Fundadora de #MeToo afirma que aún hay trabajo pendiente en Las Vegas

Tarana Burke, fundadora del movimiento #MeToo, está acostumbrada a defender a las mujeres y niñas que son víctimas de acoso y agresión sexual. Ha sido el trabajo de su vida, mucho antes de que el hashtag se volviera viral el año pasado.

Aunque #MeToo se ha convertido en sinónimo de agresión sexual en Hollywood y en las empresas estadounidenses, se está realizando un trabajo importante con las mujeres jóvenes en las comunidades de todo el país. La organización de Burke, JustBe Inc., tiene como objetivo proporcionar a las niñas y mujeres de color recursos que puedan ser protegidas de convertirse en víctimas.

Burke y sus socios realizan talleres en centros comunitarios, universidades y escuelas primarias en Pensilvania, Nueva York y Alabama.

“Mi trabajo es todo en comunidad”, dijo Burke, de 44 años, quien estuvo en Las Vegas esta semana para dar un discurso de apertura en la Conferencia anual de liderazgo de mujeres en el MGM Grand. “Estamos haciendo talleres en escuelas secundarias y preparatorias, colaborando con la Alianza Nacional de Trabajadoras Domésticas, el Centro Nacional de Leyes Femeninas, la Alianza Nacional de Trabajadores Agrícolas y más”.

La génesis de #MeToo llegó en 1997 cuando Burke conoció a una joven a la que se refiere como Heaven. Heaven le confió a Burke acerca de un miembro de la familia que estaba abusando sexualmente de ella. Burke comentó que cuando se refirió Heaven a otro consejero, alguien que podría “ayudarla mejor”, Heaven se retiró, su confianza en Burke desapareció de su rostro.

“Aún recuerdo esa cara”, relató Burke. “Todo lo que realmente quería decirle era ‘yo también.’ Se puso la máscara y regresó al mundo; no sé dónde está ahora, pero todavía pienso en ella todo el tiempo”.

Diez años más tarde, Burke fundó JustBe Inc., nombrando el movimiento detrás de #MeToo.

En la actualidad, el hashtag se usa internacionalmente para simbolizar la solidaridad entre las víctimas de acoso y agresión sexual. Se volvió viral en 2017 cuando la reconocida actriz Alyssa Milano alentó a las víctimas de agresión sexual a través de Twitter a responder #MeToo si alguna vez habían sido agredidas sexualmente. En cuestión de días, el movimiento fue global.

“Antes de que #MeToo se volviera viral de la forma en que lo hizo, tuvimos que encontrar estrategias y formas de hacer que la gente lo afrontara”, destacó Burke. “Estoy agradecida de que ya no sea tan difícil. Pero cuando se volvió viral, entré en modo de pánico. Pensé, ‘este es mi final, nadie sabrá nunca sobre el trabajo que hemos hecho durante todos estos años”.

La falta de reconocimiento enfureció a las mujeres afroamericanas en todo el país. Varias llegaron a Twitter para expresar sus frustraciones, incluida su exclusión de la conversación.

“El descuido no está en el movimiento”, dijo Burke. “Está en los medios. … Estamos escuchando una visión muy estrecha de lo que es la violencia sexual y cómo afecta al mundo. Si nos enfocamos en lo que realmente es el trabajo del movimiento, veremos que hay espacio para todos”.

En el futuro, Burke afirmó que faltan más cosas por lograr para #MeToo.

“Haremos este trabajo por mucho tiempo”, aseguró. “Una de las cosas que espero que este movimiento haga … es proporcionar un espacio para que los jóvenes miren a su alrededor, vean lo que sucede y digan ‘hey, siento que tengo voz’. Tenía una niña de 15 años en Rhode Island que me contactaba para decirme cómo se estaba organizando en torno a la violencia sexual en su preparatoria. #MeToo que es tan público está ayudando a dar coraje y voz a los jóvenes para que puedan tener un espacio”.