¿Ser o no ser republicano? La encrucijada en la que Donald Trump puso a los hispanos conservadores

Desde que Mitt Romney perdió el voto latino frente a Barack Obama en las elecciones del 2012, los líderes republicanos hispanos han hecho múltiples esfuerzos por atraer al llamado Gran Partido Viejo (GOP por sus siglas en inglés) a esas comunidades de inmigrantes que se han sentido excluidas en los discursos de los candidatos.

Al año siguiente de la arrolladora victoria de Obama con el 70% del voto hispano, el mismo Presidente del Comité Nacional Republicano, Reince Priebus, hizo circular entre los líderes de su partido una carta abierta en la que les advertía que “si aún no se están involucrando con la comunidad hispana, es mejor que se pongan a trabajar”.

Casi tres años después de esa misiva, en la que Priebus señalaba entre otras cosas que “los republicanos tienen que recordar que no se trata sólo de lo que decimos, sino cómo lo decimos”, el partido se enfrenta a una Convención en la que muchos de sus líderes hispanos se sienten incapaces de defender públicamente a un candidato como Donald Trump, que ha atacado a la comunidad con una retórica antiinmigrante que algunos califican de racista.

“El partido había hecho un trabajo bastante admirable con los latinos desde Ronald Reagan y tuvo un auge muy importante en la administración de George W Bush”, dijo a Univisión Noticias, Rosario Marín líder republicana en California, quien tuvo el cargo de Tesorera durante el gobierno de Bush.

“Con McCain y Mitt Romney vimos los números fueron bajando, pero la llegada de este hombrecillo anaranjado fue devastadora para nuestra comunidad”, agregó Marín quien a los 14 años emigró de México con su familia.

Pero desde el primer día de su campaña Trump arremetió contra los mexicanos “violadores” y remató poniendo en duda la honorabilidad del juez Gonzalo Curiel por su ascendencia hispana.

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