Murió la bebé que había sido rescatada por un policía, otros 9 luchan por su vida

México amanece de luto. La poderosa explosión que el jueves derrumbó la mayor parte de un hospital infantil en la Ciudad de México cobró su tercera vida. Se trata de la pequeña de seis meses que el miércoles fue rescata de entre los escombros en brazos del heroico policía Mauro Enrique Vera.

La bebé había sido trasladada al Hospital Pediátrico de Legaria donde luchó varias horas por sobrevivir pero las heridas en su pequeño cráneo eran tan severas que finalmente falleció.

Antes de conocerse la triste noticia, el agente Vera le había dicho a Univision que se sentía satisfecho de que la niña se encontrara con “buena salud”. Su muerte se suma a la de otra pequeña de sólo tres semanas que murió al momento del derrumbe y al de una mujer de 25 años. Hasta ahora no se saben sus nombres.

Y enfrentando cada minuto de esta tragedia, a un día de haber ocurrido, la angustia no se termina. Treinta y nueve personas siguen hospitalizadas, nueve de ellas son bebés que se encuentran “muy graves”.

“Tienen entre 70 y 80% de quemaduras”, explicó Armando Ahued, secretario de salud del Distrito Federal.

Los pequeños luchan ahora por su vida a su corta edad. Uno de ellos, que se encuentra en el Centro Médico ABC Santa Fe, será trasladado a Galveston, Texas por su gravedad: “Tiene quemaduras en el 60% de su cuerpo”, explicó Virginia Sendel, presidenta de la Fundación para Niños Quemados Michu y Mau.

“Su vida depende de sus lesiones, de si sus vías aéreas fueron afectadas, quemadas, de su resistencia”, reconoció Ahued.

En total 18 bebés sufrieron heridas a causa de la potente explosión que ha consternado no solo al país sino al mundo entero. Varios de ellos aún no han sido identificados pero todos reciben atención médica.

Mientras tratan de recuperarse, las autoridades les hacen pruebas de ADN. A los dos que ya fallecieron les hacen los mismos estudios para localizar a sus papás.

El Papa mandó su más sentido pésame a los familiares de las víctimas

El terrible accidente que ha conmocionado a los mexicanos también entristeció al papa Francisco, quien la mañana de este viernes envió un comunicado al arzobispo de México, Norberto Rivera, en donde se dice “vivamente apenado”.

“Pido por el eterno descanso de los difuntos” y le mando mi sentido “pésame a los familiares de los fallecidos”, dijo el Pontífice a través de su secretario de Estado, Pietro Parolin.

Conmovido por la tragedia en la que hay muchos pequeños heridos, el Papa también envió sus “expresiones de consuelo, viva solicitud y deseo de pronto restablecimiento de los heridos, como signo de esperanza en el Señor resucitado”.

Durante la noche, el Papa argentino ya había lanzado un tuit en el que lamentó la pérdida de vidas y pidió rezar por los familiares.

“Recemos por las víctimas de la explosión en el hospital de Cuajimalpa, México, y por sus familiares, que el Señor les conceda paz y fortaleza”, escribió Francisco.

Las autoridades abren una investigación

La tragedia, que comenzó el jueves por la mañana, se desató por una fuga en la manguera de una pipa abastecedora de gas que proveía a la cocina del hospital. Las autoridades investigarán a los tres operadores del vehículo que pertenece a la empresa Gas Express Nieto.

La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) abrió una investigación por los presuntos delitos de homicidio y lesiones culposas.

Los tres operadores de la pipa son Julio César Martínez, Carlos Chávez y Salvador Alatorre, quienes se encuentran hospitalizados debido a las quemaduras que sufrieron. El procurador del DF, Rodolfo Ríos Garza, dijo que ya habían declarado.

Todos los heridos se encuentran en hospitales de la Ciudad de México. Los informes sobre su condición los dan en el número telefónico 56571111.

 

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