Sería deportada sin audiencia dreamer argentina

JACKSON, Mississippi, EE.UU. (AP) — Antes de ser arrestada por participar en una protesta de inmigrantes, Daniela Vargas quería tener una familia con tres chicos, se profesora de matemática y mirar la serie de televisión “Grey’s Anatomy”.

Ahora, la joven de 22 años descrita por sus amistades como una típica chica norteamericana podría ser deportada sin audiencia a Argentina, un país al que no ha regresado desde que tenía siete años, cuando sus padres huyeron de una economía que colapsaba y violaron un programa de exención de visa para trabajar en Mississippi.

Sus abogados dicen que presentarán una moción en el Departamento de Seguridad Nacional para que Vargas, ahora detenida en Luisiana, pueda permanecer en Estados Unidos mientras preparan un alegato judicial.

Por ahora se la procesa por “exceder el permiso de estadía”, lo cual significa que pueden negarle una audiencia y ponerla en un avión a Sudamérica.

“Dijo que estaba en una celda con otras chicas. Ni siquiera se ha bañado porque le da miedo”, dijo su amigo Jordan Sanders. “No entiende lo que sucede”.

Sanders dijo que agentes federales en dos autos sin placas los recogieron cinco minutos después de la conferencia de prensa en Jackson, donde clérigos, abogados y defensores de los derechos civiles se pronunciaron contra las medidas inmigratorias del presidente Donald Trump.

“Rodearon el vehículo y abrieron la puerta del lado de Dany y le dijeron, ‘Sabes quiénes somos, sabes a quién buscamos”’, dijo Sanders. Se la llevaron esposada.

Es un shock para la joven que era tan buena trompetista en su banda de la escuela secundaria de Morton, Mississippi, que le permitieron tocar un solo en la final estatal de bandas. Fue a la Universidad del Sur de Mississippi y era una “dreamer”, eximida de la deportación bajo la ley de “Acción Diferida para los Llegados en la Infancia” (DACA por sus siglas en inglés).

Sus amigos la describen como una buena estudiante de secundaria que debió abandonar los estudios universitarios por falta de dinero y que ahorraba dinero de varios empleos para reanudarlos.

El programa DACA, que sus detractores llaman “amnistía ilegal”, ha protegido a unos 750.000 inmigrantes desde que el presidente Barack Obama lo inició en 2012. Permite a los jóvenes que llegaron cuando eran niños y permanecen sin autorización obtener permisos de trabajo, renovables cada dos años.

El permiso más reciente de Vargas finalizó en noviembre y solo en febrero pudo reunir los 495 dólares exigidos para renovarlo, dijo Abigail Peterson, una de sus abogados.

Esperan poder alegar ante el juez que no tiene antecedentes penales y que estaba renovando su estatus DACA.

Sus vecinos están reuniendo firmas para una carta en la que testimonian su valor para la comunidad.

Los inmigrantes como Vargas “solo quieren una vida mejor para sí y para sus familias y son verdaderos creyentes del sueño americano, no deberían arrojarlos a las sombras”, dijo el legislador demócrata Bennie Thompson en un comunicado.

 

LO MÁS RECIENTE
Eventos

You May Like