Lluvias producidas por El Niño supuso un alivio a la sequía de California

Las lluvias producidas por el fenómeno de El Niño en los últimos meses en California aumentaron el nivel de los embalses y engrosaron la capa de nieve en las sierras, lo que supondrá un alivio para los agricultores que han sufrido cuatro años de grave sequía.

“La reserva más importante de agua de California es su capa de nieve (en las sierras) que es mucho más grande este año que lo era hace un año”, declaró a Efe John Upton, redactor científico de la publicación especializada Clima Central.

Las lluvias y las bajas temperaturas esperadas con el arribo de El Niño se concentraron principalmente en el norte del estado favoreciendo la nieve en la Sierra Nevada y aumentando el nivel de algunos embalses como los lagos Shasta y Oroville.

Este impacto en el norte, aunque no llegó con la fuerza esperada, fue suficiente para que el Departamento de Recursos del Agua (DWR) de California aumentara desde el 17 de marzo “la entrega calculada del líquido al 45 % de las solicitudes” para el año.

El anuncio constituyó una buena noticia para los agricultores que en el 2015 solamente recibieron el 20 % de lo solicitado y en el 2014 tuvieron que operar con solo el 5 % de sus requerimientos de agua.

Pese a todo, la agencia aclaró que “la sequía no ha terminado” y aunque California “está en camino de terminar la temporada de invierno con condiciones cerca del promedio, una sola temporada no compensa por cuatro años previos de sequía”.

Para Melody Meyer, vicepresidente de Alimentos Naturales Unidos (UNFI), la distribuidora líder en el país de alimentos naturales y orgánicos, El Niño trajo “un importante alivio” a los cultivos y a los cultivadores del Estado Dorado.

“Aquí en California nuestros granjeros están en la primera línea de la batalla del cambio climático. Sin la capa de nieve de la Sierra que alimenta los embalses y los acueductos no habría agua para hacer florecer el desierto”, escribió Meyer en su blog.

Las lluvias de marzo ayudaron a olvidar la falta de precipitaciones de febrero, que se constituyó como uno de los meses más secos de la historia reciente, luego de un enero lluvioso.

“Febrero nos recordó lo rápidamente que el clima de California puede cambiar de húmedo a seco”, afirmó en un comunicado el director de DWR, Mark Cowin.

“La lección de esta sequía es que todos tenemos que hacer de la conservación diaria una forma de vida”, recomendó.

La agencia anunció que el lago Oroville, la principal reserva de agua del Proyecto Estatal del Agua, se encuentra en un 77 % de su capacidad total y al 105 % de su promedio histórico.

De igual forma, el lago Shasta, la mayor reserva de agua del Proyecto del Valle Central (CVP), presenta un 85 % de su capacidad total y está en un 110 % de su promedio histórico.

Estas cifras son una buena noticia no sólo para los cultivadores sino también para los trabajadores agrarios, en su gran mayoría hispanos y muchos de ellos afectados por la falta de empleo causada por la sequía.

Sin embargo, para Meyer, experta en distribución de alimentos naturales y defensora del cambio climático, este alivio es transitorio y hay que pensar en soluciones de fondo.

“Por ahora hemos tenido el agua y la capa de nieve que necesitamos pero, ¿qué hay acerca de los años por venir?”, cuestionó.

“Necesitamos cambiar la manera como cultivamos los alimentos y la forma como pensamos acerca del suelo. No podemos continuar dependiendo de que un precoz El Niño determine nuestra suerte”, advirtió.

Un análisis de la Universidad de California Davis calculó que la sequía en el 2015 tuvo como resultado la pérdida de cerca de 10,000 trabajos de temporada este año -equivalente al 5%- y un total de 21,000 empleos perdidos en el estado.

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