Estés donde estés escucharás mi voz… ¡Gracias mamá!

“Te quiero tanto y te doy todo mi corazón”, era la frase que la señora Tomasa Rivera de Macías siempre dedicaba a su esposo e hijos, hoy a casi tres años de su partida, su familia la sigue recordando con amor y alegría, ya que fue una persona que se involucró en luchar a favor de temas que repercuten a la comunidad inmigrante tras haberlos vivido personalmente.

Tomasa conoció a quien fuera su esposo, Martín Macías, en la Ciudad de México, se casaron muy jóvenes pero al no poder gestar un embarazo decidieron trasladarse a Estados Unidos y buscar ayuda médica, sin embargo, el camino para cumplir su sueño no fue nada sencillo.

“Fuimos a Tijuana, conseguimos ‘coyote’ y nos trató de pasar, por mala suerte nos quisieron asaltar, mi esposa se asustó y corrió, a la hora de saltar una barda se fracturó una rodilla, no podía caminar, el ‘coyote’ corrió a buscar un arma, cuando ellos (delincuentes) vieron que se había lesionado nos dejaron.

Después para introducirla al país era peor por la fractura, ya habíamos saltado la barda pero faltaba otro tramo. Yo me vine en un Volkswagen con nueve personas más el chofer, como no podía doblar su rodilla a ella la metieron sola, fue muy duro”, comentó el señor Martín Macías.

Por fortuna Tomasa y Martín lograron llegar a la ciudad de San Bernardino, fue ahí donde la señora Rivera de Macías recibió tratamiento médico para cumplir con su gran deseo, ser madre, anhelo que cumplió no una sino en tres ocasiones al darle la vida a sus hijos José, Martín Jr. y Nancy.

“Nos venimos para Las Vegas en el año de 1999, ella siempre andaba de voluntaria con José, siempre quería ayudar a la gente, no tenía papeles (estatus migratorio) y se aferraba a eso”, añadió el señor Macías.

Durante muchos años, Tomasa se involucró participando en eventos comunitarios y luchando por los derechos de los inmigrantes, uno de ellos era el acceso a servicios médicos, situación que lamentablemente terminaría por costarle la vida en el 2014.

“Ella era muy trabajadora, en su empleo no tenía seguro médico, era una cosa básica que no teníamos, un día se fue a trabajar, mi hija también trabajaba ahí y me habló para decirme que su mamá se había puesto mal. Se tardaron casi dos horas en llevarla al hospital. A mi esposa le estaba dando un derrame cerebral, ahí tenían un enfermero que debió hablar inmediatamente a emergencias, no lo hizo y la tenía sentada.

Cuando llegó al hospital mi hija se metió con ella, todavía estaba consciente, después de una hora no me llamaban, entré y mi esposa ya estaba en coma, se tardaron una hora en ponerle una inyección porque no la tenían”, relató Martín Macías.

Con lagrimas en los ojos, el esposo de Tomasa compartió con El Tiempo que este suceso afectó drásticamente la vida cotidiana de su familia, no obstante, es un recuerdo del cual deben tomar la fuerza necesaria para salir adelante.

“Mis hijos no estaban pequeños pero con ella iban a todos lados, todo cambió radicalmente, hubo un tiempo que nos ‘fuimos para abajo’. Era muy triste porque la queríamos mucho, todavía la recordamos, nadie sabe como la queríamos, fue un cambio muy grande, nuestros días no fueron iguales; pero tenemos que salir adelante, principalmente mis hijos tienen que hacer su vida, sobresalir y demostrarle a su mamá de qué están hechos”, sentenció el señor Macías.

Fue alrededor del año 2009 cuando Tomasa Rivera de Macías se involucró en el activismo local al ser impulsada por su hijo mayor, José, quien poco a poco la fue invitando a marchas y campañas políticas para lograr acciones que de alguna manera pudieran impulsar temas a beneficios de la comunidad indocumentada.

Sobre esta labor, José Macías compartió que, “cuando se peleaba lo de las licencias, se dio una autorización para manejar, mi mamá fue a Carson City para testificar. En ese momento vio que estaban apoyando una autorización pero no una licencia, eso la hizo enojar, fue con el senador Kihuen y le explicó que ella una tarjeta de autorización no era lo que ocupaba, lo regañó ahí mismo y el senador le agradeció su preocupación”.

