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Festejó “Absinthe” 8 años en el Caesars Palace

En Las Vegas el Strip tiene de todo, incluidos algunos shows con la advertencia “solo para mayores de 18 años”. Uno de ellos es “Absinthe”, un espectáculo muy recomendable para quienes gustan del relajo, como bien manifestó un joven hispano que no paró de reír durante la presentación del octavo aniversario.

El show Absinthe, producido por Spiegelworld, acaba de llegar a los 8 años con dos presentaciones diarias en el hotel Caesars Palace. Por ello los productores, el elenco y el hotel estuvieron de fiesta el pasado lunes primero de abril, cuando ofrecieron una presentación especial.

Esa noche, Gary Selesner, presidente del Caesars Palace, destacó los “ocho años increíbles de Absinthe que, con más de 4 mil 300 representaciones, han divertido a más de un millón de espectadores. Es tan bueno el show que ya se convirtió en parte esencial del entretenimiento que ofrece el Caesars”.

Absinthe es un show que gira, también, en torno a la absenta, una bebida que ha estado rodeada de misticismo. De hecho, en algunos países estaba prohibido su consumo porque era capaz de provocar alucinaciones a la gente. Personalidades de la talla de Picasso o Hemingway, la consumían con frecuencia.

La realidad es un poco menos poética y más mundana, sobre todo respecto a la llamada “hada verde” por su color característico y su supuesta capacidad para inspirar y enloquecer a los que ingieren la bebida, que es un destilado con una graduación de alcohol muy elevado.

En Las Vegas Absinthe tiene su sede en las afueras del hotel Caesars Palace, con escenario pequeño circular dentro de una carpa donde los espectadores quedan muy cerca del centro de la acción. De hecho, solo hay una docena de filas de sillas muy sencillas, todo en un ambiente de cabaret y circo.

Según explican los promotores, Absinthe está inspirado en las antiguas revistas de cabaret de finales del Siglo 19, con burlesque, música, actos circenses y mucho, mucho humor. Incluso “humor negro” en el que con frecuencia “el blanco” es alguien del público.

La risa y la burla se pasean por toda la carpa, con algunos personajes. Pero The Gazillionaire, el “elegante” y ferozmente sarcástico conductor del show, maneja a su antojo el humor. Le hace segunda una mujer con aires de joven ingenua, pero que utiliza un vocabulario de doble sentido y con albures constantes.

Entre las anécdotas que existen en torno a los efectos de la absenta, destacan que Oscar Wilde decía: luego del primer vaso, ves las cosas como te gustaría que fueran; después del segundo, ves las cosas que no existen y al tomarte el tercero, terminas viéndolas tal y como son, y eso es lo más horrible que te puede ocurrir. También cuenta la leyenda que fue bajo la influencia de la absenta cuando Vincent Van Gogh se cortó la oreja para regalársela a la prostituta de la que se había enamorado.

Con duración aproximada de una hora y media, el show combina el humor con diversos actos circenses, acrobacias y baile. Prácticamente el espectador se mantiene conectado a la dinámica, con carcajadas o sorprendido con la boca abierta ante la destreza de las acrobacias, ocurrencias y actos inesperados. Algunos de ellos parecen ser remedos del Cirque du Soleil, actos burlones provocadores de la risa colectiva, pero muy artísticos y con destreza asombrosa.

El gorila danzante; el acróbata de la tina llena de agua, que por cierto moja a los de las primeras filas, y muchos números más mantienen al público conectado y plenamente divertido.

Además de la fiesta con pastel conmemorativo, bebidas y entretenimiento, la sorpresa fue el encendido inaugural del “Absinthe electric oak”, un espectacular roble sintético con hojas iluminadas por colores cambiantes. Ahora es el nuevo atractivo junto a la carpa de Absinthe.

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