Mujeres que alegaron del acoso sexual por Steve Wynn reaccionan ante su renuncia

ActualizadoFebruary 8, 2018 - 10:46 am

Mujeres que afirmaron haber sido víctimas del presunto acoso sexual y las conductas indebidas de Steve Wynn hace dos décadas, mencionaron el miércoles pasado que sintieron alivio después de escuchar la noticia de la renuncia del impulsor del casino.

Cynthia Simmons, una ex camarera de cócteles que en 1998 declaró que se vio obligada a complacer sexualmente a jugadores de bacará a petición de Wynn, dijo que su caída llegó “20 años demasiado tarde”, pero aún así proporciona un profundo sentido de justificación.

“Nunca se trató de destruir al hombre, se trataba de ponerse de pie”, comentó Simmons, que ahora tiene 60 años. “¿Sufrí más que él durante todos esos años, y ahora no puede aguantarlo solo por unos días? Él tiene el dinero y el poder para librarse de estas cosas, y ni siquiera pudo soportarlo por una semana. Está probando de su propia medicina”.

Simmons afirma que Wynn ocultó su supuesta mala conducta detrás de su influencia y riqueza.

Su relato y otras denuncias de conducta sexual inapropiada contra Wynn fueron temas de un artículo del periódico Review Journal en el año 1998 el cual ultimadamente fue retirado de ser publicado.

El artículo se basó en documentos previamente no divulgados que eran parte de una demanda federal presentada por Simmons y otras 10 camareras del Hotel Mirage que afirmaron que Wynn les dijo a las servidoras que no se veían bien en sus uniformes. Una política del Mirage requería que las mujeres perdieran peso si habían ganado más de 6 libras desde que fueron contratadas.

Una de las denunciantes clave en la demanda, Earlene Wiggins, mencionó en ese momento que Wynn presuntamente forzó a una camarera a tener relaciones sexuales con él hace unos 30 años; diciéndole que nunca había tenido una abuela y que quería “ver cómo se sientía”. La abuela, que ahora tiene más de 70 años, confirmó el relato al Review-Journal.

Wiggins murió en 2006. Pero su hija, Raylene Cottrill, expresó el miércoles que estaba emocionada de escuchar que las acusaciones de su madre finalmente habían sido reportadas. Y cuando oyó que Wynn se retiraba, deseó poder contarle a su madre.

“Me sorprende que hayan pasado 20 años para que esto salga a la luz”, dijo Cottrill, de 54 años. “Conozco las dificultades que atravesaron muchas de esas chicas. Siempre venían a mi casa y hablaban con mi mamá “.

Cottrill dijo que recordaba haber ayudado a su madre a escribir declaraciones durante el litigio de 1998. Wiggins había trabajado para Wynn durante más de 30 años, pero nunca temió presentar dichos relatos.

“Ella solo medía 4.10 pies, pero era una pistola, no se andaba con juegos”, detalló Cottrill. “Era una buena dama, una buena madre; el Sr. Wynn finalmente obtuvo lo que le correspondía”.

Charlotte Arrowsmith, una ex camarera que demandó después de que Wynn supuestamente exigió que perdiera peso o de lo contrario, sería despedida, afirmó el miércoles que no puede dejar de sonreír.

“Estoy tan feliz, me siento en lo más alto como nunca antes “, dijo Arrowsmith. “Cuando escuché que renunció, simplemente comencé a gritar y gritar y agradecer al Señor; la verdad finalmente ha salido”.

Arrowsmith dijo que Wynn atacó deliberadamente a las camareras mayores, diciendo que tenían “traseros gordos” y que necesitaban verse mejor con sus uniformes azules. Además de su renuncia, Arrowsmith espera que Wynn nunca pueda poseer u operar un casino nuevamente.

“La única cosa justa que puede pasarle es que le remuevan su licencia de juego. Estoy rezando para que eso suceda “, dijo Arrowsmith el miércoles. “No dañará su compañía, tiene todo el dinero que necesita, pero dañará su ego”.

Mary Cunningham, una de las 11 camareras que demandó a Wynn por la “reunión de gordas (fat meeting)”, dijo que estaba “muerta de risa” por la renuncia de Wynn.

Cunningham fue una de las últimas camareras en aportar al caso, porque quería asegurarse, como madre soltera con dos hijos, que tuviera un trabajo después de que la demanda terminara. Comenzó a trabajar para Wynn en el Hotel Mirage en 1989 y después de la demanda trabajó en el Bellagio hasta que cumplió 59 años. Cunningham, ahora de 63, vive en Florida.

Ella estaba viendo CNN el martes por la noche cuando se supo la noticia.

“Espero por un cambio, de que mi hija y sus hijas nunca tendrán que pasar por el tipo de cosas como las que pasamos. Fue muy denigrante por decir lo menos”, puntualizó.

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