Los 100 primeros días de Trump entre polémicas, tuits y bombas

“Vamos terriblemente bien, hemos hecho muchas cosas. Pienso que nunca se ha visto nada igual”, dijo el presidente Donald Trump, al hacer un balance de sus primeros 100 días de gobierno.

Desde su discurso de inauguración en el que gritó “América Primero” y pintó un sombrío retrato de EEUU, la presidencia de Trump se puede resumir a una sucesión de polémicas, “hechos alternativos”, peleas en Twitter con los medios y Arnold Schwarzenegger, denuncias que nunca llegan a la Justicia, una creciente persecución a los inmigrantes sin papeles y una política exterior imprevisible y belicista.

El día después de su asunción, millones de personas en todo Estados Unidos protestaron contra sus políticas… mientras su secretario de prensa Sean Spicer discutía con los medios sobre cuánta gente asistió al acto de investidura con el término insólito de “hechos alternativos”.

Amparado en este eufemismo, Trump y su gobierno acusaron a su antecesor, Barack Obama, de haber pinchado sus teléfonos antes y después de las elecciones presidenciales del año pasado, de haber ordenado a Reino Unido que lo espíe e, inclusive, inventaron atentados que no sucedieron, dentro y fuera del país.

Trump puso en marcha su agenda conservadora con una ráfaga de órdenes ejecutivas. Sacó a Estados Unidos del acuerdo de asociación transpacífico, debilitó las protecciones medioambientales implementadas por Obama, aprobó la construcción del prometido muro en la frontera con México, generando un cortocircuito con México y la cancelación de la visita del presidente Enrrique Peña Nieto, y apenas un día después de que más de 1 millón de mujeres marcharan en las principales ciudades de Estados Unidos para repudiar su asunción y su machismo, apuntó contra las clínicas que practican abortos.

La primera ley que intentó aprobar Trump fue sustituir el sistema de salud conocido como “Obamacare”, una de sus principales promesas de campaña. Y entonces Trump descubrió el abismo que hay entre hablar y hacer. “Tengo que decirles que es un tema increíblemente complejo. ¿Quién diría que el sistema sanitario es tan complicado”, declaró con sorpresa el magnate el 27 de febrero.

Su “maravillosa nueva ley sanitaria” finalmente fracasó, en medio de divisiones entre los republicanos. Los más progresistas temían un retroceso brusco en el sector sanitario y los ultraconservadores consideraban la reforma de Trump poco agresiva.

En el terreno internacional, Trump resultó ser impredecible y decidido a actuar de manera unilateral. Aunque había prometido volver al aislacionismo, Trump demostró con 59 misiles Tomahawk la volatilidad de sus posiciones en materia de política exterior.

Apenas unos días después de dar un giro y afirmar que el futuro de los sirios lo definirán los sirios -una fórmula utilizada por el gobierno de Bashar al Assad y por Rusia para rechazar las interferencias de potencias occidentales-, el gobierno de Trump lanzó el primer ataque de Estados Unidos contra el Ejército sirio como respuesta de un presunto ataque químico que dejó más de 80 civiles muertos y cientos de heridos.

 

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