El aumento en los precios de la gasoline aleja a los mexicanos de las promesas de Peña Nieto

A partir de este lunes 1 de agosto, los mexicanos que acudan a las gasolineras del país deberán desembolsar al menos 20 centavos más por cada litro comprado, pese a que en 2014, cuando entró en vigor la reforma constitucional, el gobierno aseguró que el costo del combustible no iría en aumento.

Desde las 00:00 horas de este lunes, el precio de la gasolina en las 11 mil 281 estaciones de servicio que tiene Pemex en el país, aumentó a 13.96 (0.73 dólares), 14.81 (0.78 dls) y 13.98 (0.74 dls) pesos por litro en Magna, Premium y Diesel, respectivamente. Lo que se traduce en un incremento 56, 44 y 21 centavos en comparación con los vigentes en julio.

En enero de 2015, en un mensaje a la nación con motivo de Año Nuevo, Enrique Peña Nieto anunció: “A partir de este momento, ya no habrá gasolinazos. Gracias a la reforma hacendaria ya no habrá incrementos a los precios de la gasolina, diésel y gas LP”.

No obstante, un año y medio después, al anunciar el incremento, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) explicó que la razón se atribuye al repunte observado en las referencias internacionales para los precios de los combustibles, el cual refleja la recuperación reciente en el precio del crudo.

Fabio Barbosa Cano, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM y experto en el ámbito del sector petrolero en México, aseguró que cuando el presidente mexicano anunció las reformas estructurales en el país, una de sus promesas estelares era la del costo de los combustibles, sin embargo, no se cumplió.

“Una de las causas que se atribuyen al alza en los precios es que en el mercado internacional de petróleo, el precio del barril está descendiendo. En este momento la mezcla mexicana se ubica alrededor de los 40 dólares y nuestros precios de referencia internacional alrededor de los 50 dólares por barril. De tal manera que no puede explicarse este aumento como la repercusión de un fenómeno que se esté generando en el exterior”, detalló el experto en entrevista con Univision Noticias.

Barbosa explicó que la causa del aumento se debe a que las gasolineras se han convertido en una extensión de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

“Están funcionando como centros de recaudación. Se ha creado un déficit en los ingresos del gobierno y para equilibrar sus presupuestos, están acudiendo a esta medida de alza de los combustibles. En lugar de ajustar los precios de los combustibles a criterios de mercado”, declaró.

De acuerdo con la Secretaría de Hacienda, en un comunicado, el incremento de los precios se establecieron respetando las determinaciones del Congreso de la Unión, que aprobó que durante 2016 los precios máximos de los combustibles en México se ajusten con sus referencias internacionales, siempre y cuando los ajustes se den al interior de una banda de precios.

La dependencia señaló que respetar el esquema aprobado en materia de fijación de precios es esencial para cumplir con las metas de balance público, a fin de preservar la confianza sobre la fortaleza de las finanzas públicas del país y la estabilidad macroeconómica.

El académico de la UNAM, detalló que para los estudios académicos, era absolutamente imposible esperar que los precios de las gasolinas pudieran disminuirse.

Este déficit con respecto a los parámetros internacionales se da durante el periodo de transición que comenzó a inicios de junio, donde después de casi ocho décadas, La Gas, Hidrosina y Eco, se convirtieron en las primeras tres marcas de gasolineras, distintas a la franquicia de Petróleos Mexicanos, que ya están operando en el país y que forman parte del proyecto piloto que se realiza en conjunto la paraestatal mexicana, para poder estudiar la reacción del mercado. Pemex se mantendrá como su distribuidor.

Con este último incremento en el precio de la gasolina, los productos de abarrotes, lácteos, pan, botanas que se distribuyen entre los comercios podrían incrementar sus precios.

“Este aumento tiene impactos muy serios a nivel de vida de una población ya castigada por sus ingresos, porque va repercutir en los costos de los alimentos y de todo lo que se transporta. Somos un país con una distribución del ingreso muy desigual”, señaló Barbosa.

 

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