Congresista advierte que si la reforma no se aprueba en agosto, se acaba el debate

Un congresista republicano advirtió el lunes que si la reforma migratoria no se aprueba en agosto en la Cámara de Representantes -antes del receso de verano-, se termina el debate.

“Estamos más cerca que nunca de lograrlo”, dijo el legislador Mario Díaz-Balart (republicano de Florida). Pero advirtió que si la Cámara no aprueba un proyecto antes de las vacaciones, “el presidente tomará acción” y en ese momento “desaparece el esfuerzo bipartidista”.

Díaz-Balart indicó que el fijarle una fecha a la reforma y advertir que el presidente actuará si la Cámara de Representantes no lo hace, “es presión suficiente” para que el liderazgo republicano tome acción y someta a voto un paquete de iniciativas de ley que en secreto redacta un grupo bipartidista.

En junio del año pasado, poco antes de que el Senado aprobara el proyecto de ley S. 744, que incluye un camino a la ciudadanía para indocumentados que carecen de antecedentes criminales, el liderazgo republicano advirtió que no debatiría el plan senatorial, que discutiría una versión propia y que lo haría por partes.

La lista de principios

Nueve meses más tarde, el presidente del Congreso, el republicano John Boehner (Ohio), entregó una lista de principios de la reforma migratoria que incluía una vía de legalización similar al plan del Senado, pero una semana más tarde dio marcha atrás y dijo que no había condiciones para aprobarla porque no confiaban en que el presidente haría cumplir la ley.

Boehner dijo que uno de los grandes obstáculos para aprobar la reforma migratoria era “la falta de confianza” que ha generado en su bancada el presidente. “La razón por la que lo digo es porque necesitamos hacerlo paso a paso, con sentido común, para que podamos dar la confianza al pueblo estadounidense de que lo estamos haciendo de la manera correcta”.

“Muchos de los miembros (republicanos de la Cámara) no confían en que la reforma de la que estamos hablando se lleve a cabo, como se decida que sea”, indicó.

Díaz-Balart insistió que el clima de desconfianza persiste y agregó que la presión sobre el mandatario, sobre todo por el alto número de deportados durante su mandato (que sobrepasa los 2 millones), lo llevarán a “actuar” por medio de una orden ejecutiva.

“Estoy convencido que, se ha dicho por distintas avenidas y ha sido reportado extensamente, el presidente tiene mucha presión y él ha dejado saber que si no hay acción en el congreso a finales de julio o principios de agosto, actuará”, dijo el congresista.

Qué respondió la Casa Blanca

“El Presidente se ha comprometido a lograr una solución duradera trabajando con una amplia coalición de base para lograr esto”, dijo un funcionario de la Casa Blanca. “Hay un amplio apoyo de demócratas y republicanos, de sindicatos, empresarios y religiosos, entre otros, para lograr una reforma migratoria comprensiva”.

La reforma migratoria “es buena para la economía y lo debemos hacer por el país. No hay excusa para que los representantes republicanos sigan demorando la acción en este importante asunto bipartidista”, añadió.

La Administración agregó que “el presidente ha dejado en claro que el trabajo del poder ejecutivo es ejecutar las leyes que aprueba el Congreso”, y que hasta ahora se han concentrado los esfuerzos para ejecutar la ley de inmigración de forma más estratégica enfocada en los criminales y el uso de la Acción Diferida para los jóvenes inmigrantes conocidos como dreamers”.

“Pero está claro que una solución permanente sólo puede lograrse en el Congreso” con la aprobación de una reforma migratoria”, indicó.

 

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