Healing Hearths con “Agape”, amor y compasión

“Este es un programa que fue fundado para sanar corazones, porque en estos días, la necesidad de que los jóvenes –y las familias de ellos-, tengan una alineación espiritual, mental y física es muy importante; que sepan que no están solos. Sin importar la religión a la que pertenezcan, es necesario que la espiritualidad del individuo se prenda”, comentó a El Tiempo, Yolanda Medrano, creadora del programa Healing Hearths, que atiende a jóvenes que requieren ayuda para reorientar su vida.

Una de las principales herramientas es el “Agape”, un término griego que describe un amor incondicional y reflexivo, en el que quien ama, tiene como prioridad el bienestar del ser amado.

El objetivo de la organización es enseñar a los niños a amar a su prójimo. “La única manera que se puede obtener el amor verdadero es a través del perdón, hacemos diferentes actos de caridad, porque si reflexionas un poco en la vida difícil del prójimo es más fácil perdonar. Escuchando a los jóvenes, aprendemos que muchos de ellos no tienen papá, viven en las calles, están encadenados a adicciones, han sido víctimas de tráfico humano. Tenemos que ayudarles a sanar su corazón”, explicó Medrano sobre la misión de la organización que fundó en 2017 y sirve a 10 escuelas donde acuden estudiantes con recursos económicos limitados en el noroeste del valle.

El reclutamiento de los niños y jóvenes se hace directamente en las escuelas, “empecé en J.D. Smith, nuestra clase fue considerada electiva para algunos jóvenes, luego nos tuvimos que retirar de la institución y muchos de los jóvenes que tomaron el programa nos recomendaron con sus amigos. Tenemos bastantes pandilleros que buscan reorientar su vida”, aseveró.

El programa y todas las actividades son gratuitas y Healing Hearts está registrada como una entidad no lucrativa, con toda su documentación en orden.

El programa también involucra a los padres, “usamos a los jóvenes para ingresar a sus hogares, los que tienen, así trabajamos el programa en familia”, detalló.

Medrano agregó que, “nosotros les enseñamos a los padres caminos de cómo aliviar el dolor y fomentar el perdón, con meditación, regresiones y, en el fondo, tratamos de aliviarles el dolor, el pánico que nos producen ciertos recuerdos dolorosos”, aseveró.

Hay algunos jóvenes que cambian su vida de manera drástica, hacen deporte o regresan a la escuela, como el caso de Brian, que se ha revelado como un extraordinario prospecto en el cuadrilátero. Le gusta boxear.

“Trabajamos con Community Heal, con niños que han sido víctimas de tráfico sexual, luego nos los refieren para que nosotros les ayudemos con el trauma, meditando y compartiendo sus recuerdos, algo así como catarsis”, dijo Medrano agregando que “en este momento nos gustaría tener un sitio que nos sirva como sede. Nosotros nos reunimos en parques del vecindario y tenemos que luchar contra las inclemencias del tiempo, en verano el calor, en invierno el frio, el aire, etc”.

Tanto Yolanda como sus dos directoras, Jessica Vásquez y Honey Denekawa son personas que conocen el tema, el asunto no les es ajeno. “Nosotras fuimos algún día, como estos jóvenes, y nos hubiera gustado poder haber encontrado a alguien en quien confiar”, confesó.

Ellas saben del dolor, el estrés y el miedo que ocasiona el estar siempre a la defensiva, cuidándote la espalda y alerta por si eres atacado.

Otro de los factores a eliminar con el programa es el ostracismo y el lastre que –muchas veces- la sociedad etiqueta a los jóvenes que, en la gran mayoría de casos, requieren ayuda de manera desesperada.

“En el programa Healing Hearts han logrado que rivales de pandilla se den la mano”, señaló Yolanda Medrano quien es hija de los señores Pedro y María Medrano, de origen zacatecano y jalisciense.

Ella nació en Long Beach, California, pero vivió en el este de Las vegas, donde pudo darse cuenta de la necesidad que hay de servicios y orientación a los jóvenes y sus familias, “el propósito en la vida es poder ayudarles a los niños a encontrar el suyo propio. Su historia puede empoderar a otros, que pasen por circunstancias similares”, destacó.

Por otro lado, Jessica Vásquez, también nacida en California, pero crecida en esta ciudad y graduada de Vegas Valley High School, destacó la ventaja de compartir sus conocimientos como Reiki Master Energy Practitioner; “yo me conecté con ellas porque comparto –como ellas- la necesidad de ayudar a los niños de Aztlán. A mí me gusta conversar y conectarme con los niños, creo que mi colaboración ha sido un alivio para las actividades de todos en el programa, yo les ayudo con tareas, citas de la corte, con entrevistas de trabajo, con muchas de sus necesidades, todo en la medida de mis posibilidades y, lo más importante, con mucho gusto”.

Vásquez se integró al programa en agosto del año pasado.

“Esta no es una práctica supernatural; por medio del perdón, puedes trabajar y dirigir tu energía, te das cuenta de que se comparte, por ejemplo, si acudes a un funeral, aunque no conozcas al difunto, te entristeces; eso es porque la energía de los dolientes se comparte. Pero también funciona en sentido opuesto, con la alegría y el positivismo”, señaló Vásquez, agregando “incluso Jesucristo sanaba con las manos, con oración. El amor incondicional. Los jóvenes han pasado por situaciones muy duras, experiencias muy dolorosas, pero es importante sanar y aprender a perdonar”.

En la actualidad hay drogas mucho más potentes y adictivas, el barrio, lo marginal absorbe en muchos casos a la juventud.

“Sé que puedo ayudarles porque me tocó vivir cosas duras, deportaciones, encarcelamiento, el coraje y la angustia, hace que cometas muchos errores en la vida”, dijo Vásquez.

Para Honey Denekawa la ayuda de la comunidad es fundamental, todo tipo de asistencia es importante. Ropa, comida, oraciones, todo es redirigido porque les enseñan a los niños a ser agradecidos.

Entre las próximas actividades de Healign Hearts destaca el evento “Thanksgiving Community Feeding”, que se llevará a cabo el sábado 17 de noviembre de 2018 en los departamentos South Cove, de 11:00 a 1:00 de la tarde.

La belleza de la vida es tener la oportunidad de dar, compartir y perdonar.

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