Las Moreno juntas en el laboratorio

Monique es más que una compañera de vida para Joane Moreno, su mamá. La joven desde los 14 años de edad, comenzó como voluntaria a trabajar en los laboratorios de cómputo del Colegio del Sur de Nevada (CSN); para la joven Monique Moreno era natural el utilizar los ordenadores, ya que su generación pertenece a una era tecnológica.

Cuando Monique cumplió 15 años de edad, su madre le firmó un permiso para trabajar legalmente, ya que su corta edad era un obstáculo, e ingresó formalmente al CSN como empleada en el mismo laboratorio; a partir de entonces, madre e hija son compañeras de trabajo, y la mamá ha visto cómo su hija se ha superado en sus estudios y como mujer independiente.

El viernes 3 de mayo, en el “alma mater” de Monique, la joven fue reconocida por esta historia de superación, ambas (ella y su mamá) acudieron acompañadas del resto de la familia, su padre Esteban y hermana Stephanie Moreno. La familia orgullosa, presenció la ceremonia en la que otros 20 estudiantes fueron reconocidos.

Monique Moreno conversó con El Tiempo, “solo venía (al laboratorio de cómputo del CSN) para ayudar a mi mamá, esa participación de voluntaria me dio créditos en la preparatoria, cuando comencé realmente a trabajar éramos compañeras, en el mismo laboratorio y en casa, ella me enseñó a hacer todo lo técnico y esforzarme en mis estudios, ahora trabajo en seguridad cibernética en casinos”.

La joven mantiene su trabajo de medio tiempo en el CSN, lo comparte con su empleo en seguridad cibernética, ya que debe de pagar los préstamos estudiantiles que le costó su carrera, además de conseguir dar el último paso y obtener su título universitario, lo que le requiere más estudios para el diploma de licenciada en la facultad de Computo y Tecnologías de la Informática de la institución educativa.

“Fue muy emocionante para mí ver a mi hija aprender y crecer al mismo tiempo, en la misma sala de computadoras”, comentó por otro lado Joane Moreno, “todos en la familia ahora trabajamos en CSN, mi esposo lleva 11 años aquí, yo 16 y Monique 10 años laborando, la educación a este nivel es muy importante”.

Para dos mujeres de origen mexicano, la clave está en los estudios al trabajar en un ambiente dominado por hombres. “La igualdad te la da la educación, Monique tiene derecho a solicitar un buen salario con sus dos diplomas, en verano acudirá a otras clases para el grado que le falta, aquí en el colegio los jóvenes son iguales y debería ser lo mismo en el trabajo”, consideró la madre.

En Estados Unidos y países sudamericanos el Día de las Madres se celebra el segundo domingo de mayo, en México y Centro América la tradición indica que se les recuerda el 10 de mayo, sin importar que día de la semana sea, restaurantes y lugares públicos tienen una gran afluencia de las familias que acuden a compartir una cena con abuelas, madres, hermanas, esposas y suegras.

Prácticamente en todas las culturas, desde egipcios y griegos hasta la era cristiana se reconoce a las madres, quienes dedican su vida a proteger y criar a sus hijos hasta convertirlos en personas de bien que puedan valerse por sí mismos. En Estados Unidos la migración separa a varias familias que llevan años sin poder reencontrarse debido al sacrificio de buscar una mejor vida.

Dedicarles un día del año, pareciera poco en comparación a lo que ellas han otorgado, así que no olvide enviarle un detalle como son las flores o chocolates.

De acuerdo con la Federación Nacional de Almacenes –Retail- (NRF, por sus siglas en inglés), el Día de las Madres trajo un impacto económico de $23.1 billones de dólares en la nación durante el año pasado.

En una encuesta realizada en el país por la NRF, resultó que el 84% de los adultos entre 35 a 44 años celebran este día, por lo que se espera que este domingo 12 de mayo se alcance la cifra récord de $25 billones de dólares en regalos, de estos las flores son las que ocupan el mayor número con 67%, con inversión de $20 dólares en promedio por ramo.

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