La mamás de nuestra comunidad

Sin importar profesión, lugar de origen, situación migratoria o ideología política, todas las mujeres de esta comunidad comparten una misma virtud, el privilegio de poder dar el regalo de la vida a un nuevo ser humano. Por tal motivo, El Tiempo dedica este artículo especial para destacar distintos perfiles de mujeres del valle que este 10 de mayo celebran el Día de las Madres.

-Mamá-Abuela;

Aurora Morales

“Yo decidí venir a esta ciudad siguiendo a mis hijos, ellos se casaron y tuvieron a mis nietos, a quienes cuidé mientras sus mamás trabajaban para ayudarse a fincar un futuro sólido para todas sus respectivas familias”, comentó con orgullo la señora Aurora Morales, quien emigró, en 1989, de la Ciudad de México para estar cerca de sus cuatro hijos: Marcos, Alejandro, Isabel y Gerardo.

La vida le dio la dicha de ver crecer a sus nietos, e incluso poder disfrutar a un bisnieto, Aiden Daniel, y dos bisnietas, Presley Marie y Londyn.

“Mi esposo y yo nos casamos en la colonia Gabriel Hernández, en septiembre 12 de 1959, cuando la capital mexicana era un paraíso, debido a que no había tanta gente. Mis padres nos inculcaron valores sólidos, los que me han permitido seguir adelante rodeada del cariño de mi numerosa familia”, externó, enfatizando que, “la maternidad es la fase más importante de muchas mujeres, los hijos te dan la base para que seas paciente, el amor que les prodigas los hace valientes y, en mi caso, les enseñé a hablar español porque en este país, es muy fácil que se olviden de sus raíces”.

-Mamá Profesionista;

Vanessa Becerra

Vanessa dedica gran parte de su vida a su hija biológica Zeyta (8 años de edad) y a su hija adoptiva Jezabelle (9 años de edad), sin embargo, la ardua tarea de ser madre no le ha impedido tener una carrera profesional exitosa al convertirse en consejera clínica especializada en neuroterapia.

“Mi hija nació un año antes de que yo estudiara la maestría, cuando mi hija cumplió un año de edad empecé mi carrera otra vez, fue un poco difícil porque trabajaba. Balancear mi tiempo y seguir motivada fue difícil, tenía que estudiar en las noches cuando mi hija se dormía”.

Becerra actualmente continúa con su preparación profesional, ya que considera que la educación nunca termina, más aún cuando puede llevar su aprendizaje a su vida como madre.

“Cuando se pone difícil cualquier situación siempre pensamos en qué es mi prioridad, pero para mí ser una mujer que tiene formación es algo de valor para mis hijas, ver el ejemplo de su madre. Poder balancear y tener ese ‘sueño americano’, que en parte es también poder dedicarte a lo que amas”, aseveró.

-Mamá Ama de Casa;

Soraida Esmeralda Skaropoulos

“Tengo sentimientos filiales muy sólidos respecto a mis hijos. Llevo felizmente casada 21 años con mi esposo y tenemos dos grandes bendiciones, mis hijas Jazmín y Sofía, de 14 y 10 años, respectivamente. La responsabilidad de mi hogar es prioritaria, mis hijas lo más valioso que tengo”, comentó a El Tiempo Soraida Esmeralda Skaropoulos, destacando con motivo del Día de las Madres que, “para mí es un honor tener a mi mamá conmigo, ella me ha inculcado valores morales sólidos que me impulsan a seguir adelante con mi matrimonio, que como muchos, tiene sus altibajos. Ella es mi mejor amiga”.

Esmeralda es hija de los señores Mónica y Juan, oriundos de Guanajuato, México y que todavía siguen juntos dando ejemplo de fortaleza a sus hijos.

“Mi adicción principal es la familia, estoy al cuidado de las etapas de mis hijas, su desarrollo, sus inquietudes, su aprendizaje en la escuela, todo para minimizar riesgos y problemas. Estar con mi familia no es sacrificio, al contrario anhelo estar con ellos, prefiero a mi esposo e hijas que otra cosa, ni siquiera un trabajo”, enfatizó.

-Mamá Inmigrante;

Lupita Ramírez

La señora Lupita dejó la ciudad de Tijuana, México hace 14 años con el deseo de lograr el ‘sueño americano’ para ella y sus tres hijos, los cuales comparten la peculiaridad der ser jóvenes beneficiarios del programa DACA.

“Cuando venimos, mi hijo el más chico tenía 2 años de edad, fue difícil porque él estaba acostumbrado a su casa, cuando íbamos viajando por carretera el niño siempre preguntaba ‘¿a qué hora vamos a regresar a mi casa?’. Fue muy difícil decirle que ya no íbamos a regresar”, dijo Ramírez.

La madre mexicana llegó a California para vivir algún tiempo con sus familiares mientras lograba estabilizarse en lo que era un nuevo país para ella y sus hijos. Sin embargo, distintas circunstancias la llevaron a tomar la decisión de mudarse a Las Vegas, lugar que ha acogido como su hogar.

“Antes de DACA mi hija no tenía ese número social para poder llenar las solicitudes para entrar a la escuela que ella quería o para tener acceso a ciertos programas (educativos). A mi hija le afectó mucho en ese tiempo, se deprimió, me costó bastante trabajo que saliera adelante”, relató Ramírez y explicó de qué forma ha podido ser el apoyo necesario para sus hijos ‘dreamers’ que actualmente tienen 24, 19 y 17 años de edad.

“Soy creyente de Dios. Siempre estamos con la idea de que algo bueno va a pasar. El tiempo que tengo libre voy a las reuniones, trato de estar informada sobre lo que está pasando y lo que se puede hacer. Con la actual administración tenemos que estar bien portados para que ojalá nos den la oportunidad, tenemos que cambiar la mala imagen que algunas personas tienen de nosotros”, concluyó.

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