Recuerdan a Humberto Peña

“Pues a mí, en realidad, la muerte no me atemoriza y, desde hace mucho tiempo todos los días, muy temprano, abro el Review Journal y en la página de obituarios busco mi nombre… si no está… me voy muy contento, con mi grupo de amigos a tomarme un café”.

Esa fue una de las últimas publicaciones que Humberto Peña Martínez realizó en redes sociales. Es claro reflejo de la elocuente manera que tenía para escribir.

El viernes 14 de diciembre emprendió el camino al más allá. Humberto fue pionero, padre de familia, abuelo entrañable, pero -sobre todo- amigo de gran valía.

“Humberto Peña formó parte de este proyecto que hoy día cumple 25 años de publicación ininterrumpida. De alguna manera, mi familia y yo estamos aquí en parte gracias a Peña porque fue él quien contactó a un conocido para que me integrara a El Tiempo Libre como diseñador gráfico”, comentó nostálgico Jorge Betancourt Polanco, luego de haber asistido al funeral de quien fuera también uno de los primeros editores que tuvo este semanario.

“Recuerdo a Humberto porque, a mi llegada a esta ciudad, él con diligencia, me transportaba e incluso me llevó a las oficinas. La verdad fue una persona clave en mi estancia en esta ciudad, lo recuerdo como un gran historiador, una persona muy culta, letrada, con una extraordinaria capacidad de comunicación. Era fascinante conversar con él, en parte porque compartía muchas anécdotas con un estilo vibrante y divertido”, precisó Betancourt.

Una de las columnas que popularizó en Las Vegas, firmada como “Quiúbole”, era sumamente divertida, escribía con mucha “sal”, tenía un estilo alegre y picaresco.

“Lo recuerdo también por su gran vitalidad, conversaba por horas y siempre tenía una actitud positiva ante la vida, ante las adversidades que finalmente acabaron con su salud. Su presencia era notoria, inyectaba energía en la oficina. Aunque el mayor legado que reconozco, un detalle significativo de todas las personas que llegaron a Las Vegas en esos años (inicios de los 90’s), es su confianza para establecer medios de comunicación para una comunidad latina que estaba ávida de ellos”, resaltó, puntualizando que “forma parte de una generación que apostó por desarrollar medios que antes no existían en el valle. Ahora hay periódicos, estaciones de radio y televisoras, en parte gracias a gente como Humberto que trabajó por ello”.

Humberto Peña utilizó su pluma de manera inteligente, con información que estaba orientada a servir de enlace entre la gente y los negocios e instituciones. La usó con responsabilidad, debido –en parte- a la calidad humana que le caracterizó en vida.

Hilda Valle, ahora su viuda destacó a El Tiempo que “desde el 17 de septiembre, cuando recibimos la noticia de que su cáncer había hecho metástasis, supimos que tenía sus días contados. Sin embargo, me pidió fortaleza y que no le llorara más de diez minutos porque la vida tiene que continuar para nosotros. Quiero irme tranquilo, sabiendo que vas a estar bien, no puedes hacer nada por mí, vive y haz lo que tengas que hacer, me dijo”.

La mayoría de personas que conocieron a Humberto destacan sus dotes de historiador y amplia cultura, además de las anécdotas que acumuló y compartía con sus amigos. Una de sus mayores virtudes, que pueden ser también su mejor legado, manifestó Fermín Ramírez, una de las personas que convivió mucho con él en los últimos meses.

“Estoy triste, llorosa todavía porque hoy –jueves 3 de enero- que se regresó mi hijo Humberto a Nuevo Laredo, Tamaulipas, donde reside, encontré mi casa con un gran vacío, estaba muy acostumbrada a su presencia, a su conversación, me tengo que adaptar a esta nueva vida, siguiendo su ejemplo y la manera en que nos trataba”, aseveró Hilda Peña Valle, puntualizando que “tengo muchas cosas por hacer, no he tenido las fuerzas de entrar a su recamara y ordenar sus libros, que son muchísimos, son uno de los tesoros que dejó. Debo ordenarlos para saber qué hacer con ellos antes de llevar sus cenizas a Nuevo Laredo para depositarlas junto a las de sus hermanas y su mamá, a quien posiblemente vio en su agonía”.

Entre las personas que asistieron a su funeral estaba Isaac Barrón, concejal por el Distrito 1 de North Las Vegas, quien expresó sus condolencias a su esposa Hilda, su hija Tadea, Humberto Peña Valle -su hijo- y Sofía, la nieta que cuidó con el amor que sólo un abuelo pude proporcionar. “Extrañaré su sensatez, pero amable franqueza, fue el orgullo que tenía por su amada familia lo que más me impresionó”, dijo el también profesor.

Por otro lado, Salvador Zamora escribió “para mí fue una fuente de conocimiento”, tanto él como Fermín Ramírez, Javier Becerra y otros, se reunían con frecuencia en las inmediaciones de la Eastern y Bonanza para tomar café. El viernes 14 de diciembre, Humberto no pudo ir a su acostumbrado cafecito, su nombre apareció en los obituarios del Review Journal.

Contacte a Frank Alejandre en: falejandre@eltiempolv.com, o siga la cuenta de Twitter de El Tiempo: @eltiempolv.

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