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Funerarias de Las Vegas también están en la primera fila

Para Philip Smith, la nueva normalidad estaba señalada por la desaparición de muebles familiares.

“La primera vez que me di cuenta de que las cosas habían cambiado fue el día en que saqué todas las sillas de la capilla y sólo nos quedaron 10”, relató Smith, director general de Davis Funeral Homes and Memorial Parks. “Pensé, ‘Bueno, este será un momento interesante para el futuro inmediato’”.

Seguirían otros cambios: Familias que posponen los funerales de sus seres queridos, ampliar los ya rigurosos protocolos de salud y seguridad de los empleados, incluso eliminando las prácticas tradicionales como los apretones de manos y las reuniones cara a cara con los miembros de la familia.

La pandemia del coronavirus ha cambiado todo en las últimas semanas, incluyendo el entorno en el que trabajan los directores de funerarias.

“Todos estamos tratando de entender cómo lidiar con ello”, comentó Ryan Bowen, copropietario y gerente general de Servicios Funerarios La Paloma. “Como proveedores de servicios a las familias, hemos tenido que hacer muchas modificaciones, ya sea para recoger a las personas, cuidar de los restos o tratar con los miembros de la familia”.

Y, al igual que los primeros auxilios y los trabajadores de primera fila de los hospitales y centros de salud, lo hacen en el espantoso contexto de una pandemia.

Los “últimos en responder”

Larry Davis, socio gerente de Bunkers Mortuary, ha escuchado que a los funerarios se les llama “los últimos en responder”, y Laura Sussman, propietaria de Kraft-Sussman Funeral & Cremation Services, señala que ellos también se enfrentan a los riesgos del coronavirus simplemente por hacer su trabajo.

“Es interesante porque muy pocas personas lo reconocen”, enfatiza Sussman. “Pero mi personal se expone potencialmente y tiene que tener cuidado”.

Smith dijo que sus empleados han visto por lo menos 56 casos positivos de coronavirus, mientras que Bowen estima que los suyos han visto de 20 a 25 casos confirmados. Sussman agregó que su personal ha trabajado con al menos 15 personas que murieron por el virus.

Afortunadamente, todos afirman que la cantidad de casos a los que han llegado hasta ahora no ha excedido su capacidad para manejarlos.

Nuevas estrategias

Sin embargo, la pandemia ha obligado a cambiar algunas prácticas de la industria funeraria de larga data.

La mayoría de los arreglos se están haciendo virtualmente, y tanto los empleados como los miembros de la familia se les pide que usen cubrebocas para las ahora raras reuniones físicas. “Ahora que llevo un cubrebocas desde hace semanas, es prácticamente parte de mi uniforme”, aseveró Sussman.

Celena DiLullo, presidenta de Palm Mortuaries, añadió que la orientación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por su sigla en inglés) “realmente nos ayudó a prepararnos” para posibles cambios en aspectos más técnicos del negocio. También lo hizo el aprender sobre los problemas que surgieron en la Costa Este y en otros puntos de conflicto del coronavirus.

“Sabía lo que iba a venir con sólo ver las noticias y ver lo que estaba pasando en otras partes del mundo”, señaló Davis. Por ejemplo, “pensé que íbamos a tener algún tipo de cuarentena”, aunque “no creo que supiera en ese entonces el alcance que iba a tener o la rapidez con la que iba a ocurrir”.

Manteniéndose a salvo

El virus hace que la adhesión a los ya estrictos protocolos de la industria sea vital. Smith incluyó que el mero transporte de pacientes con COVID-19 requiere estar “completamente vestido, con cubrebocas N95”, y se usa un equipo de protección similar en los casos en que el estado de COVID-19 del fallecido no está claro.

“Tenemos que tratar a todo el mundo con precauciones universales porque no sabemos qué padecía la persona”, resaltó Davis.

Esto “no fue un gran cambio para nosotros”, añadió Davis. “El reto era el equipo de protección personal, tenemos el mismo problema que los proveedores de salud porque usamos los mismos proveedores”.

Ninguno de los directores de funerarias reporta tener un empleado que haya contraído el virus.

Estrés, agotamiento y ansiedad

Como otros que trabajan con víctimas de COVID-19, el estrés y el agotamiento son comunes entre los empleados de funerarias.

“He estado dejando que el personal se quede en casa con sus familias cuando no los necesitamos en la oficina”, reportó Sussman. “Ha ayudado. Tienen un poco más de flexibilidad sabiendo que cuando entran no será necesariamente por un periodo de tiempo prolongado”.

“Es estresante de todos modos. Nunca me pregunté antes pero, ¿este trabajo me va a llevar al hospital? Mis hijos (mi hija se graduó con una maestría en salud pública) me llaman o me mandan mensajes de texto todos los días y me dicen: “Necesitas quedarte en casa y tener cuidado’”.

“Soy muy cauteloso en cuanto a querer no sólo mantener a las familias a salvo, sino también a los empleados”, enfatizó Davis. “Así que tenemos un horario escalonado y trabajamos desde casa mucho más”.

“La primer semana no estuvimos muy cómodos, pero nos hemos adaptado bien. Creo que (los empleados) se dan cuenta de que esto es parte de la vida y estamos aquí cuidando de las familias. Trato de mostrarles tan a menudo como puedo que son apreciados”.

Héroes silenciosos

“Todos parecen bastante fuertes, y están en esto por la razón correcta”, resaltó Sussman. “Quieren proporcionar cuidado a las familias. Eso es lo que hace que todos sigan adelante. Pensamos: ‘Si no estuviéramos aquí para hacerlo, ¿quién lo haría?’”.

DiLullo llama a su personal “héroes silenciosos” y asegura que no les afecta si la gente les reconoce el trabajo que hacen.

“Sabemos que nuestro trabajo es cuidar de las familias”, concluyó DiLullo. “Es una profesión muy singular y lo que hacemos es importante, por eso nos presentamos todos los días”.

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