Muere el psicólogo de la adicción a los juegos de azar de Las Vegas, Robert Hunter a los 62 años

Robert Hunter habría evitado un encabezado en el periódico con su nombre.

El nacido en Las Vegas de 62 años, quien tuvo avances positivos con su tratamiento de control de adicción al juego con el grupo sin fines de lucro: Problem Gambling Center, era humilde, afirma su familia.

Hunter, un psicólogo clínico y consejero de juegos de azar, murió en su casa el viernes debido a insuficiencia cardíaca congestiva.

Hunter era “el hombre que creó el tratamiento de problemas con el juego en Las Vegas”, detalló Bo Bernhard: director ejecutivo del Instituto de Juegos Internacional (International Gaming Institute) en la UNLV y colega y amigo desde hace mucho tiempo.

“Él confidencialmente salvó miles de vidas cuando más lo necesitaban”, expresó Bernhard.

Hunter, un graduado de la UNLV, recibió su doctorado en psicología clínica de la Universidad de Nevada, Reno en 1982.

En 1986, como colega del difunto Dr. Robert Custer, Hunter y Custer abrieron el Centro Hospitalario Charter. Fue allí donde el tratamiento de la adicción al juego “cayó en su regazo (de Hunter)”, dijo su hijo Bobby Hunter, de 34 años, el lunes en la casa Summerlin de sus padres.

Pero convertirse en un líder en el tratamiento de la adicción al juego nunca fue el sueño de Hunter, su esposa Lynne Hunter, de 61 años, destacó el lunes, sentada junto a Bobby y su hija, Jenn Moss, de 38.

Su yerno: Scott Moss, de 38 años, agregó: “Soñaba con tener una familia”.

Ahora, extrañan su sentido del humor infantil, la pasión por el trabajo y la adoración de su familia.

Hunter nació el 30 de julio de 1955 en Tucson, Arizona, y su familia se mudó a Las Vegas cuando tenía 12 años.

Robert y Lynne se conocieron como estudiantes en la Escuela Clark High. Soñaron con atravesar el mundo juntos, mencionó Lynne, y lo hicieron en cuatro décadas de matrimonio.

En casa, Hunter no era el psicólogo de familia.

“Su línea para los niños era, ‘¿Tienes un dólar? No te estoy ayudando a menos que me pagues”, bromeó su esposa.

Era un ávido lector: “inhalaba un libro por día”, agregó Bernhard, y le encantaba pasar tiempo con sus tres pequeños nietos. Hacía reír al grupo con su impresión de Steve Harvey durante las noches de juego “Family Feud”. La familia de Hunter también extraña sus abrazos de oso y la frecuencia con que decía: “Te amo”.

Doce años atrás, Hunter tuvo un “roce con la muerte”, afirmó Bobby Hunter sobre otro episodio de insuficiencia cardíaca.

En un obituario escrito recientemente, la familia dijo: “El corazón de Rob nunca le falló a ninguno de sus familiares, amigos o pacientes, pero a él le falló”.

Por los deseos de Hunter, no habrá funeral ni servicio conmemorativo. Es otro ejemplo de su humildad, confesó Lynne Hunter.

“No se trata de reconocimiento; no se trata de una historia en el periódico para él”, dijo Scott Moss. “Se trata de sus logros con las personas con quienes estaba trabajando y sus familias”.

 

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