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Despiden a trabajadores temporales del patio de Las Vegas para personas sin hogar

El Courtyard Homeless Resource Center en Las Vegas está destinado a ayudar a restaurar la estabilidad de las vidas de los no protegidos. Pero ese compromiso no necesariamente se extiende a los empleados temporales contratados para trabajar allí.

Trece empleados de un total de aproximadamente 30 que trabajaron en el centro de recursos y refugio 24/7 para personas sin hogar han sido despedidos y reemplazados desde enero, cuando un trabajador social que los contrató y que efectivamente estaba administrando las operaciones diarias renunció porque temía que estuviera a punto de ser despedido.

Según los registros de la ciudad, siete de esos empleados fueron despedidos el mes pasado, tres de ellos el mismo día.

“Éramos la cara del patio”, dijo Kendra Strong, de 47 años, una de los despedidos. “Me importaban los clientes tanto como yo les importaba. Ahora, ¿qué van a pensar? ¿Que la gente entra y sale de sus vidas?

Es la segunda gran revuelta del personal en el patio, el cual proporciona un área al aire libre en Foremaster Lane y Las Vegas Boulevard North donde las personas sin hogar pueden dormir en un ambiente seguro y acceder a una variedad de servicios. Sirve a unas 250 personas sin hogar una noche en el patio.

En noviembre, la ciudad rescindió la organización sin fines de lucro que había contratado cuatro meses antes y pagó 48 mil 500 dólares para terminar abruptamente su contrato.

Desde entonces, la ciudad supervisó la operación con un equipo de servicios para personas sin hogar de cuatro miembros compuesto por empleados de la ciudad, incluido un trabajador social. A medida que reflexiona sobre cómo gestionar las operaciones futuras, se basa principalmente en los trabajadores provistos por una agencia temporal para llevar a cabo las tareas del día a día.

No se dieron razones

Los empleados afectados señalan que no se les dio ninguna razón para sus despidos del patio, el cual ha estado operando 24/7 durante 10 meses. Pero muchos creen que fueron despedidos porque fueron contratados por Kevin Whalen, el trabajador social quien dirigió el patio desde noviembre hasta que renunció en enero.

Kathi Thomas-Gibson, directora de servicios comunitarios de la ciudad, mencionó que esa noción era “interesante”, pero agregó que “no había relación entre los dos”.

Ella detalló que había diferentes razones para las terminaciones, pero no podía discutir ninguna individual.

“Es importante que comprendan la naturaleza de la población a la que sirven. Tienen que cumplir con el estándar del nivel de calidad de servicio esperado”, aseguró. “Si no pueden cumplir con el estándar, no pueden permanecer en el equipo”.

También dijo que los trabajadores temporales fueron contratados para dar flexibilidad a los gerentes a medida que el concepto de patio madura.

“Ellos son sólo eso; temporales”, aclaró ella. “Cumplen con una necesidad operativa, y si esa posición ya no es necesaria, se terminan”.

Esa explicación no satisface a algunos de los empleados despedidos.

Mary Félix, una administradora de casos de 36 años, fue responsable de ayudar a los clientes a encontrar trabajo, ya sea temporal o permanente, y logró colocar hasta 34 al mes durante su estancia en el patio, según los registros de la ciudad y los documentos que proporcionó al Review-Journal.

Pero indicó que fue escoltada fuera de la propiedad en marzo después de que Jocelyn Bluitt-Fisher, la administradora de servicios comunitarios de la ciudad quien supervisa las operaciones en el patio, criticó su desempeño.

Bluitt-Fisher declinó hacer comentarios para esta historia.

Ryan-Katie Pocino, una navegante en el patio, señaló que fue despedida luego de enviar a sus supervisores un correo electrónico expresando su preocupación por un guardia de seguridad que solo realizó verificaciones de las pertenencias de los clientes cuando se registraron y reprendieron a otros como adictos a las drogas.

Algunos ex empleados, incluido Whalen, comentan que también se les informó a los empleados temporales cuando fueron contratados que había una posibilidad de empleo permanente en la ciudad u otra organización sin fines de lucro una vez que comenzara el proyecto de 15 millones de dólares para construir nuevas instalaciones en el patio en agosto.

