadelfia, la sede alterna al estadio Wells Fargo Center en donde se lleva a cabo la Convención Nacional Demócrata, muchos hispanos muestran su optimismo por la posibilidad de que, si llega a la presidencia, Hillary Clinton resuelva el eterno problema de la reforma migratoria.

Los que asistían a la reunión del Caucus Hispano el primer día de la convención recordaban que Clinton ha dicho que tras llegar a la Casa Blanca presentará un plan de reforma migratoria en los primeros 100 días de su gobierno.

Pero a otros, ese autoimpuesto lapso, suena muy parecido a lo que ofreció en 2008 el hoy presidente Barack Obama, su gran promesa incumplida con la comunidad hispana.

“Siempre han sido puras promesas, hasta que toman el puesto en la Casa Blanca, luego nunca hacen una reforma migratoria en serio. Así fue con Obama”, dice Martha Gualotuna una ecuatoriana indocumentada que viajó de Nueva York a Filadelfia para manifestarse y pedir por “más derechos para los migrantes”.

Gualotuna dice que llegó hace 21 años a EEUU y que desde entonces está esperando “que algo cambie”, pero dice que no tiene esperanzas de que pase.

“El problema son los republicanos”

Muchos se preguntan si luego de varios años en los que el gobierno de Barack Obama viene emparchando con acciones ejecutivas como DACA y DAPA el complejo sistema migratorio vigente, podría finalmente prosperar una reforma como la que Clinton propondría.

La demócrata hoy toma la progresista plataforma partidaria (un documento que sienta las bases de los lineamientos del partido) que dice que los demócratas buscarán “facilitar un camino hacia la ciudadanía” de los indocumentados.

A la hora de explicar cómo se concretará esa posibilidad parece quedar claro que entienden que eso no estará tanto en manos de la eventual presidenta Clinton, sino en otras instancias y en otras elecciones, las de Congreso.

Y la mayoría de los demócratas coincide en apuntar a los republicanos en el Congreso como los responsables del freno de los avances en migración.

Por eso la mayoría se muestra optimista ante la posibilidad que el partido tiene este año de recuperar el Senado.

“Creo que hay muchas posibilidades de ganar el senado este año. Eso y lograr nombrar al noveno juez de la Corte Suprema, son dos cosas fundamentales para poder avanzar en temas de migración”, dijo a Univision la excongresista Hilda Solís, actual supervisora del condado de Los Angeles.

Si no sucede

Pero si bien es una posibilidad, lo cierto es que no hay garantías de que los demócratas recuperen el control del Senado.

Y aún si lo hicieran, los republicanos conservarán la mayoría en la Cámara de Representantes por lo que también podría frenarse allí cualquier propuesta.

De todos modos, desde la campaña de Clinton creen que ganando la presidencia y recuperando el Senado, podrían “forzar” una discusión sobre el tema.

“Pero si logramos este año una elección histórica, poniendo a una mujer por primera vez en la Casa Blanca, y logramos la mayoría en el Senado, creo que los republicanos no tendrían más remedio que sentarse a negociar”, asegura Jorge Silva, vocero en español de la campaña de Hillary Clinton.

El arma Kaine

Si Clinton llegara a la presidencia y la batalla por la reforma migratoria se diera en el Congreso, algunos creen que Clinton tiene un “arma”: su compañero de fórmula presidencial Tim Kaine.

El senador por Virginia, que ha abogado por una reforma migratoria desde hace tiempo, es señalado por muchos como un hombre de contactos en el Congreso y con experiencia que puede influir llegado el momento de negociar.

Rubén Gallego, congresista de Arizona, opina que si bien la mayor traba por ser una muy amplia mayoría republicana está en la Cámara de Representantes, Kaine podría cumplir un rol fundamental.

“Es muy temprano para decirlo, pero llegado el caso Kaine es una gran herramienta, es senador y sabrá cómo trabajar con los dos partidos”, asegura la congresista Solís.

A pesar del optimismo sobre la figura de Kaine, muchos creen que el hecho de que “hable español” podría ser efectivo en la tarea de atraer votantes hispanos, pero no garantiza absolutamente nada en el Congreso.

“La historia podría repetirse y podría ocurrir lo que sucedió con las promesas del presidente Obama”, dijo días atrás a Univision Lilia Velásquez, profesora adjunta de la facultad de leyes de la Universidad de California en San Diego.

Sino, quedan las acciones

Si no lograran arrebatarles el Senado a los republicanos, los demócratas también barajan la posibilidad de un Congreso enteramente hostil a discutir una reforma.

En ese caso, los demócratas consultados coinciden en que no habría otra salida que continuar con las acciones ejecutivas, que seguirían sin solucionar el tema de fondo, pero podría amparar a millones en situación inmigratoria irregular.

“Si Clinton es presidenta y sino hay un Congreso que nos favorezca o que esté dispuesto a negociar. No vamos a poder avanzar con la reforma. De ser así, no habría otro remedio que usar más acciones ejecutivas”.

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