El programa DACA no ha resultado lo que esperaban los soñadores

Estudiantes indocumentados que vieron en el programa DACA (Acción Diferida para los Llegados durante la Infancia) el principio de un largo sueño en Estados Unidos han comenzado a ver truncadas sus esperanzas, según dijeron asesores de los inmigrantes.

Aquellos que podrían beneficiarse de continuar sus estudios en un nivel superior tienen que pagar $465 por el trámite y luego colegiaturas hasta cuatro veces más costosas que las de un estudiante regular.

Pero el hecho es que casi cuatro de cada 10 que son elegibles para el programa viven en condiciones de pobreza.

“No fue lo que esperábamos cuando se anunció que venía esta oportunidad”, dijo Andrea Rodríguez, directora de servicios legales del Central American Resource Center (CARECEN) de Washington, D.C.

Afirmó que de los cientos de alumnos que se formaron en agosto de 2013 en las oficinas del organismo para comenzar su trámite en el programa DACA, en la actualidad se interesa tan sólo un estudiante por mes.

“Ahora yo diría que si tenemos suerte es una persona al mes”, mencionó. “Hemos tratado de descifrar si es por el cobro de migración de $465… que sea demasiado para los jóvenes, pero al mismo tiempo, personas que parecen ser elegibles y al final puede ser que falte evidencia o que hay otras complicaciones, como antecedentes penales”.

Explicó que pese a que los casos se presentan a las autoridades de migración una vez que ya fue verificada toda su información, existe aún la posibilidad de que sean rechazados. En esas condiciones, el estudiante pierde los $465 que ya le pagó al gobierno, agregó.

Los alumnos indocumentados tienen la opción de presentar de nuevo su solicitud estudiantil, dijo Rodríguez. CARECEN ha representado a cerca de 300 estudiantes de DACA y en sólo dos ocasiones ha visto solicitudes rechazadas.

“La semana pasada vino a una consulta un joven que llegó a los 16 años pero no pudieron calificar. O, por ejemplo, si llegaron a los 15 pero no tuvieron ninguna prueba. Es una tristeza porque son elegibles pero no hay pruebas que lo demuestren”, añadió.

La especialista mencionó que es importante que los estudiantes que han continuado bajo el programa DACA renueven su permiso después de dos años para poder mantener su estatus legal en Estados Unidos. De lo contrario, perderían no sólo su derecho de seguir matriculados, sino que incluso podrían ser deportados.

Gracias a DACA, cerca de 2 millones de estudiantes indocumentados tienen el derecho a continuar sus estudios a nivel superior en este país, pero en la práctica, la falta de dinero ha sido un obstáculo para sus aspiraciones profesionales.

Decenas de estudiantes de Carolina del Norte marcharon en varias ciudades para exigir una vez más al fiscal general del estado que no “entierre” sus sueños y les permita poder pagar las mismas colegiaturas que los residentes.

Durante la “Marcha de los Sueños Rotos”, miembros del NC Dream Team y simpatizantes, quienes iniciaron su recorrido en la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill, la primera universidad pública del país, exigieron una “tarifa igual para todos”.

Uno de los manifestantes, Juan Presas, de 23 años y originario de México, dijo que a pesar de residir 14 años en el estado y estar beneficiado con el programa DACA desde 2013, paga tarifa de extranjero en el colegio universitario comunitario del condado Granville.

“Trabajo más de 60 horas a la semana limpiando una fábrica para pagar los $4 mil por semestre, mientras los otros estudiantes sólo pagan $1,000 por cuatro clases. Se me hace injusto, por eso marcho este sábado y pido al procurador que nos deje seguir estudiando”, afirmó.

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