El estreno de Donald Trump en Nuevo México termina en violencia y choques con la policía

Albuquerque, Nuevo Mexico- Las principales calles de acceso a Downtown Albuquerque estaban acordonadas. Todo un operativo de patrullas, oficiales de policía, refuerzos antimotines, y hasta camiones de bomberos y helicópteros, rodeaban el Centro de Convenciones de Albuquerque en la noche del martes.

Adentro del recinto estaba el virtual nominado republicano Donald Trump dando un discurso de campaña. Afuera, cientos de feroces detractores del magnate que a punta de patadas y empujones derribaron la barrera metálica que les impedía la entrada.

“Que se joda Trump… su odio no es bienvenido aquí”, fue uno de los estribillos que acompañados por tambores, maracas y trompetas retumbaban al estilo de música latina, mientras varios de los manifestantes ondeaban orgullosos la bandera mexicana.

El hostil recibimiento había sido vaticinado desde que Trump anunció el jueves su primera visita de campaña a New Mexico, el estado con mayor porcentaje de hispanos del país y que acude a primarias el 7 de junio.

“Todos me aman, los hispanos me aman, solo miren nada más”, dijo el empresario señalando a la concurrencia, entre las que habían varios neomexicanos de origen latino y algunos nativo americanos, pero la mayoría eran blancos.

Desde adentro Trump no podía escuchar los gritos de rechazo, las pedradas, botellazos, y pedazos rasgados de camisetas y banderas propagandísticas con su apellido inscrito que fueron prendidas en fuego y lanzadas a la policía.

“Que se joda Trump, y la brutalidad policiaca”, cantaron algunos en una variación del estribillo inicial.

Varios oficiales fueron heridos por los proyectiles de rocas, y al menos uno de los manifestantes fue detenido esa noche.

Hubo incluso rumores de que un disparo con arma de fuego había dejado un agujero a un lado del Centro de Convenciones. La policía dijo más tarde por medio de su cuenta de Twitter que no era cierto, y agregó que el daño posiblemente había sido ocasionado por una pistola de perdigones. También rompieron una de las puertas de cristal, y quebraron el vidrio de un auto.

Agentes de la policía montada salieron al rescate. Algunos manifestantes corrieron despavoridos al verlos, asustados por los altos y majestuosos caballos, pero los otros cientos que permanecían haciendoles frente solo comenzaron a dispersarse cuando recibieron un contraataque de humo y gas lacrimógeno.

Protesta mexicana

Automóviles de alta gama, y camionetas de motores poderosos hicieron fila a lo largo de la intersección frente al Centro de Convenciones. Los aceleradores en seco interrumpían con su estruendo la canción “FDT (Que se joda Donald Trump, por sus siglas en inglés)” del grupo rapero YG & Nipsey Hussle, que simultaneamente sonaba a todo volumen a través de los potentes sistemas de sonido de varios autos.

Agunos conductores colgaron banderas mexicanas en sus ventanas, otros la usaron como pañoletas para la cabeza o capuchas para cubrir sus rostros. Grupos de familias completas se desbordaban por las ventanillas gritando “Viva México”, “Si se puede”, y “Al diablo Trump”.

También se veían símbolos autóctonos mexicanos como la virgen de Guadalupe y el somblero de charro.

El inesperado anuncio de la visita de Trump a Albuquerque, la ciudad más poblada y con mayor concentración latina de Nuevo México, causó una reacción de fuerte rechazo entre organizaciones acivistas de la región que convocaron de inmediato a una protesta multitudinaria contra el magnate.

En Nuevo Mexico, el 47% de la población es de origen hispano y 4.3% son inmigrantes indocumentados, que representan el 5.6% de la fuerza laboral estatal.

“Es un insulto… es como añadirle sal a una herida que precisamente Donald Trump, quien ha hablado tan mal de los inmigrantes, tuviera el descaro de venir”, dijo a Univision Noticias Cecilia Frescas, vocera de la organización Southwest Organizing Project (SWOP por sus siglas en inglés).

Casi 2,000 personas se unieron a la protesta, entre ellos líderes de comunidades nativo americanas, afroamericanas y organizaciones de lucha por el medio ambiente. Al inicio fue una demostración pacífica, pese a la tensión que suele caracterizar los eventos de la campaña del magnate.

“De eso se trataba, no queríamos dejar una imagen de enojo, sino de unión… pero esas reacciones (violentas) se dan como una manera de exteriorizar la frustración”, explicó Frescas al termino de las manifestaciones, pero aclaró que la mayoría de organizadores y manifestantes se retiraron antes de que comenzaran los disturbios.

“Muchas personas que asistieron estan frustradas con el ambiente político y vieron que la manera de exteriorizar su frustración era en contra de la policía”, agregó.

En total asistieron al rededor de 8,000 personas al evento, entre manifestantes y seguidores de Trump.

Estratégicamente puestos

Esta fue la primera vez que el empresario se presentó en Nuevo Mexico desde que lanzó su campaña presidencial en junio, cuando se refirió a los inmigrantes mexicanos como “violadores” y “narcotraficantes”.

“Creo que la gente saca de contexto lo que Trump dice…además, no creo que vaya a deportar a todos los indocumentados, eso es imposible, eso si no, que no se separen más familias”, dijo a Univision Noticias Ricardo Fastino, de ascendencia mitad mexicana y mitad nativo americano y que siempre ha votado demócrata.

“Apoyé a Obama en sus dos campaña, pero esta vez apoyo a Trump porque dice las cosas sin filtro”, añadió sobre su cambio de postura política.

Durante su alocución Trump fue interrumpido por lo menos una decena de veces por opositores que fueron sacados uno por uno del recinto.

Según Frescas, las organizaciones planearon que varios manifestantes se posicionaran “estratégicamente” en varios lugares al interior del evento, para evitar que Trump llevara a cabo su discurso.

“Si el no podía escucharnos desde afuera, que por lo menos desde adentro escuche lo que tenemos que decirle”, apuntó la activista.

“Vuelvan donde su mami”, le dijo el magnate a los primeros que protestaron “¡Sáquenlos de aquí!”

“¿Este niño quién es?, parece que todavía usa pañales”, se burló de un joven que protestaba.

También aprovechó para criticar a su probable oponente en la contienda presidencial Hillary Clinton, usándo el sobrenombre “Hillary la Torcida”.

La retórica anti-inmigrante de Trump sigue resonando en el estado del suroeste, en donde varios líderes conservadores prescinden de otorgar su apoyo al magnate, pese al llamado urgente del Partido Republicano por la unificación en torno a su probable candidato, entre ellos, la gobernadora de Nuevo Mexico Susana Martínez, quien ha criticado abiertamente al multimillonario.

Martinez apoyó al senador por Florida, Marco Rubio, poco antes de que este se retirara de la contienda por la Casa Blanca, pero se ha mantenido en silecio sobre un eventual respaldo a la campaña presidencial de Trump.

Este martes, la gobernadora dijo a medios locales que no asistirá al evento político de Trump porque está “muy ocupada”, según reportó el periódico The Albuquerque Journal.

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