Pulse, a un año de la tragedia

El 12 de junio del 2016 se suscitó un lamentable hecho que consternó a todo el país, un sujeto identificado como Omar Mateen ingresó a la discoteca Pulse, frecuentada por la comunidad LGBTQ, y con un arma de fuego disparó contra los asistentes, asesinando a 49 personas que perdiendo la vida justo después de cometer el crimen; los hechos se originaron alrededor de las 2:10 de la mañana.

Para recordar a las personas fallecidas, la comunidad de Las Vegas realizó una vigilia el lunes 12 de junio del 2017 en las inmediaciones del Centro para la Comunidad LGBTQ, donde se habló de seguir esforzándose por fomentar el respeto y la tolerancia hacia otros seres humanos.

“Fue una oportunidad para unir a la comunidad LGBTQ, hablar y conmemorar la tragedia que se llevó a cabo hace un año. Hablé sobre la importancia de tener conversaciones con nuestras familias en espacios dónde estemos seguros, para decir quiénes somos, por qué necesitamos empezar a cambiar corazones y mentes, el odio se encontró con intolerancia hace un año, y esa intolerancia se encontró un una pistola. Esto llevó a que desafortunadamente un hombre asesinara a 49 personas que tenían vidas como la mía, él decidió ese día que quería matar a gente exactamente igual a mí”, comentó con lágrimas en los ojos Leo Murrieta, integrante de la Campaña de Derechos Humanos.

Murrieta calificó el atentado de hace un año como un ejemplo de la intolerancia que la comunidad LGBTQ tiene que vivir cada día, ya que al ser un tema tabú es difícil abordarlo con claridad, sin embargo, dicho atentado debe ser un aliciente para fomentar la comunicación y evitar el temor.

“No hablamos sobre ser LGBTQ porque no queremos, hasta mis padres no quieren hablar de eso conmigo, no aceptan a mi pareja, no tengo buena relación con ellos, ellos no me aceptan y tampoco me toleran.

Esto no es algo que olvidamos, cuando entro a una discoteca o club, antes me estacionaba y contaba los pasos para llegar a la puerta, después veía dónde estaban los baños y las puertas para salir, por si en dado caso alguien llega y me tengo que salir. Ese temor lo tuve por mucho tiempo, y sé que muchas personas de la comunidad sienten lo mismo, tenemos que pelear por la aceptación”, dijo Murrieta.

Con el objetivo de ampliar el trabajo periodístico en este reportaje, El Tiempo se comunicó vía telefónica con el periodista José Acevedo Negrón, residente de Orlando, Florida, quien vivió de cerca la masacre de Pulse al ser una de las personas que frecuentaban dicho establecimiento.

“Esa noche estaba en mi casa, estuve trabajando, me fui a caminar a un parque, cuando regresé mi mejor amigo me invitó a la discoteca pero le dije que no quería ir porque estaba cansado, pues había trabajado toda la madrugada. Me puse a ver películas y a cocinar, de pronto mi mejor amigo me llama y me dice que hubo una balacera en la discoteca, se cae la llamada y me empieza a enviar mensajes de texto y voz por Whatsapp, no sabíamos qué estaba pasando realmente”, describió Acevedo.

El periodista de origen puertorriqueño narró que su mejor amigo se encontraba dentro de la discoteca Pulse, por tal motivo decidió enviarle fotografías y videos de lo que estaba ocurriendo en ese momento.

“Mientras más pasan los minutos y las horas nos vamos enterando de que amigos de nosotros estaban desparecidos, entre ellos estaban los que acompañaban a mi mejor amigo, personas que murieron en la discoteca”, dijo Acevedo.

José compartió la información del suceso en sus redes sociales y página de internet, fue entonces cuando reportó la primera cifra de 20 personas muertas que con el paso de las horas incrementaría hasta 49, entre los primeros nombres anunciados estaban dos de sus amigos.

“Era agonizante el proceso de identificar y saber quién había muerto. Nos cambió la vida por completo, las cosas ya no son como antes aquí (Orlando), nuestro grupo de amistad ya no es el mismo de antes, ya no están la mayoría, las salidas a las discotecas tampoco lo son”, compartió el periodista.

Acevedo Negrón añadió que en más de dos años que visitó dicha discoteca nunca se había suscitado algún hecho de violencia, incluso él había asistido al lugar justamente una semana antes de que fallecieran en total siete de sus amigos.

“Era un lugar seguro, incluso llevé a mis papás por el lugar antes de que sucediera, para enseñarles donde yo iba. Era una rutina de todos los sábados, nos encontrábamos con nuestras amistades ahí, era un lugar amistoso, abierto, nunca vi una pelea en más de dos años. Lo único malo es que no tenía seguridad, no revisaban a las personas cuando entraban por la puerta porque realmente todos éramos como conocidos”, sentenció Acevedo.

El amigo que estuvo informando a José sobre este lamentable suceso logró salir con vida del atentado al escapar corriendo del lugar, sin embargo, actualmente dice no recordar mucho de lo que sucedió en ese momento ya que no tuvo el suficiente tiempo para pensar qué hacer. No obstante, la tragedia pudo quitarle la vida, ya que momentos antes de la balacera, el amigo de José se encontraba justo en la zona donde Omar Mateen comenzó a disparar.

Días después de la masacre, Acevedo Negrón acudió a la discoteca para una conferencia de prensa ofrecida por el FBI, “fue una experiencia aterradora porque era un lugar que frecuentaba y más aún porque sabía que mis amigos estaban muertos. Fue un momento que me marcó mucho, no recuerdo muy bien, yo bloqueé el momento en que llegué, lo único que recuerdo es que estaba con mis compañeros de trabajo y ni siquiera intenté mirar el anuncio que decía Pulse, no estaba preparado y todavía no lo estoy”.

Actualmente la discoteca Pulse no es el de antes, desde hace un año después de la tragedia, cerró sus puertas para convertirse en un lugar donde se reecuerda a los fallecidos con velas y flores. Un acontecimiento que cambió la vida cotidiana de muchos habitantes de la ciudad de Orlando.

“No están nuestros amigos, las mismas personas ya no se ven en las discotecas, muchos ya no van, otros decidieron mudarse de Orlando a otros estados y alejarse de la ciudad. Por más ayuda que uno reciba ha afectado demasiado, ha cambiado todo, muchas discotecas han mejorado su seguridad, pero aún así el miedo sigue latente. Orlando pasó de ser el mundo de las fantasías al mundo del apoyo a la comunidad homosexual. Hay muchas personas que vienen a Orlando para visitar la locación donde Pulse abría sus puertas todas las noches a rendir homenaje a las personas que ya no están entre nosotros. Tristemente, después de esta horrible trageda, se han visto cambios en cuanto a la aceptación de la comunidad gay y se ve mayor unión y acepatación hacia la misma”, finalizó José Acevedo.

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