El gobernador de Indiana pide cambios en la polémica ley de libertad religiosa

El gobernador de Indiana, el republicano Mike Pence, durante una rueda de prensa en la mañana de este martes para explicar la ley de libertad que ha generado una gran controversia en todo el país, ha vuelto a defender su aprobación ya que, en su opinión, no implica discriminación alguna, puesto que “no permite que se puedan rechazar servicios”.

El gobernador ha remarcado varias veces que esta ley “no permite discriminar a nadie”, aunque ha concedido que tal vez puede haber un problema desde el punto de vista lingüístico ya que ha sostenido que se puede “trabajar en el lenguaje” de la ley, por lo que ha prometido “arreglar” lo que considera que es un “problema de percepción” para dejar claro que “no existe discriminación” en el texto.

Por ese motivo, Pence ha pedido a los legisladores que realicen los cambios necesarios a dicha ley para dejar claro que ninguna empresa o negocio puede discriminar a nadie por su orientación sexual.

“Creo que esto es una clarificación. Pero también un arreglo”, declaró el gobernador quien está “decidido a arreglar [este problema] esta semana”.

El gobernador dejó igualmente claro que, pese a esta “clarificación”, sigue manteniendo su apoyo a la ley, que no será revocada. De manera reiterativa, y en respuesta a las numerosas preguntas de los periodistas, el gobernador ha sostenido que él no está “a favor de discriminar gays o lesbianas, ni nadie”. Es más, sostuvo que esta polémica proviene principalmente de los medios de comunicación.

Pese a sus palabras, desde que esta ley se promulgó el pasado jueves 26 de marzo, han sido numerosas las críticas que se han vertido contra ella.

Pocas horas después de la conferencia de prensa del gobernador, la legislatura de Arkansas aprobaba un proyecto de ley similar al de Indidana que, según sus oponentes, legitima la discriminación de homosexuales bajo el paraguas de la libertad religiosa.

Iniciativas contra la ley

Los grupos de derechos de las minorías sexuales han sido los primeros en criticar una legislación que, según su opinión, institucionaliza la discriminación contra homosexuales al poder negarles servicios por parte de comercios amparándose en esta nueva ley. Pero a los líderes de la comunidad LGBT se han sumado rápidamente numerosos empresarios, compañías e incluso ciudades que apuestan por boicotear Indiana.

Así por ejemplo, al poco de conocer la noticia, una de las voces que se alzó para criticar esta iniciativa fue la de Tim Cook, el presidente ejecutivo de la todopoderosa Apple y abiertamente homosexual, quien desde una tribuna de opinión en el diario The Washington Post mostró su desacuerdo no sólo con la iniciativa en Indiana sino con la veintena de estados que planear aprobar leyes similares.

“Estos proyectos de ley racionalizan la injusticia con la pretensión de defender algo que muchos de nosotros apreciamos”, subraya Cook, quien considera que estas iniciativas “van contra los mismos principios bajo los que nuestra nación se fundó y tienen el potencial de deshacer décadas de progreso por una mayor igualdad”. Por ello, no duda en calificar estas leyes como “muy peligrosas” puesto que pueden institucionalizar la discriminación.

Pero Cook no ha sido el único en salir al paso para tratar de frenar este tipo de iniciativas legislativas. Otros empresarios han salido al paso. Es el caso de Jeremy Stoppelman, de la empresa Yelp, o Bill Oesterle, presidente ejecutivo de Angie’s List, quien al poco de conocer la nueva ley anunció la cancelación de un proyecto de expansión en Indiana de cerca de 40 millones de dólares.

La indignación por la aprobación de esta legislación llevó también a iniciar un movimiento de boicot contra el estado de Indiana desde las redes sociales (especialmente Twitter, donde se ha popularizado el hashtag #boycottIndiana y donde se está librando una “batalla cibernética” entre los opositores y los defensores de esta ley).

A este tipo de presiones económicas, se ha sumado igualmente Seattle. El alcalde de la ciudad, Ed Murray, reaccionó prohibiendo el uso de dinero público para financiar viajes de negocios de funcionarios de su ciudad a Indiana. El mismo ejemplo ha tomado la ciudad de San Francisco, conocida por su historia de la defensa de los derechos de los homosexuales.

Un país dividido

La polémica ley aprobada la semana pasada y cuya finalidad, según los legisladores que la han aprobado es la defensa de la libertad religiosa, ha vuelto a revelar la división social que existe en estados unidos en este terreno.

Según una encuesta del Pew Center Researchrealizada el pasado año, el 47% de los encuestados mostraron su conformidad con que los negocios puedan rechazar dar servicio a determinados clientes bajo la premisa de la defensa de sus creencias, mientras que el 49% declaraba su oposición. Sabiendo que un 4% no tenía una opinión definida o no se pronunció, estos resultados muestran a una nación completamente dividida en este aspecto.

Hispanos, contra este tipo de leyes discriminatorias

El mismo sondeo revela que esa polarización no se traslada a la comunidad latina de los Estados Unidos. Así, el número de personas que aprueban que se pueda rechazar los servicios bajo los preceptos religiosos desciende casi 15 puntos, hasta el 37% de los encuestados, mientras que los que muestran su desacuerdo alcanza al 56% de los consultados.

 

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