Fallece Larry Burns, ex capitán de la policía de Las Vegas que se postuló para alguacil

ActualizadoJuly 12, 2019 - 12:51 pm

Larry Burns, el ex capitán del Departamento de Policía Metropolitana que perdió ante Joe Lombardo en la disputada contienda para el puesto de alguacil en 2014, murió el jueves por la mañana. Tenía 61 años.

Burns murió en el Hospital Henderson, según la oficina del forense del Condado de Clark. La causa y forma de su muerte no habían sido determinadas hasta el jueves por la tarde.

Su muerte se debió a un episodio médico en su casa, señaló la policía en un comunicado. Le sobreviven su esposa por 36 años, Annie, y sus siete hijos.

“Burns, un veterano de 27 años, era ampliamente respetado por los miembros del departamento, y fungió como Capitán del Comando del Área de Bolden antes de retirarse en 2013”, indica el comunicado, en referencia a un área de patrullaje que abarca el Historic Westside.

Mucho de ese respeto y apoyo provenía de agentes de base de la Metro, según un sondeo interno del sindicato de la policía en el momento de su campaña de 2014 para el puesto de alguacil.

La Asociación de Protección de la Policía de Las Vegas, que representa a los policías y a los agentes de correccionales, lo respaldó. Los ex alguaciles Doug Gillespie y Bill Young apoyaron a Lombardo, quien ganó con el 51 por ciento de los votos.

Sin embargo, Gillespie consideraba a Burns un buen amigo, alguien a quien había conocido desde que el ex alguacil era agente de patrulla. En ese entonces, los dos jugaban baloncesto juntos.

“Normalmente era un poco más grande y un poco mejor en el juego que yo”, dijo Gillespie.

Años más tarde, cuando Gillespie se convirtió en alguacil, pidió a Burns que se desempeñara como su teniente ejecutivo después de haber pasado años como teniente y comandante de SWAT. El puesto preparó a Burns para su eventual ascenso a capitán.

“Le dije a Larry que, aunque no lo apoyé en su búsqueda de ser el alguacil del Condado de Clark, él y yo teníamos una muy buena relación, le dije en muchas ocasiones que no importa lo que suceda, siempre habrá un lugar especial en mi corazón para Larry Burns”, dijo Gillespie.

Hace seis meses, los viejos amigos tuvieron un encuentro casual: mientras Gillespie se cortaba el pelo en su barbería habitual, Burns entró.

“Éramos más que solo dos tipos que trabajaban juntos; allí había una relación y una amistad”, dijo Gillespie. “Me siento un poco vacío hoy”.

Un hombre de la “mayor integridad”

Lombardo también consideraba a Burns como un amigo cercano.

“Como persona, era un hombre fantástico de la mayor integridad”, dijo Lombardo. “Pero creo que la palabra más prevaleciente que usaría es que era muy humilde. Tuvo una gran influencia en varios agentes del departamento en sus vidas personales y en sus carreras”.

Lombardo agregó que, aunque los dos se enfrentaron en campañas difíciles, nunca estuvieron en malos términos.

“Creo que la comunidad se habría beneficiado con cualquiera de nosotros”, dijo Lombardo.

Aunque tuvo una carrera interesante, las cosas más importantes para Burns eran su familia y su fe, dijo Dennis Flynn, su mejor amigo de toda la vida y ex teniente de la Metro.

Incluso años después de que Burns y su esposa Annie intercambiaron votos, él todavía se refería a ella como su novia, dijo Flynn. Ella, sus hijos y la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días eran “su vida”.

Como líder en la Metro, inspiró a sus oficiales a pensar de manera diferente, dijo Flynn. Dio un ejemplo: la forma en que Burns abordó los tiroteos policiacos, años antes de que el departamento comenzara a enfatizar las tácticas de desactivación de la tensión.

“Les decía a los agentes de SWAT, les decía a los agentes en el Comando del Área de Bolden: ‘Hay dos cosas que deben considerar si van a usar fuerza letal’”, dijo Flynn. “Y todos se desconcertaban, porque en realidad solo había una prueba: ¿es justificable? Pero él continuaba y decía: ‘¿Pero es necesario?’

“Decía: ‘Solo porque puedan, no significa que siempre deban’”, continuó Flynn. “Simplemente le daba un valor muy alto a la vida de una persona”.

Los dos permanecieron cerca incluso después de que Burns se retiró en 2013 y Flynn se mudó a Commerce City, Colorado, donde trabaja como comandante. La noticia de la muerte de Burns fue un shock.

“Tengo mi maleta empacada, y estaré en un avión en menos de dos horas”, dijo Flynn el jueves por la tarde. Entre lágrimas, agregó, “es el mejor hombre que he conocido”.

Fuertes relaciones con la comunidad

Aunque Burns inspiró a muchos agentes, también desarrolló relaciones sólidas en la comunidad a la que servía. Una de esas relaciones fue con Kevin Lay, un ex pandillero que pasó 11 años en prisión por una condena por asesinato.

Burns conoció a Lay cuando este tenía 15 años. Ambos tenían sus defectos. Lay estaba enredado en algunas cosas malas, y Burns estaba operando bajo la mentalidad de “encerrarlos” que le habían enseñado. Lay no confiaba en él ni en su uniforme.

Pero Burns fue a su casa, llegó a conocerlo y le recordó que “eres mejor que eso”.

“Hay una razón detrás de muchas cosas, y Larry quería saber por qué”, dijo Lay. “¿Por qué estás aquí vendiendo drogas? ¿Por qué estás en una pandilla?”

Cuando Lay terminó en la cárcel, repitió las palabras de Burns en su cabeza: “Eres mejor que eso, eres mejor que eso”. Aproximadamente un año después de su liberación, contactó a Burns. Los dos se acercaron y trabajaron juntos para ayudar a disuadir a los niños de la delincuencia.

“El terreno común era que creíamos que podíamos hacer las cosas diferentes”, dijo Lay. “Admitimos que no podíamos salvar al mundo, ni a la ciudad ni al valle. Pero ambos creímos que podríamos intentarlo”.

“Voy a extrañar a ese tipo”, continuó Lay. “Era fenomenal”.

El asambleísta Tom Roberts, republicano de Las Vegas, quien se retiró de la Metro como ayudante del alguacil, describió a Burns como un “individuo fantástico y desinteresado”.

“Era venerado dentro y fuera del departamento”, dijo Roberts el jueves.

El cuñado de Burns, Lane Swainston, dijo que sería difícil encontrar a alguien a quien no le gustara el ex capitán.

“La gente siempre habla bien de alguien cuando muere, pero la gente hablaba bien de Larry cuando estaba vivo”, dijo Swainston, de 62 años.

Los dos se conocieron en la Universidad Brigham Young en Utah a fines de los años 70. En Las Vegas, en el restaurante Peppermill en la Strip, Swainston presentó a Burns con Annie, la hermana de la esposa de Swainston. Fue la cita doble que lo empezó todo.

Burns pasó su último día rodeado de seres queridos. Se reunieron el miércoles para celebrar el regreso de una de las hijas de Burns de un viaje misionero.

“Fue uno de esos días raros que tienes con las personas que amas, y todos están alegres y la estás pasando muy bien”, dijo Swainston. “La vida cambia en un instante”.

La familia aún está finalizando los arreglos funerarios.

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