Media gobierno de Guerrero en intercambio de secuestrados

CIUDAD DE MEXICO (AP) — Un gobierno estatal del sur de México tuvo que cumplir el papel de mediador en el intercambio de cautivos entre una pandilla del narco y un grupo de ciudadanos furiosos que secuestró a la madre de un capo para tratar de recuperar el control de su población en plena región de cultivo del opio.

El gobierno del estado de Guerrero envió a la policía a buscar a María Félix de Almonte Salgado, madre del capo Raybel Jacobo de Almonte, alias “El Tequilero”, después que los vecinos de la población de Totolapan lograron la libertad de un ingeniero secuestrado por la pandilla.

El insólito enfrentamiento salió a la luz cuando la gente del pueblo, harta de secuestros, extorsiones y asesinatos, crearon un grupo armado de autodefensa y capturaron a la señora Almonte Salgado y una veintena de presuntos miembros de la pandilla el lunes 12. A continuación publicaron videos en los que ofrecieron intercambiar los cautivos por Isauro de Paz Duque, un ingeniero de la construcción secuestrado el día anterior, aparentemente para obtener rescate.

Decenas de pobladores recibieron con aplausos a de Paz Duque cuando apareció con cara de preocupación en la plaza del pueblo. Inmediatamente entregaron a Almonte Salgado a la policía, que a su vez aparentemente la entregó a la pandilla. El intercambio fue grabado en video por funcionarios de derechos humanos de Guerrero.

El gobierno estatal negó públicamente haber negociado con la pandilla, pero era evidente que el contacto existió.

“El gobierno del estado intervino como intermediario, no como negociador, no negociamos nada”, dijo el gobernador Héctor Astudillo a la prensa local.

Pero lo insólito es que el gobierno estatal estuviese dispuesto a servir de intermediario, sobre todo desde que anunció la semana pasada que cientos de policías y soldados buscaban a Tequilero en las montañas. Astudillo se ha quejado amargamente de la proliferación de las autodefensas armadas y los problemas que crean.

“La manera posible de verlo es que es un acto de realismo”, dijo en la capital el experto en seguridad Alejandro Hope. “Ante la incapacidad de controlar estos grupos criminales, lo mejor que puede hacer es mediar entre ellos”.

Las autoridades estatales pidieron a los pobladores que liberaran a los 20 presuntos pandilleros con la promesa de indagar y posiblemente acusarlos del reino del terror que mantiene la pandilla en el pueblo desde hace algunos años. Además de traficar la pasta de opio, la pandilla ha secuestrado, asesinado y cobrado rescate y protección a los pobladores.

La captura de Almonte Salgado aparentemente viola una regla tácita de la guerra de la droga: las familias de los capos son intocables. Hace poco se produjo un ataque a la casa de la madre del capo encarcelado Joaquín “El Chapo” Guzmán cuando la señora aparentemente estaba ausente. Este hecho y el secuestro de dos hijos de Guzmán hace algunos meses han sido atribuidos a disputas internas en el cartel.

Los pobladores quizás se sintieron alentados a actuar por el hecho de que los Tequileros son una de las pandillas pequeñas, relativamente pobres de las montañas de Guerrero, no uno de los grandes carteles. La madre del capo llevaba vestimenta humilde, de falda y blusa.

La única aparición pública conocida del “Tequilero” es un video en el que aparece bebiendo con el alcalde electo. Su voz es un murmullo inaudible y uno de sus secuaces lo sostiene sentado.

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