Incluso después de que Whalen se fue, dijeron los trabajadores, Thomas-Gibson les había asegurado que sus trabajos eran seguros.

Thomas-Gibson relató que sostuvo una reunión de todo el equipo con los trabajadores después de la renuncia de Whalen, pero indicó que aparentemente habían malinterpretado su respuesta a una pregunta sobre si “la ciudad tenía suficiente dinero” para financiar el patio.

“Les dije: ‘Si lo dejan ir, está relacionado con su desempeño en el trabajo’”, apuntó. “Eso no es lo mismo que decir: ‘Todos los que se encuentren en esta sala pasarán a ser empleados de la ciudad a tiempo completo’”.

Pero Whalen sostiene que el rendimiento no tuvo nada que ver con las terminaciones, y enunció que el equipo que él reunió estaba haciendo un gran trabajo “abriendo lugares diferentes para los clientes a los que de otro modo no tendrían acceso”.

“La ciudad cambió el plan y se deshizo de casi todo mi personal en un corto periodo. Despidieron a mucha gente sin una buena razón”, confesó Whalen. “El trabajo y los servicios no cesaron, por lo que no debería haber ninguna razón para que esas personas perdieran sus empleos”.

Whalen recalcó que le advirtieron que su trabajo estaba en peligro después de que continuara recordándole a sus supervisores que al menos dos propietarios que alojaban a clientes de patios no habían recibido pagos por más de tres meses.

“Yo fui su chivo expiatorio”

Whalen, quien anteriormente administraba un programa de vivienda en el Ejército de Salvación, manifestó que había usado sus conexiones para asegurar las relaciones entre los terratenientes y la ciudad y se sentía responsable de tratar de resolver el problema. Pero ese esfuerzo fracasó, confesó.

“Yo fui su chivo expiatorio. Cuando parecían amateurs, simplemente ignoraban la verdad”, mencionó Whalen.

Jace Radke, un portavoz de la ciudad de Las Vegas, reconoció que algunos pagos de renta se retrasaron, pero negó que la ciudad asumiera cualquier responsabilidad por los atrasos.

“Las personas responsables de eso trabajaban en el patio y ya no trabajan allí”, declaró.

En un viernes reciente, cuatro ex empleados del patio regresaron a Foremaster Lane por primera vez desde que fueron despedidos.

Muchas de las personas sin hogar los reconocieron de inmediato.

Un hombre sin hogar que solo dio su primer nombre, Billy, se detuvo en seco cuando vio a los ex empleados.

“Escuché que te despidieron por ayudar a la gente”, le dijo al grupo. “Me preguntaba por ti”.

Otro hombre, quien pidió ser identificado por su apodo, “Juju”, reconoció a Félix y se acercó a darle un abrazo.

“Hola, señorita Mary”, saludó. “¿Qué estás haciendo aquí? ¿Despidieron a todos? ¿Igualmente?”

Juju mencionó que Félix, quien había sido su asistente social, lo había colocado en una variedad de trabajos, incluso en eventos como carreras de NASCAR.

A pesar de que ella ya no estaba en el trabajo, Félix tuvo otro trabajo para él: trabajar en el próximo Electric Daisy Carnival en el circuito de Las Vegas Motor Speedway. De pie a un lado de la carretera, ella ayudó a conectarlo con el reclutador.

Algunos guardias de seguridad afuera de la entrada del refugio observaron a los ex empleados con cautela, pero otros saludaron a sus colegas anteriores.

Entonces, un empleado en el patio les gritó: “¡Burger King está contratando!”

El grupo ignoró la burla y comenzó a caminar de regreso a sus autos.

Hay otro lugar que está contratando, según Radke, el portavoz de la ciudad.

“La ciudad está contratando activamente para el Courtyard, y está buscando personas responsables que quieran ser parte de ayudar a los necesitados a romper el ciclo de la falta de vivienda”, anunció en un correo electrónico reciente.

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