Posteriormente la señora Tomasa creó un grupo llamado ‘Madres Unidas por Justicia’, con el cual visitó a distintos políticos tanto republicanos como demócratas para expresarles sus necesidades, incluso acudió a una reunión con el congresista Joe Heck para entregarle un crucifijo que tenía en su hogar y decirle “esto es de mi casa, se lo estoy dando como un símbolo que le recuerde a los 11 millones de indocumentados, debe seguir peleando más”.

Sus hijos la describen como una persona pasional que luchaba ante las situaciones que ella consideraba injustas, esto la llevó a ganarse el reconocimiento de la comunidad y distintos políticos locales. Aunque no lo podrá ver, ella también sumó esfuerzos junto con otros activistas a favor de una reforma migratoria.

“Creo que hizo un impacto grande en Las Vegas, cuando falleció, el entonces senador Kihuen hizo una proclamación de que el día de su cumpleaños, 21 de agosto, fuera el Día de Tomasa Rivera de Macías. En la proclamación dice todo lo que ella hizo, su trabajo como madre y miembro de la comunidad, creo que fue la primer inmigrante en tener un día aquí en Las Vegas”, dijo José Macías.

Otro aspecto que caracterizaba a esta madre de familia era el abrir las puertas de su hogar a las visitas, aconsejar a la juventud y siempre compartir lo que ella tenía con los demás. Ahora sus hijos tratan de continuar con la unión que ella siempre les inculcó y continúan conmemorandola en el Día de las Madres en su honor.

“Siempre la recordamos, tratamos de estar igual, unidos ese día, ir a visitarla a donde está reposando, estar con ella y celebrar tanto amor que nos dio. Es un día que nos recuerda mucho a ella porque estuvo en el hospital esos días, entró un 6 de mayo y estuvo ahí hasta que murió el 9 de junio. Estas fechas son muy fuertes para nosotros.

Estoy agradecido por tener una mamá luchona que siempre estaba ahí para la gente, para su familia, siempre dio lo mejor de ella para todos y supo ser ese pilar de nuestro hogar. Por ella somos quienes somos hoy, personas que nos gusta dar a la comunidad, estoy agradecido por haber tenido una mamá como ella”, explicó José.

“Qué Dios te bendiga, la virgen te acompañe y que te cubra con su sagrado manto, amén”, es la bendición que Martín Macías Jr. más recuerda de su madre y a casi tres años de su fallecimiento él siente que todavía está con su familia aunque ya no la pueda ver.

“Mi mamá decía que siempre debíamos esperar más gente en nuestro hogar para ser bendecidos y sí nos bendijo con una gran madre que nos enseñó a que siempre debíamos estar preparados para recibir a una persona que quizá te dice que no tiene hambre pero a lo mejor lo dicen por vergüenza”, mencionó Martín Jr.

Por su buen sazón gastronómico, la señora Tomasa aún es recordada, principalmente por cocinar exquisitos platillos gastronómicos como pambazos, albóndigas, mole verde, sopes y tamales, con este último platillo vivió una anécdota que siempre recordará su segundo hijo.

“Un hombre que se acababa de mudar a la zona donde vivíamos antes, en una navidad mi mamá había hecho tamales. Ella sacó una o dos docenas de tamales y se las regaló, él decía ‘no, está bien’, ella le dijo ‘tómalo, es navidad, hice bastantes’. Cuando ella falleció, él le fue a decir a mi papá que nunca había dicho pero cuando recibió esa comida él no se había alimentado en días. Con esos tamales que mi mamá le dio pudo comer por varios días. Ella tenía ese don para sentir cuando alguien ocupaba algo”, concretó Martín Macías Jr.

Con nostalgia pero con gusto, este Día de las Madres la familia Macías Rivera recuerda a la señora Tomasa, una madre del valle de Las Vegas que en vida dejó grandes recuerdos en muchas personas. Tomasa Rivera de Macías, 8 de agosto de 1963- 6 de junio de 2014.

 

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