De la gesta de independencia, a la Cuba sin Castro

Cuando el jueves 19 de abril suceda el cambio de poder en Cuba y el actual presidente, Raúl Castro Ruz, entregue el máximo cargo a su sucesor, llegará a su fin una dinastía política en la isla mayor de Las Antillas que gobernó sin cortapisas desde 1959.

El cambio de poder en Cuba pondrá fin a casi seis décadas de gobiernos dirigidos por los hermanos Fidel y Raúl Castro Ruz, y genera gran expectativa en un país que tras su independencia de España, ha luchado contra intereses postcoloniales de Estados Unidos, dictaduras y sistemas políticos.

La historia moderna de Cuba inició en la década de 1890, cuando -exiliado en Estados Unidos- un joven José Martí planteó una revolución para lograr un país libre y se concentró en no repetir los errores de la Guerra de los 10 años (1868-1878), primera de las tres que Cuba libró sin éxito por su independencia.

Martí encabezó el inicio de la segunda guerra de independencia en febrero de 1895, aunque tres meses después fue uno de los primeros en morir en batalla, por lo que es reconocido como líder independentista y héroe nacional.

Fulgencio Batista fue elegido para la Presidencia (1940-1944) y a su periodo siguió una era de gobiernos democráticos, respeto a los derechos humanos y prosperidad. Sin embargo, en 1952 el general volvió a tomar el poder y presidió un régimen opresivo y corrupto, marcado por la violencia política.

En 1953, el abogado Fidel Castro Ruz lideró una revuelta contra el régimen de Batista, organizó un ataque coordinado con apenas 135 jóvenes para tomar el Cuartel Moncada, pero el intento fracasó y los sobrevivientes –entre ellos el líder revolucionario- fueron apresados, enjuiciados y condenados a prisión.

En el juicio, Fidel Castro asumió su propia defensa con un alegato conocido como “La historia me absolverá”, en el cual fundamentó el derecho del pueblo a la rebelión contra la tiranía y exponía como causas de la lucha los problemas de la tierra, la industrialización, la vivienda, el desempleo, la educación y la salud.

A pesar de su alegato, que fue el manifiesto político de la revolución, Castro fue sentenciado a 15 años de prisión, aunque fue puesto en libertad por una amnistía general en mayo de 1955.

Meses después se exilió en Estados Unidos y desde allí viajó a México, donde continuó los preparativos revolucionarios.

Castro regresó a Cuba en diciembre de 1956 a bordo del yate Granma, que zarpó desde Veracruz, con la intención de invadir la isla junto con los guerrilleros Ernesto “Che” Guevara, Juan Almeida, Camilo Cienfuegos y otros miembros del “Movimiento 26 de Julio”, pero la acción fracasa de nuevo.

Los revolucionarios se retiran a la Sierra Maestra y desde allí comenzó la guerra de guerrillas contra el gobierno de Batista, quien perdió el apoyo militar de Estados Unidos en 1958 y sufrió una serie de derrotas que le obligaron a huir y permitieron a Castro llegar triunfante a La Habana con miles de efectivos.

La entrada a la Habana de los “barbudos” encabezados por Fidel y Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Ernesto “Che” Guevara y otros destacados jefes revolucionarios el 8 de enero de 1959 marcó el triunfo de la revolución y el inició de una nueva era en la historia de la isla caribeña.

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