Madre demanda a la policía de Las Vegas por el asesinato de su hijo en un hospital

La madre de un hombre de 31 años asesinado por la policía de Las Vegas en la sala de emergencias de un hospital, presentó una demanda por homicidio culposo contra el Departamento de Policía Metropolitana (LVMPD).

Cody Leighland O’Bryan, de 31 años, fue asesinado en septiembre de 2017 después de que un oficial del Departamento de Policía Metropolitana le disparó en la cabeza en el Centro Médico Universitario (UMC).

La demanda, que reclama un uso excesivo de fuerza y ​​violaciones de derechos civiles, establece que O’Bryan sufrió problemas de salud mental cuando Thomas Rybacki, un oficial de 35 años de edad quien ha servido en la fuerza desde 2014, le disparó.

La madre de O’Bryan, Deborah Chilcote, de Dakota del Sur, presentó la demanda civil en un tribunal federal el martes, alegando que la policía no “entrenó adecuadamente a sus oficiales sobre cómo reconocer y responder a un arrestado o prisionero armado con un arma no mortal, exhibiendo síntomas de confusión y trastorno mental”.

La demanda continúa: “Las políticas de fuerza excesiva de LVMPD fueron deficientes y se requería una revisión exhaustiva”.

Un portavoz de la policía declaró que el departamento no haría comentarios sobre los litigios pendientes.

Después del tiroteo, el asistente del alguacil, Todd Fasulo, lo calificó de “diferente a cualquier otro que hayamos tenido”, y comentó que el incidente fue el primero de su tipo dentro de un hospital.

Poco menos de un año después de la muerte de O’Bryan, la oficina del fiscal de distrito del Condado de Clark, encontró que las acciones de la policía eran “legalmente justificadas y razonables”.

O’Bryan llamó al 911 el 25 de septiembre de 2017 y les mencionó a los despachadores que quería “enfrentarse” contra la policía. Los oficiales que respondieron lo encontraron desmayado en el suelo cerca de Charleston Boulevard y Palmhurst Drive. La policía notificó que O’Bryan tenía una orden pendiente en ese momento.

Según la policía, estaba demasiado intoxicado para ser ingresado en la cárcel del condado y lo llevaron al UMC, donde se le realizó una evaluación médica.

Un funcionario de prisiones de la cárcel se reunió con un oficial de policía en la habitación del hospital, donde O’Bryan estaba esposado a una cama, de acuerdo con la demanda.

“Cody finalmente se volvió más coherente a medida que el alcohol comenzó a desaparecer”, señala.

Cuando los dos oficiales salieron de la habitación, el oficial de correcciones dejó una bolsa con una pistola paralizante, dijeron las autoridades después del tiroteo.

Una enfermera y un guardia de seguridad entraron en la habitación del hospital y O’Bryan les apuntó con la pistola eléctrica, según la policía. Cuando el guardia y la enfermera salieron corriendo de la habitación, el oficial de policía entró.

O’Bryan volvió su atención al oficial.

“Cody no pudo descargar la pistola porque el seguro estaba puesto y aparentemente no sabía cómo hacerla funcionar adecuadamente”, apunta la queja.

Rybacki le ordenó a O’Bryan que “bajara el Taser” antes de que “casi de inmediato” disparara un tiro que golpeó a O’Bryan en la cabeza y lo mató.

“LVMPD no capacitó adecuadamente a sus oficiales sobre cómo supervisar adecuadamente a los detenidos o prisioneros bajo su control en los hospitales”, alega la demanda.

Más tarde, Fasulo agregó: “Nunca jamás habrá otra bolsa de trabajo dentro de una habitación con un prisionero en un hospital”.

La demanda también establece que O’Bryan era un “hijo compasivo que amaba a su madre y le encantaba hablar y comunicarse con ella tanto como fuera posible”.

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